TEPATITLÁN.– El reciente brote de influenza en la zona avícola de Los Altos de Jalisco sacó a flote la contradicción de cifras oficiales sobre la magnitud de los daños, así como la vulnerabilidad biológica que padece una de las regiones productoras de huevo más importantes del país.
Consultados al respecto, productores, veterinarios y gente cercana a la industria avícola de Tepatitlán y Acatic, donde se produce aproximadamente un tercio de todo el huevo que se consume en México, admiten que no es descartable otra infección masiva de gripe aviar como la de 2012, que mató a más de 20 millones de aves, la mitad de la población de esa época.
Las críticas son contra las autoridades sanitarias porque, dicen, la vigilancia y controles epidemiológicos se han relajado. Y ponen un ejemplo: el pasado 18 de abril, en plenas fiestas patronales de Tepatitlán, se detectaron varios casos de gripe aviar en una granja local, pero la información fue difundida hasta el jueves 4 en un boletín de Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE, por sus siglas en francés).
Según esa organización, al hacer una revisión de rutina en granjas de Tepatitlán, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), adscrito a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, encontró 10 aves de postura infectadas con la variante H7N3 del virus de la influenza aviar.
“El brote había sido detectado en una granja pequeña y como medida de precaución las aves enfermas ya habían sido sacrificadas y estaban en observación unas 10 más, las cuales podrían correr con la misma suerte”, informaron varios medios locales a partir de la información proporcionada por la OIE y el Senasica.
Riesgo latente
Dos días después, el sábado 6, el secretario de Desarrollo Rural de Jalisco, Héctor Padilla Gutiérrez, confirmó los datos de 10 gallinas infectadas y 10 mil sacrificadas, pero agregó que más de 150 mil estaban en riesgo, por lo que probablemente sean eliminadas.
No obstante, dijo que no había motivo de preocupación, pues el caso ya estaba cerrado; incluso comentó que el área de la granja afectada se despobló y el sitio fue desinfectado. Posteriormente se llevarán varias aves “centinela” a fin de saber si el virus fue exterminado o aún persiste, comentó el funcionario.
Sin embargo, ni las autoridades ni la Asociación de Avicultores de Tepatitlán revelaron dónde se localiza la granja; sólo dijeron que estaba en otro municipio. Algunos especularon que está en Acatic o en algún punto de las carreteras que conducen a Valle de Guadalupe, Yahualica o Tototlán, donde empresarios tepatitlenses tienen sus fincas.
Al cierre de edición, la Asociación de Avicultores de Tepatitlán, presidida por Carlos Humberto Martínez Ontiveros, no había manifestado su posición. Eso motivó a varios productores a hablar con el reportero, a condición de que omitiera sus nombres.
Los brotes de gripe aviar son frecuentes y se controlan a tiempo, siempre son sacrificadas cientos o miles de aves de postura, según el tamaño de la población afectada.
Las infecciones esporádicas se dan aun cuando las aves se vacunan de manera periódica. Algunos veterinarios dicen que las inyecciones no protegen totalmente contra el virus. Su efectividad es del 80 o 90%. A ello se debe que la enfermedad no se haya exterminado por completo en la región de Los Altos.
Es decir, el virus permanece desde 2011 y se propaga de manera periódica; además, agudiza el problema el paso de aves silvestres migratorias y el tránsito de ejemplares de otras regiones del país donde las autoridades dejaron de hacer los controles sanitarios.
Según los entrevistados, algunos productores no cumplen rigurosamente con el calendario de vacunación de sus aves o dejan que grupos enteros se queden sin recibir el biológico. Una gallina sin vacunar tiene 7% de probabilidad de contraer la gripe aviar. Asimismo, la probabilidad de sobrevivir a la enfermedad es muy parecida: 70% si el ave fue inmunizada y entre 10 y 20% si no tuvo protección biológica.
Entre 2011 y 2012 murieron 22 de los 45 millones de gallinas que había en esa época, según cifras oficiales. La mayoría tuvieron que ser sacrificadas. Hoy, la población aviar es de 60 millones, distribuida principalmente en granjas de Tepatitlán, Acatic, Zapotlanejo y los municipios aledaños. La otra región avícola del país se encuentra entre San Juan de los Lagos y Encarnación de Díaz y parte de Lagos de Moreno y Unión de San Antonio, aunque con un número menor de aves de postura.
Las pérdidas derivadas de la epidemia de 2011 fueron cuantiosas en materia económica –bajaron las ventas– y laboral, pues muchos empleados fueron despedidos.








