Si se acaba el TLC, pierde Jalisco… y todo México

Para el especialista de la Universidad Panamericana Alejandro Rodríguez Magaña, es comprensible la preocupación de los productores jaliscienses ante la posibilidad de que se les cierre o reduzca el mercado de Estados Unidos. Y aunque considera errónea la visión del presidente de ese país, Donald Trump, dice que el gobierno mexicano debe negociar con mucho cuidado para no romper la relación comercial, dada la fuerte dependencia de nuestra economía respecto del vecino país.

Aunque todavía no se modifica el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), como pretende hacerlo el presidente de Estados Unidos, algunos productos jaliscienses ya se han topado con trabas para ingresar al país vecino, lo que hace pensar en las serias consecuencias para Jalisco y el resto del país en caso de que se cancele el acuerdo comercial que se instauró hace 23 años.

En entrevista con Proceso Jalisco, el secretario académico de la Escuela de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Panamericana (UP), Alejandro Rodríguez Magaña, recuerda que de 100% de las exportaciones mexicanas permitidas en el TLC, 95% se canalizan a Estados Unidos, por lo que la dependencia económica de México respecto del país que gobierna Donald Trump es muy alta.

Considera que nuestro país recibe fuerte inversión extranjera al servir como “un entronque económico” con Norteamérica. “Para México el TLC es estratégico, es relevante conservarlo y si hay que hacerle una modificación sin duda alguna tendría que ser para mejorar las condiciones (…) El 80% de las exportaciones (totales del país) van a parar a Estados Unidos, y eso hace que volteemos a ver con mucho entusiasmo qué es lo que ocurre en la negociación”.

El pasado 16 de enero, luego de 83 años de espera, salió de Jalisco a Estados Unidos el primer embarque con 120 toneladas de aguacate, pero fue detenido por la falta de firmas. Para evitar que se perdiera, tuvo que ser enviado a Canadá. El titular del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, Enrique Sánchez, aseguró que la cancelación se debió a cuestiones administrativas y burocráticas, puesto que para exportar se necesita que Estados Unidos firme un programa de trabajo.

El domingo 5, el presidente municipal de Tonalá, el priista Sergio Chávez, informó que dos contenedores repletos de artesanías con destino a Illinois, Texas y California tenían 15 días detenidos en la frontera, “ya que le subieron a 11 requisitos”, es decir, que se endurecieron las políticas de importación en Estados Unidos.

Comentó que cada semana salen de Tonalá entre 10 y 12 contenedores con artesanías de barro, vidrio soplado y madera. Sin embargo, el día 9 el gerente general del Instituto de Fomento al Comercio Exterior de la entidad, Rubén Reséndiz Pérez, aclaró que el camión llevaba tarros de barro que en la factura decían que serían usados como vasos, pero se les detectó una cantidad de plomo superior a la norma establecida en Estados Unidos y fueron retenidos.

En cuanto a la propuesta de Donald Trump de establecer un arancel de 20% a las exportaciones mexicanas, Rodríguez Magaña indica que pagarían las consecuencias los consumidores estadunidenses.

–A los agricultores jaliscienses les preo­cupa que, aun sin la modificación al TLC, se les impida el paso a sus productos, como sucedió con el aguacate –se le plantea al académico.

–No es algo nuevo para México. Hemos tenidos bloqueos de esa naturaleza. Lamentablemente, lo del aguacate fue un caso más de incumplimiento de los pasos adecuados en el trámite. Sin embargo, ya hemos tenido situaciones similares en el pasado, en las que hemos demandado en organismos internacionales, por ejemplo la Organización Mundial de Comercio, y hemos logrado que quiten ese tipo de barreras. Esto es lo que marca el TLC, que nos permite el flujo de mercancías y de inversiones libre de aranceles entre estos tres países.

“Lo que sí puede preocupar es que los empresarios tratan de exportar sus productos y están enfrentando barreras para ingresar. Éstas tendrían que ser más bien trámites que no se hayan cumplido a cabalidad; de ahí en más el TLC es muy claro y el libre flujo de mercancías tendría que seguirse dando.”

El enfoque parcial de Trump

El lunes 13 Trump se reunió en la Casa Blanca con el primer ministro canadiense Justin Trudeau. El mandatario de Estados Unidos declaró que con Canadá tienen una relación comercial perfecta, sólo se tendrían que hacer algunos “retoques”, pero no tan drásticos como los que se requiere llevar a cabo en el acuerdo con México, puesto que “por muchos, muchos años la transacción no fue justa” para su país.

Sobre la posibilidad de que Trump anule el TLC, el especialista aclara:

“Por decreto, de forma inmediata no se podría dar una cancelación del TLC. Tendría que iniciar un proceso formal de disolución que se prevé en el propio tratado e incluso amerita cumplir con un calendario de trabajo (…) No es tan inmediato el efecto, pero desde luego en la situación de comercio del día a día ya se están presentando esas trabas.

“Lo que tendríamos que hacer como mexicanos es cumplir con todos y cada uno de los requisitos, ahora más que nunca, para evitar un obstáculo formal que pueda impedir el flujo de mercancías.”

–¿Qué otra opción podrían tener los exportadores para acomodar sus productos o mercancías en caso de que en Estados Unidos no las reciban?

