Desde 2012 el presupuesto destinado a la nómina del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) se incrementó de 123.2 millones de pesos a 651.6 millones.
En un quinquenio el monto creció en 529% y se contrataron 133 personas más. Mientras en 2012 la plantilla laboral era de 2 mil 879 empleados, para este 2017 suman 3 mil 12, según publica el propio organismo en su portal de Transparencia.
Asimismo, reporta que este año destinará poco más de mil 231 millones de pesos a su partida 1000 para servicios de personal; es decir, para sueldos, prestaciones, pago de honorarios asimilables al salario y gastos de seguridad social.
Esa suma supera al de la partida 3000 (servicios generales, que rebasa los mil 205 millones de pesos) que se destina a cubrir todo tipo de servicios que contrate el SIAPA para atender la demanda ciudadana.
Durante la gestión del panista Emilio González Márquez, el organismo era controlado por la gente cercana al entonces gobernador, su director era José Luis Hernández Amaya. Pero en 2012, cuando el priista Aristóteles Sandoval Díaz ganó los comicios de ese año, puso al frente del SIAPA a Aristeo Mejía Durán, quien rindió protesta el 20 de marzo de 2013.
Y cuando el consejo de administración aprobó por unanimidad que el organismo se adhiriera al programa de austeridad convocado por el gobernador Sandoval Díaz, Mejía Durán expuso: “Manejaremos el organismo con austeridad plena”.
Dijo que como parte de esas medidas impulsadas por el mandatario se estaban retirando los vehículos de los puestos de primer nivel para dejar sólo los de las áreas técnicas. En un comunicado, el organismo mencionó también la supresión de los teléfonos celulares, así como la eliminación del pago de gasolinas y seguros de gastos médicos para funcionarios. Esos recursos se destinarán a “la realización de obras hidráulicas”, indicaba el documento.
Sin embargo, Mejía Durán no cumplió, pues no sólo engordó la nómina, sino que gasta varios millones en combustible para el personal administrativo que paga a sobreprecio, así como en mantenimiento a su equipo y a su transporte
En una revisión al portal de Transparencia del SIAPA, la reportera detectó que a principios de 2016 el organismo firmó nueve contratos con igual número de empresas para suministrar combustible a alrededor de 445 unidades del organismo. Se tenía contemplado gastar hasta 29.6 millones de pesos, sin embargo sólo erogó alrededor de 23 millones (Proceso Jalisco 648).
En el último trimestre del año pasado, por ejemplo, el área administrativa gastó más que la operativa en gasolina. Para la primera, se emitieron 71 cheques por concepto de “combustible administrativo” por un total de 2 millones 261 mil 179 pesos, mientras que para el “combustible operativo” fueron 29 cheques por 1 millón 404 mil 406. Asimismo, en “combustible para maquinaria” se gastó 1 millón 70 mil pesos.
Gastos inútiles
De acuerdo con su página de Transparencia, en 2016 el SIAPA pagó a la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento arriba de 353.4 millones de pesos por el concepto de “contraprestación de plantas de tratamiento”.
Mejía Durán, quien fue director general del SIAPA por primera ocasión entre 1985 y 1991, expuso también en marzo de 2013 que los ahorros resolverían los problemas de abastecimiento, saneamiento y potabilización del agua de los más de 2 millones de usuarios. Todo quedó en palabras.
Peor aún, nombró subdirectora de Recursos Humanos a su sobrina Leticia Villa Mejía.
En su edición 538, Proceso Jalisco publicó que Villa Mejía tiene laborando en el SIAPA a su hermano Ramón, a su primo René Mejía Lomelí y a su esposo, Héctor Roberto Vázquez Alfaro.
El organismo regulador del agua ha sido refugio de políticos, tanto panistas como priistas. Cuando los primeros tenían el poder, crearon puestos administrativos para sus correligionarios, quienes cobraban sueldos elevados. En 2014, poco antes de que el PRI perdiera los comicios ante Movimiento Ciudadano, la plantilla del organismo era de 2 mil 945 trabajadores; al año siguiente se elevó a 2 mil 872.
Hoy, según el portal de Transparencia del SIAPA, el organismo tiene 513 empleados de confianza y 2 mil 970 sindicalizados. Sin embargo, en una revisión a la nómina, se observa que de 2012 a la fecha se multiplicaron las coordinaciones. Ese año había 41; en 2013 eran 68, y este 2017 son 62. Las percepciones mensuales netas de los coordinadores varían entre 28 mil 400 pesos y 69 mil 400.
Los puestos de ejecutivos también se multiplicaron. Hace cinco años eran 241; con la entrada del PRI se crearon otros 10; hoy suman 253. La mayoría son de Medición y Facturación (141), y de Cobranza (27).
Los de Medición y Facturación ganan 16 mil 494 pesos. Sin embargo, el de Instrumentos de Evaluación cobra 31 mil 704 cada mes; el de Proyecto y de Transparencia, 37 mil 754; mientras el Jurídico se embolsa 43 mil 910.
Con respecto a los supervisores, la plantilla también creció. En 2012 eran 94, ahora suman 111. El sueldo de un supervisor depende de su área de adscripción y oscila entre 9 mil 702 y 31 mil 704 pesos mensuales netos.
Algunos trabajadores se muestran inconformes porque, dicen, quienes mantienen realmente a flote al organismo –384 empleados– son los que menos ganan, pues están asignados a la supervisión del abastecimiento y control de la calidad del agua; otros 75 están en las secciones de monitoreo y vigilancia de descargas.
También mencionan al personal de topografía, modelaje de redes, agua potable y alcantarillado, distribución, macromedición, mantenimiento de redes, detección de fugas y rehabilitación de tuberías de drenaje, que en total son mil 448 trabajadores.
Para la atención de más de 1 millón 169 mil usuarios, el SIAPA tiene a 272 personas: 159 se encargan de la facturación, 106 del servicio al cliente y cuatro están adscritos al área de control de servicio medido.
Los inconformes, quienes piden omitir sus nombres, sostienen que los 65 trabajadores asignados a la sección de rehabilitación de tuberías de drenaje carecen de material, mientras que el SIAPA destina una fortuna para comprar gasolina a sobreprecio.
Se quejan también porque, dicen, 37 empleados de confianza y cuatro de base desconocen la importancia de su labor. En la Subdirección de Innovación están seis que, en conjunto cobran casi 230 mil pesos al mes; en la sección de Instrumentos de Evaluación hay otros cuatro, que devengan casi 76 mil; en la sección de Cultura del Agua hay otros seis, que “desarrollan actividades sin importancia” y le cuestan al organismo otros 103 mil 572 pesos.
También están las secciones de Capacitación donde, según los entrevistados, se desconoce qué hacen los siete empleados para justificar los 164 mil pesos mensuales que se invierten en ellos cada mes, y la de Soporte Operativo, donde se destinan 172 mil 456 para el pago mensual de cinco empleados.








