Entre Cuba y México

Dice la canción: “Entre Cuba y México, todo es bonito y sabroso…” El estribillo que da pie al programa televisivo es hoy cierto sólo en lo referente a las relaciones de los ciudadanos; en la política se abrió un paréntesis de desacuerdos, falta de respeto y agresiones verbales de los gobiernos panistas hacía sus homólogos cubanos. Recordemos la frase famosa de “comes y te vas…” proferida por Vicente Fox. Los sexenios panistas intentaron echar por la borda las relaciones diplomáticas históricas entre los dos países, las cuales cumplen ciento catorce años. Éstas no se han recompuesto del todo, pero en materia cultural el vínculo sigue y se estrecha.

Hay dos versiones del título Entre Cuba y México todo es bonito y sabroso. Primero, la realizadora Idalmis del Risco y el productor Carlos Sánchez grabaron un filme documental auspiciado por TV UNAM, Motzorongo TV y Verde Espina. Éste fue exhibido en la Cineteca Nacional el año pasado. La segunda versión consiste en cinco episodios en los cuales colaboró también el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), difundiéndose desde mediados de mayo semanalmente en Canal 22.

Los capítulos se ocupan de las relaciones políticas, musicales, artísticas, literarias e históricas entre las dos naciones. Sobre la base de la entrevista, se van entreverando imágenes de sitios, acontecimientos y personajes. Elegidas las locaciones de mayor brillo, el documental resulta lleno de colorido, de imágenes variadas, el día y la noche. La música popular sirve de fondo, de énfasis, de apunte a las palabras y las vistas.

El aporte del ICAIC resultó muy valioso en tanto el organismo colecciona en su acervo filmaciones ocurridas desde que el aparato de cine llegó a Cuba. Los registros provienen de fines del siglo XIX y se detienen tanto en la épica cubana como en la vida diaria.

El tiempo, detenido en la fisonomía de La Habana, hermosa ciudad caribeña, puerto de altura y amplia bahía guarda, gracias a la revolución, sus rasgos distintivos. Las decisiones urbanísticas no han consistido en destruir para edificar encima rascacielos de hierro y vidrio, sino preservar en lo posible, remozar, rehabilitar los inmuebles arruinados por décadas de penuria económica.

La serie tiene como leit motif el mar, no como un espacio que separa sino que une, una vereda con líneas paralelas. Las luces de La Habana pueden verse en noches claras desde las costas de Yucatán. El puerto de Veracruz enfrenta al puerto de La Habana. El clima, la sensación de mirar siempre el horizonte acompaña a los habitantes de ambos extremos. De ahí muchas de las similitudes, la posibilidad de la empatía. Y pese a todos los embates de la derecha, Cuba y su sistema político, Cuba y Fidel Castro, Cuba y el Che siguen siendo para muchos mexicanos un faro que alumbra el porvenir.