La odisea de Doña Josefa Ortiz y su “musical”

Un “musical” estilo Broadway sobre La Corregidora de Querétaro, Josefa Ortiz de Domínguez, no es cosa de todos los días. El director Édgar Cañas dice ser muy afortunado “de que casting y productores creyeran en nuestra propuesta independiente, nacionalista”. Pero las penurias económicas se impusieron a las críticas favorables, y el autor de Josefa, el musical de México, José Dolores González Ortiz, anunció a Proceso el fin de temporada antes de cumplir 60 funciones.

Fiel al pensamiento manifestado por Edward James Olmos en el sentido de que si los mexicanos no filmamos nuestras historias, será Hollywood quien las haga por nosotros, el músico y abogado queretano José Dolores González Ortiz emprendió el reto de reivindicar artísticamente la figura de doña Josefa Ortiz de Domínguez, junto con el director teatral y actor Edgar Cañas, Cañitas.

Planeada originalmente para el cine, tardó una década en cristalizar como el espectáculo Josefa, el musical de México, cuyo estreno a finales de junio en el Teatro Hidalgo “Ignacio Retes” tomó por sorpresa al público de la Ciudad de México, acostumbrado más bien a ver en cartelera repuestas de franquicias musicales cocinadas desde Broadway o Londres.

Acudieron al llamado de Josefa, el musical de México artistas de primera línea, con Jimena Parés protagonizando a La Corregidora de Querétaro. Además: Cristian Veac (El Corregidor), Manuel Landeta (el Santo Inquisidor), José Antonio López Tercero (Miguel Hidalgo y Costilla), Hugo Serrano (Ignacio Allende), Manuel Corta (El señorito Beristain); Juan Antonio Saldaña (José María Morelos/Vicente Guerrero), Sergio Morel (Félix Calleja), Hermes Ángeles (Guadalupe Victoria), Ginette Zavala (Pilar Menéndez), Óscar Ugalde (Emeterio González) y, en total, una veintena de bailarines cantantes con vestuario de época diseñado por Jessa Núñez.

Josefa… significa el proyecto más interesante de mi vida entera; había montado cerca de 30 obras en Querétaro en 17 años, pero esta ha sido mi primera dirección en la Ciudad de México. Soy muy afortunado de que casting y productores creyeran en nuestra propuesta independiente, nacionalista”, declara Edgar Cañas, nacido en 1980.

“Hacia 2010, José Dolores González (egresado de la Universidad Autónoma de Querétaro y del Conservatorio) me invitó a dirigir una obra a partir de una película que él había escrito para cine, Josefa, el ombligo de la luna, así que traía la espinita. Imaginé: ‘Bueno, si esa Josefa que nació en Querétaro pudiera verse en la Ciudad de México pero de una manera contemporánea, vanguardista, diferente, nada aburrida, quizá le interesaría más al público…’

“Decidimos en 2016 probar juntos, primero en concierto con la Orquesta Filarmónica de Querétaro y la batuta de Francisco Núñez Montes; luego una adaptación sinfónica más teatral, y después dancística para el Castillo de Chapultepec; entonces, el bebé devino en un tipo de teatro off-Broadway chiquito, para teatro pequeño, y así hasta dar luz a un espectáculo de proporciones mayúsculas de gran formato, como se conoce al teatro musical de este tipo. José Dolores se unió a Riccardo Robledo, y nació este monstruote: Josefa, el musical de México”.

–En el musical, los independentistas están conspirando y para que los espías del virrey no sospechen, fingen actuar Tartufo o el impostor de Molière.

–Lo de la comedia Tartufo es aportación mía; no estaba en el guión de José Dolores y cuando ensayábamos les recordé que a Hidalgo le gustaba la actuación, era un amante del teatro, de la lectura, y tradujo obras de Molière.

De Broadway a la carpa

En su columna teatral del 16 de julio de 2017 (Proceso 2124), Estela Leñero calificó al personaje femenino central como “muy inexplorado” y denotó:

“En medio de esta avalancha por consumir lo ajeno y dejar de producir lo propio, toca a Josefa, el musical de México revitalizar el género [del teatro musical] y hacerlo de manera novedosa… No son clases de historia, ni el lugar común de la historia que se conoce… es una propuesta escénica que amerita ser vista por jóvenes y adultos que quieran divertirse…”

–¿Qué tiene que ver un musical de Broadway con doña Josefa Ortiz?

–¡Nada! Definitivamente el musical tiene que ver con Broadway, pero es el estilo; no Josefa. Mira, yo soy amante de los musicales, me dedico a ellos hace más de 20 años y entiendo, o creo entender, la manera en que se cuentan. He estudiado mucho acerca de ello, y dije: “Bueno, una historia mexicana en el estilo del teatro musical puede ser algo entretenido, bastante divertido”. Mas no nos quisimos a aventar a hacer algo completamente mexicano porque entonces nos iba a salir medio aburrido, como lo que hicimos en el 2010.

“Hubiéramos tenido que hacer un teatro de carpa que es el único subgénero completamente mexicano. De hecho, en la obra hay partes de influencia de la carpa que yo he tomado, ¿no?, de la tonadilla, del teatro musical gringo o inglés, del juke-box (“rocola”, sinónimo de teatro musical con canciones previamente publicadas) y la opereta; de todo, pues, para que no se piense que solamente tratamos de emular un estilo estadunidense.”

De los 21 números compuestos con el pianista y arreglista Riccardo Robledo, José Dolores González Ortiz escribió solo “Criollos vs. gachupines”, “Yo soy Josefa”, “Amor mestizo”, “México” y “No era necesario”.

