Interés público No. 29

Interés público
Miguel Angel Granados Chapa
La ponencia del PRI en la consulta sobre la reforma política —escrita por Miguel Covián— ha provocado un falso debate, en lo que concierne a la participación de los partidos políticos en las universidades
Dijo el todavía presidente del PRI que “puede permitirse a los partidos penetrar a las universidades para hacer política nacional, pero no para intervenir en la política universitaria” Si se coteja este enunciado con los hechos, se desprende que su primera parte propone una vacuedad, mientras que la segunda entraña una simulación En efecto, resulta ocioso plantear que se “permita” a los partidos hacer política nacional en las universidades puesto que ninguna regulación jurídica lo impide, ni tendría porque hacerlo, mientras que se busca engañar a la opinión, haciendo suponer que la política universitaria está al margen de la nacional
Hoy mismo es un hecho la presencia de algunos partidos políticos en las universidades Ultimamente se denuncia la intervención del Partido Comunista en la dirección sindical de algunos gremios de trabajadores de la enseñanza superior Pero interesadamente se olvida cómo el partido gubernamental maneja de diversas maneras grupos estudiantiles, sectores amplios de maestros y no escasas autoridades en las universidades del país Los partidos, pues, intervienen ya en la vida universitaria No sólo hacen política nacional, sino que participan también en las decisiones académicas, aunque encubran dicha injerencia con los mecanismos internos de cada institución y no lo hagan abiertamente bajo sus siglas
De allí que resulte inapropiado abordar este asunto como si se tratase de una proposición novedosa, que busca modificar la realidad La oposición a que los partidos hagan política en las universidades parte de un desconocimiento de la práctica universitaria o de un deseo, de imposible realización, que buscara mantener separadas del resto del país a las instituciones universitarias Seguramente contra su voluntad, los impugnadores de las afirmaciones expresadas por Sansores, al participar en este falso debate, no hacen más que reforzar la endeble posición del dirigente nacional del PRI
Se insiste, en efecto, en que Sansores no verá la llegada del otoño desde su oficina en la sede nacional priísta No sería extraño que así ocurriera Como antes ocurrió con Manuel Sánchez Vite, figura paralela a la de Sansores en muchos aspectos, la presencia del senador campechano significa una incongruencia con los propósitos modernizantes del sistema político que se ha fijado un sector importante de la actual administración La reforma política, que supone transformaciones que vayan mucho más allá de la formalidad electoral, necesariamente cuenta entre sus enemigos naturales, independientemente de sus declaraciones retóricas, a personajes como el presidente nacional del PRI, producto de un estilo y un clima político que la tal reforma tiene que suprimir si es que se ha planteado con seriedad
Discutir la relación entre la política militante y las universidades ha de partir, pues, de bases mucho más firmes que la frase incidental de un dirigente que busca sobrevivir Si hemos de distinguir entre lo deseable y lo posible, ciertamente es preferible que las contingencias de la política partidaria no enfermen a la política académica Pero eso significa soñar un mundo que no existe Quizá a lo más que podamos aspirar es que esa política sea la que conviene a la generación de un espíritu universitario inconforme, alerta y, por lo mismo creador