“Tu nombre”

Bajo la avalancha veraniega de películas de consumo, mejores y peores, Tu nombre (Kimi no Na wa; Japón, 2016) combina entretenimiento con reflexión seria, sin esfuerzo; dirigida por Makoto Shinkai adaptada de su propia novela homónima, causó sensación en su país tanto por el arte de su animación como por la manera innovadora de explorar el rol de género sexual dentro de la milenaria tradición.

El joven escritor y animador ha sido considerado como el nuevo Miyasaki.

Taki vive en Tokio, la joven Mitsuha vive con su abuela en una región montañosa de Japón, ambos estudian la escuela preparatoria; sin conocerse entre sí, un día comienzan a intercambiar cuerpos: Mitsuha despierta en Tokio en el cuerpo de Taki, y éste en el de ella en su pueblo. El intercambio ocurre de manera espontánea e impredecible, comienzan a dejarse mensajes en un cuaderno y en un celular.

El contraste no sólo es de género sino de cultura y temperamento; mientras que Taki es un tokiota moderno, desenfadado y hábil con celulares y aparatos electrónicos, curtido en el ritmo vertiginoso de la ciudad de trenes y luces, Mitsuha es una joven tradicional que allá en sus montañas natales participa en ceremonias milenarias como la del kuchikamizake, ritual de preparación de sake donde una joven virgen mastica el arroz para fermentarlo, y la ofrenda al dios del santuario implica dejar la mitad de sí misma.

En el nivel de comedia romántica, Tu nombre se apoya en situaciones graciosas e incómodas como el descubrimiento del cuerpo en la situación del cuerpo del otro, el escándalo de Mitsuha cuando entiende que Taki se palpa las tetas; el contraste entre la cultura urbana y campesina, la demarcación entre los sexos que empieza por el uso del lenguaje mismo, la manera de decir yo en el contexto adolescente (donde un chico debe decir “ore” en vez de usar “watashi”, más propio de las muchachas), y el efecto entre los amigos.

Además de la mecánica social de los géneros, Makoto Shinkai entiende la oposición hombre-mujer también como una fractura cultural entre el pasado y el presente, entre tradición y modernidad, temas clave para entender ese país; el cuestionamiento de géneros y sus roles no es nuevo en Japón, una de las fuentes de inspiración fue Torikaebaya monogatari, una deliciosa novela del siglo XII donde dos hermanos intercambian roles.

Tu nombre, que en el título anuncia el problema de la identidad, ya sea arbitrariedad de designar al otro o de conocer su esencia a través de su nombre, y la adolescencia de los protagonistas, es la etapa central del conflicto entre semejanza y oposición. Pero Shinkai es un romántico de fondo, su meta es encontrar la fusión de dos corazones más allá del tiempo y del espacio, de la vida y de la muerte.

Tu nombre aspira a una revelación mística del amor, verosímil en Japón, poco usual fuera de su contexto.