Cañitas, asimismo estrella del musical Cats, cita otra de sus aportaciones al estilo mexicano de la carpa en “¿Qué podría salir mal?” (él lo denomina “la canción de Beristain”, interpretada por “el señorito Beristain”). Polémica pieza que aclaman riendo buena parte de los asistentes a la obra, debido a que hace mofa de la homosexualidad:

“Este personaje históricamente tiene notas muy divertidas… En el Archivo General de la Nación, José Dolores halló que Mariano Beristain fue a acusar a Josefa de que lo estaba tratando de seducir, y cuando supimos eso dijimos: ¡Qué gracioso!, cómo alguien que es un abogado, un intelectual, va escandalizado diciendo: ‘¡Oye, Josefa me está tratando de seducir!’, ¿no? Ese es el número musical más semejante a la carpa mexicana, aunque la sonoridad tenga estilo más moderno; incluso, Beristain rompe la cuarta pared y empieza a arengar al público: ‘¡Apláudanme!, ¡bravo!’, y como es un número que habla de política, pues se burla. Podría llamarlo hoy un clown, el bufón, el payaso.”

A su vez, la historiadora de la UNAM Patricia Montoya Rivero explica a Proceso que, a finales de 1813, el canónigo metropolitano Mariano Beristain y Souza (Puebla, mayo 22 de 1756-Ciudad de México, marzo 23 de 1817) hizo la referencia a doña Josefa como el “[…] agente más efectivo descarado, audaz e incorregible [de la revolución] que no pierde ocasión ni un momento de inspirar odio al Rey, a la España, a la causa, y determinaciones y providencias justas del gobierno legítimo de este Reino. Y tal es Señor Excelentísimo, la mujer del Corregidor de esta ciudad. Esta es una verdadera Ana Bolena que ha tenido valor para intentar seducirme a mí mismo, aunque ingeniosa y cautelosamente” (ver recuadro).

(Uno de los recursos más socorridos tanto de independentistas como de realistas era la llamada “seducción de tropa” a cargo de las mujeres, inflexión verbal de origen latino (seductio, “acción de apartar”) que cubría un amplio espectro de significados en torno a cómo ellas trataban de convencer al enemigo para cambiar de bando, de acuerdo al libro Heroínas incómodas (compilado por Francisco Martínez de Hoyos en Ediciones Rubeo, 2012).

Al sonoro caer del telón

Edgar Cañas sugirió estilos musicales para los cuadros, como las cadencias íntimas en la serenata “Amor mestizo”, cantada por Emeterio González a la chica vizcaína Pilar.

O los pasos del son “Criollos vs. gachupines” (“que si te fijas está en décimas, se usaban para los himnos y los corridos, al estilo de las coplas topeteadas entre Pedro Malo y Jorge Bueno en la cinta Dos tipos de cuidado”), donde la coreografía evoca bailes del mundo prehispánico.

“Yo tuve la fortuna de participar en la obra de teatro mexicana Regina, un musical para una nación que despierta (2003), fui uno de los protagonistas, mi personaje era un guardián de las tradiciones mayas y realicé una investigación justamente de este tipo de danzas. Ahora, llamé al coreógrafo Gerry Pérez, y él dijo: ‘A ver, los clásicos movimientos del escudo con el arma prehispánica, ¿cómo son?’. Tú ves Josefa… y dices: ‘¡Ah, es una coreografía padre!’; pero en el fondo son movimientos del folclor mexicano.”

Pese a las amplias críticas favorables en los medios de difusión, el autor José Dolores González Ortiz anunció a Proceso que su Josefa, el musical de México suspenderá temporada después del domingo 3 de septiembre en el Teatro Hidalgo “Ignacio Retes”, manejado por el Instituto Nacional del Seguro Social (IMSS), cuando apenas arañaban las sesenta funciones.

Empero, con Cañitas (quien posee los derechos del espectáculo hasta diciembre, habiendo integrado junto a los 20 actores participantes y parte del equipo de producción la empresa cooperativa “¡Hasta donde tope!”), José Dolores advierte que pese a las penurias económicas, Josefa, el musical de México “no morirá y lucharemos para llevarlo de gira por el resto del país”.

El primer presidente que vitoreó a La Corregidora con los demás héroes patrios durante la ceremonia del “Grito”, fue José López Portillo la noche del 15 de septiembre de 1980, rememora Patricia Montoya Rivero (ver recuadro):

Fue hacia la década de los sesenta de la pasada centuria, curiosamente en el año crítico de 1968, cuando los televidentes pudieron seguir los capítulos de Los caudillos; entonces una joven Magda Guzmán dio vida a María Josefa. En plena crisis económica del régimen zedillista, una nueva versión del movimiento independentista se transmitió en las pantallas caseras y las familias mexicanas pudimos ver en uno de los episodios a una entusiasta Corregidora con la cara de María Rojo, en la telenovela La antorcha encendida (1996). En 2010, en el marco del bicentenario de la independencia, el canal 2 de Televisa transmitió Gritos de muerte: libertad; en el segundo capítulo, dedicado a la conspiración de Querétaro, apareció nuestra personaje interpretada entonces por la actriz Lumi Cavazos.

En lectura de La Corregidora más reciente, Jimena Parés, joven egresada del Conservatorio Nacional de Música y artista de El príncipe encantado, Cyrano el Musical, La Bella y la Bestia, Cats, Mentiras o Broadway por amor, “sin doña Josefa Ortiz los mexicanos no existiríamos como ahorita, gracias a ella vivimos en un país libre y considero que septiembre es el mes ideal para honrar a la libertadora que propició a nuestra patria fortaleza e identidad nacionales”.   l