–Desde hace muchos años México debería estar buscando cómo diversificar este tipo de comercio hacia otras economías. Sin duda hay una economía atractiva en Europa (…) o apostarle a África u Oceanía. Sudamérica es un espacio importante donde se pueden hacer relaciones comerciales fuertes.

Menciona que del total de transacciones de comercio internacional de México, un 64% es con Estados Unidos; 20.3% con Asia; 6.9 con Canadá y América Latina, y 8.8% con Europa. En contraparte, para Estados Unidos el comercio con México sólo representa 14.5% de su comercio global.

–¿Qué futuro avizora para los productores?

–México tendría que ser muy cuidadoso en negociar de una forma muy enérgica sin romper la relación. Es indudable la dependencia que tenemos de la economía estadunidense y tendríamos que mantener la relación. Si esa situación no se da, tendríamos que reajustar totalmente las expectativas porque una relación de comercio por lo menos con otras economías no podría incrementarse en automático.

“México tendría que sufrir un proceso de ajuste y esto implicaría automáticamente una reducción de inversiones, de exportaciones, de producción… sin duda podría traer un escenario bastante gris.”

–El país pierde…

–Así es. El gobierno mexicano tiene que ser muy cuidadoso, negociando en forma concreta, clara y enérgica, pero consciente de que el país que ha ganado en términos relativos, en esta relación trilateral con Canadá y Estados Unidos, ha sido México. Eso ha significado un crecimiento para nuestro país prácticamente desde 1995.

–En su retórica, Trump dice que con el TLC su país pierde millones de dólares y fuentes de empleo. ¿Esto es cierto?

–Él da un enfoque parcial de lo que es un bosque completo. Sólo está viendo el árbol de inversión, pero me parece que tendría que dimensionarse un poco más. Lo que México hace es importar y exportar productos. Estados Unidos tendría que ver la parte neta de que México tiene mano de obra más económica, que (representa) una quinta parte del precio en comparación con el país del norte; lo cual significa que una fábrica es más competitiva puesta en México que en Estados Unidos.

“Si Donald Trump analiza esta parte va a caer en cuenta que está comprando barato lo que en su país podría ser más caro. Si lo comprara en su país, le significaría sin duda una menor profundidad de mercado, menor comercio y consumo, porque el precio sería más alto”, apunta Rodríguez Magaña.

Considera que Trump también es parcial cuando observa el déficit comercial que tiene Estados Unidos con México, cuando es más fuerte con China. Con nuestro país el déficit hasta noviembre pasado asciende a poco más de 58 mil millones de dólares y con la nación oriental a 319 mil 282 millones.

“México no pinta en cuestión del déficit comercial que Estados Unidos tiene con China. Es un hecho que el primero compra más productos de los que vende a ambos países, lo que para Trump es un revés a Estados Unidos”, explica.

En 1994, cuando entró en vigor el TLC, Estados Unidos tenía un superávit comercial de mil 349 millones de dólares con México. Al importar productos de otros países “son más baratos y eso se traduce en un bienestar para la economía porque estás adquiriendo a un precio menor”. Pero las consecuencias fueron evidentes al siguiente año, ya que el país del norte pasó a un déficit de 15 mil 808 millones y fue aumentando cada año.

A decir de Rodríguez Magaña, el presidente estadunidense “debe entender que el déficit comercial con México o con cualquier país se debe a que encuentran insumos más baratos que en la economía a la cual está importando. Para cualquier empresario eso significaría un beneficio en sus costos”.

En cuanto a la situación deplorable en que se encuentran los agricultores del estado, el académico señala que no es válido culpar al TLC, sino que existen factores como la imposición de aranceles, “restricción libre de algunos productos, monopolios en la compra de leche, maíz (…) algunos obstáculos incluso constitucionales”.

Además, el agro carece de tecnología, de programas concretos para desarrollar cultivos en invernaderos y sistemas de riego tecnificado a fin de aumentar la productividad.

La visión del gobierno estatal sobre el campo es muy distinta. En la inauguración del Festival de Negocios Gastronómicos, Emprendimiento e Innovación, que se llevó a cabo en el Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas de la Universidad de Guadalajara, el secretario de Desarrollo Rural, Héctor Padilla Gutiérrez, declaró que la fortaleza del país frente a Estados Unidos radica en el abasto de alimentos.

Añadió que hace 40 años el país del norte abastecía alrededor de 70% del mercado de granos del mundo, en especial con maíz amarillo, soya y trigo, pero ahora sólo aporta 30%.

Aseguró que actualmente México es el principal proveedor de alimentos de Estados Unidos, en productos que completan la dieta como lechuga, pimientos, tomate, aguacate y frutillas. “En esta avalancha un poco alocada del presidente Donald Trump de desligarse de México, la primera pregunta es si el vecino del norte tiene la capacidad para sustituirnos como proveedores de alimento, y no la tiene”.

Argumentó que México tiene un clima que favorece la producción de alimentos todo el año, mientras que Estados Unidos puede cultivar frutillas en el Polo Norte con ayuda tecnológica, pero a un elevado costo.

Padilla resaltó que Jalisco es el mayor productor de alimentos en el país, ya que su producción es 80% mayor que la de Veracruz, entidad que ocupa el segundo lugar.