Un fantasma sigue recorriendo el mundo

Salto trascendente o apocalipsis, sueño o pesadilla. Son los extremos con los que a cien años de la toma del Palacio de Invierno de Petrogrado por los bolcheviques, la noche del 24 al 25 de octubre de 1917, se sigue recordando a la Revolución Rusa, el más importante movimiento social del siglo XX.

Así se desprende del volumen de 669 paginas , coordinado por los doctores en historia contemporánea, Juan Andrade, profesor de la Universidad de Extremadura, y Fernando Hernández Sánchez, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, publicado por la editorial madrileña Akal, en el cual se advierte que aunque se pensó que el capitalismo y la democracia liberal eran etapa última de la historia, “muchos han vuelto a ver el viejo fantasma que antaño recorrió Europa…” (idea tomada de la frase inicial del , de Marx y Engels).

En la introducción “Los tiempos de la Revolución Rusa (1917-2017)”, Andrade hace un recuento de los sucesos que antecedieron a la Revolución Rusa, la toma del poder por los bolcheviques, la forma en la cual se levantó el pueblo (“la rebelión de las masas”) y constituyó un campo de experimentación de las formas de auto organización democrática de la gente común, y enfatiza lo inédito de este movimiento:

“La institución de esta nueva temporalidad vino dada por la originalidad del acontecimiento, que dinamitó la piedra angular del modelo civilizatorio imperante, la propiedad privada, y construyó el primer Estado obrero de la historia. Semejante Estado emergió en el ámbito de las relaciones internacionales, para trastocar, primero, los planes de las viejas potencias en la Primera Guerra Mundial y para disputarle, después, la hegemonía a la gran superpotencia consolidada tras la segunda, Estados Unidos”.

Se refiere a los motivos por los cuales durante varias décadas posteriores hubo una lucha mundial contra ese nuevo Estado:

“La revolución constituyó la principal amenaza externa para los países capitalistas a lo largo del siglo XX y también su principal peligro interno.”

Y es que las ideas de aquel movimiento penetraron “por el impacto de un ariete exterior o en forma de caballo de Troya”. En respuesta, estas naciones “recurrieron al fascismo o al reformismo social preventivo, por más que la revolución no fuera la causa exclusiva de ambos fenómenos. Sin el mundo surgido de la revolución, el reformismo no hubiera llegado tan lejos”.

El libro se divide en cuatro capítulos: I. El camino de la revolución y su estallido en la Rusia del 17; II. Expansión, eco y estimulo de la Revolución Rusa; III. Auge y ocaso del mundo surgido de la revolución; y IV. La revolución hoy: Imágenes, discursos y memorias del 17 en la actualidad. Colaboran 23 autores de diferentes países, entre ellos Josep Fontana, Sergé Wolikow, José Luis Martín Ramos y Álvaro García Linera.   l