Facebook y elecciones

Al tiempo que el INE contrataba a Facebook para que pusiera freno a las noticias falsas en la red, la empresa era comprometida en una maraña de corruptelas. Las más notorias son las que se han destapado a raíz de la relación con Cambridge Analytica. Ésta creó un patrón de búsqueda de preferencias de todo tipo basado en el análisis de los “me gusta” dados por los suscriptores de Facebook. Se trata del establecimiento de la personalidad de los usuarios con el fin de persuadirlos en el terreno político.

La empresa proporcionó, según se ha dicho ante la negativa de su creador, Marc Zuckerberg, un banco de datos. Con esta información, Cambridge Analytica ha influido ya en varias elecciones, siendo la más importante la estadunidense.

Se ha documentado también que desde 2016 la consultora llegó a México buscando clientes entre los políticos (Proceso, 2160). Al parecer no lo logró. Sin embargo alcanzó al INE a través de su proveedora de datos, Facebook. El contrato de esta última con él agrega un punto más a la desconfianza de los electores. Lorenzo Córdoba ha dicho que el INE no proporcionará datos de los electores; no hace falta, Facebook los tiene.

Lo que hará es contrarrestar las noticias falsas. ¿De qué manera? ¿Cómo saber cuáles son falsas y con qué información se contrarrestarán? ¿Con un algoritmo? ¿Hay algoritmos para verificar las noticias? ¿Robots que conocen la diferencia entre verdad y mentira?

Por otro lado, ¿cómo asegurarse de que Facebook no utilizará el modelo desarrollado por Cambridge Analytica para luego ofrecer la información a los partidos políticos? La empresa crea beneficios en el intercambio: plataforma gratuita por mercantilización de datos. Consumidores entregados en charola de plata a los anunciantes. Desde 2016 diversifica su actividad, electores ofrecidos en paquete a los partidos políticos.

La compañía es un jugador de envergadura en el mercado digital. Lo ha logrado gracias a su estrategia de ventas, pero también gracias a su modo de evadir impuestos. “En 2011 pagó 2.9 millones de libras por 840 millones de ganancias obtenidas fuera de EU” (Fuchs, 2017). Constituye el mayor controlador, después de Google, del mercado publicitario digital en Estados Unidos. Entre los dos obtendrán 56.8% de la inversión en publicidad digital.

Son varias las marcas que componen el consorcio: Instagram fue comprada en 2012 por mil millones, hoy tiene una creciente lista de anunciantes. En 2018 obtendría 4 mil 580 millones de dólares en ingresos publicitarios, lo que representa más de 5% del mercado publicitario digital en Estados Unidos. Se prevé que la red social represente 28.2% de los ingresos móviles de Facebook de este año (eMarketer). Además, es propietaria de WhatsApp, adquirida en 2014 por 19 mil millones de dólares. Y posee otras compañías de tecnología.

Por su capital, sus ingresos, usuarios y servicios, constituye uno de los gigantes de internet con más poder que muchos Estados.

Como consecuencia inmediata del escándalo, Facebook perdió 58 mil millones de dólares. Tenía 2 mil millones de usuarios en todo el mundo. Se presume que varios miles lo han abandonado. Aun así conserva millones que ingenuamente le entregan todos los días sus gustos, fotos, mensajes, sin saber para qué serán usados.

Al parecer, al INE no le preo­cupa la mala fama de un proveedor, ni la propia. Y eso en vísperas de que empiecen las campañas políticas de 2018.