En Jalisco, el gremio periodístico está indignado. El lunes 15 la subdirectora comercial del semanario El Costeño, Sonia Córdova Oceguera, y su hijo Jonathan Rodríguez Córdova, de 26 años, fueron atacados a balazos en Autlán de Navarro. El joven murió durante el ataque.
El ómbudsman nacional Luis Raúl González Pérez expresó su pesar por el atentado y condenó enérgicamente el asesinato de Rodríguez Córdova: “La CNDH pide a las autoridades una inmediata investigación profesional y efectiva del caso, que contemple la línea del ejercicio periodístico, y que lleve ante las autoridades de procuración y administración de justicia a los autores de este cobarde e incalificable crimen”.
Desde Puerto Vallarta, donde se encontraba participando en el foro “Respondiendo a los retos de las Pymes en el contexto internacional”, el gobernador Aristóteles Sandoval Díaz declaró que en Jalisco los periodistas cuentan con el respaldo del Ejecutivo y garantizó respeto y tolerancia hacia su labor.
“Hago un llamado a todo el periodista en Jalisco que sienta cualquier tipo de amenaza… cuenta con todo mi respaldo, respaldo de mi gobierno. Aquí (el periodismo) es una profesión que de acuerdo a la tolerancia se respeta, a la libertad de expresión, a la libertad de investigación de trabajo”, dijo.
El mandatario adelantó que llevará el tema de la violencia a la prensa mexicana a la próxima reunión de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), para poder contar con un protocolo en cada entidad federativa.
Al día siguiente el martes 16, decenas de periodistas tapatíos salieron a las calles de Guadalajara dos veces para expresar su indignación por el asesinato del colega sinaloense Javier Valdez Cárdenas, ocurrida el día anterior en Culiacán, a plena luz del día.
Por la mañana se apersonaron en las instalaciones de la delegación de la Procuraduría General de la República (PGR), en la confluencia de las avenidas La Paz y 16 de septiembre.
Pese al calor –que rondaba los 33°C– los comunicadores, convocados por la red de Periodistas de a Pie y otras organizaciones, se desplegaron en los ocho escalones de mármol gris que conducen a la entrada principal de la dependencia y exhibieron los gafetes de los 105 colegas caídos.
Consternados aún, decían, refiriéndose a Valdez, corresponsal de La Jornada en Sinaloa y cofundador del semanario Ríodoce: “No es justo, algunos aún trabajábamos en proyectos con él”.
Y levantaron cartulinas de colores con mensajes como: “Al matar un periodista se acuchilla la democracia”; “Feadle, previene, investígale, danos justicia”; “No se mata la verdad matando periodistas”; “El buen periodismo valiente, honesto, no tiene sociedad, está solo”; “Un país donde se matan periodistas es un país: amenazado, impune, violento, sangriento”.
Varios participantes gritaron: “Justicia, justicia”. Las consignas retumbaron sobre los cristales del edificio. En representación de los reporteros habló Jade Ramírez Cuevas Villanueva, quien hace un año también recibió mensajes intimidatorios: “Si bien no tenemos una estadística ultraviolenta de (periodistas) desaparecidos y asesinados en Jalisco, sí tenemos algunos casos sin resolver; como el de José Emilio Galindo Robles –el director de una de las emisoras regionales de la Universidad de Guadalajara ultimado en noviembre de 2009 en Ciudad Guzmán–, que no está aclarado”, comentó.
Al finalizar, los asistentes juntaron sus cartulinas, apilaron las credenciales de los ausentes y se abrazaron. Después salieron a las calles a pregonar: “¡Extra¡ ¡Extra! Nos están asesinando!”.
Solidaridad gremial
Por la tarde, en la Plaza de Armas, en pleno corazón de Guadalajara, los comunicadores volvieron a alzar la voz para denunciar la violencia laboral y la censura.
Los comunicadores salieron a manifestar su inconformidad ante la inacción de la PGR ante los asesinatos de sus colegas que en este año ya suman seis. Durante la administración de Felipe Calderón hubo 51 asesinatos y sólo fue sentenciada una persona; durante la gestión de Enrique Peña Nieto van 45 y sólo dos personas han sido sancionadas por agresiones a los reporteros. Eso convierte al periodismo en un ejercicio peligroso.
La Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos en contra de la Libertad de Expresión (Feadle), adscrita a la PGR, tiene el registro de 89 asesinatos de periodistas de 2006 a la fecha, mientras que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos indica que son 106.
De nueva cuenta Ramírez Cuevas tomó el micrófono para criticar a los directivos de algunos medios de comunicación coludidos con las autoridades estatal y municipal. Eso afecta al buen periodismo. Esa es, dijo, una “manera de regular la información. La sociedad debe saberlo”.
Martha Hernández Fuentes, del diario NTR mostró una foto de Valdez y expresó: “Ya basta de periodistas asesinados. Desde hace mucho el gremio está de luto. Del año 2000 a la fecha van 105 periodistas asesinados y 23 desaparecidos. Ayer nos mataron a Valdez, acribillaron a Sonia Córdova; antes nos arrebataron a Goyo, a Miroslava (Breach), a Rubén (Espinosa Becerril). Ya basta!”.
Alrededor de las 20:00 horas, más de 100 asistentes leyeron versos de Valdez, autor de los libros Los morros del narco y Con una granada en la boca. Entre ellos estaban Rubén Martín y Griselda Torres, dos periodistas de la vieja guardia que conocieron a Valdez.
“Es importante salir a las calles como periodistas. El ataque contra Javier es un ataque contra la sociedad. Es muy difícil el escenario para las nuevas generaciones.
“Si haces bien tu trabajo, si tocas los puntos nodales como corrupción, narcotráfico, componentes del poder político, crimen organizado o historias de vida interesantes, en lugar de ser reconocido, el buen periodista se pone en la mira”, dijo Rubén Martín.
Al final, los reporteros hicieron una cadena y colocaron sus cartulinas alrededor de un monolito, mientras se oía el grito “¡No están solos, no están solos!”. Eran los pobladores de Temacapulín que se oponen a la presa El Zapotillo, quienes se habían unido a la protesta.








