Los derroches de Siteur

Pese a las inercias que arrastra: inconformidad laboral, parque vehicular maltrecho, falta de mantenimiento a sus instalaciones, renta de unidades a la empresa Servicios Laborales del Nayar, excesivo pago de cuotas a organizaciones internacionales a las que está afiliado, el Sistema del Tren Eléctrico Urbano sigue funcionando. Un grupo de trabajadores de la dependencia documenta las irregularidades en ese organismo dirigido por Rodolfo Guadalajara Gutiérrez.

Los trabajadores del Sistema del Tren Eléctrico Urbano (Siteur) están molestos con su director, Rodolfo Guadalajara Gutiérrez por sus desatinos en el manejo de la dependencia el derroche financiero que ello implica.

El funcionario no hace nada por mejorar el parque vehicular, cada vez más mermado. Hoy, dicen, los 38 camiones que dejaron de circular están abandonados en un patio, mientras las instalaciones del tren ligero se deterioran notablemente por falta de mantenimiento.

Eso sí, Guadalajara Gutiérrez ha quedado bien con Servicios Laborales del Nayar, una empresa que arrienda unidades al Siteur desde antes de que él llegara a la dirección del organismo y que en el último lustro ha cobrado casi 53 millones de pesos.

Cada año, dicen los inconformes, aumenta el pago a esa empresa por la prestación de “Servicios de Conducción de Autobuses del Transporte Público de Pasajeros de la línea Sitren (antes Pretren) del Siteur”.

De acuerdo con la página de Transparencia del Siteur, en 2012 Servicios  Laborales del Nayar cobró 6 millones de pesos; al año siguiente, 2 millones 400 mil; en 2014, 5 millones 317 mil 624; en 2015, 17 millones, y el año pasado, 22 millones 123 mil 242.

De acuerdo con la escritura 16239 (folio mercantil 57819), esa firma se constituyó el 18 de noviembre de 2010 ante el notario público número 89 de Guadalajara, Alfredo Ramos Ruiz. Su objetivo es reclutar, capacitar y servir de intermediario en la contratación de personal y empleados en las áreas profesionales técnica y administrativa.

Sus socios son José Ricardo Verdín Espinoza y Ricardo Ávila Banderas. El primero también es presidente de Transportes Urbanos Seguros, que forma parte de la Comisión de Tarifas del Transporte Público –la encargada de decidir el incremento en las tarifas del transporte público–, integrada por 35 organismos; el segundo, funge como director de División Pacífico Oriente y Occidente de Autobuses Estrella Blanca.

Los empleados de Servicios Laborales del Nayar se quejan de las malas condiciones laborales: sus jornadas son de nueve horas y media al día y cobran 8 mil pesos mensuales. En tanto, los del Siteur, dicen, “trabajan sólo ocho horas y ganan más”.

Además, la empresa obliga a todos los choferes contratados a tomar un curso de inducción con la firma Dina Camiones que dura un mes, periodo en el que no se les paga nada. “Sabemos que Siteur pagó la capacitación a Dina, pero a nosotros no nos dieron nada”, comenta uno de los trabajadores, quien pide omitir su nombre.

Y agrega: “La mayoría de los que estamos aquí tenemos entre 40 y 50 años. Es difícil encontrar trabajo a nuestra edad, por eso nos aguantamos, pero quisiéramos que mejorara la situación. Además, con frecuencia nos meten reportes hasta por no usar la corbata; nos dan media hora para comer; peor aún, si haces enojar a los checadores, quienes se creen patrones, te suspenden la hora de comida”.

Otro comenta que en el poco tiempo que lleva trabajando han renunciado o fueron despedidos 45 compañeros por causas diversas, como faltar dos días en un mes, chocar la unidad o porque algún usuario se queja del servicio. Un tercero asevera: “Nos retrasan el cheque quincenal hasta tres días y estamos tres meses a prueba sin ningún día de descanso. Creo que es una discriminación que los empleados del Siteur estén en mejores condiciones que nosotros, pese a que hacemos el mismo trabajo”.

Los otros beneficiarios

El propietario de Dina Camiones es el priista Raymundo Gómez Flores, quien también es dueño de Grupo Minsa, Almacenadora Mercader y de la inmobiliaria GIG, entre otras empresas.

Dina fue la ganadora de la licitación pública internacional LPI 13/2014 para suministrar 25 trolebuses para la modernización del transporte público, cuyo costo fue de 188 millones 175 mil 200 pesos. Esa suma, junto con 99 millones correspondiente a la compra de 80 camiones, fue cubierto por el Sistema de Transporte Colectivo de la Zona Metropolitana (Sistecozome), paraestatal que arrastra un adeudo superior a 500 millones de pesos y está a punto de desaparecer (Proceso Jalisco 636).

Desde octubre de 2015 el Siteur arrenda 45 unidades marca Dina a Solucash, S.A. de C.V., Sofom. En su página web, Solucash menciona que a las entidades de gobierno de los tres niveles les ofrece “soluciones de arrendamiento puro que permiten obtener la maquinaria y el equipo necesarios sin incrementar su capacidad de endeudamiento, ya que se registra como gasto corriente y al ser una renta fija no genera variación a lo largo del tiempo”.

De esa fecha a diciembre de 2016, el Siteur pagó a Solucash casi 20 millones de pesos por “renta de unidades”, según se publica en el portal de Transparencia del organismo, aunque no se publica el contrato.

Además, el Siteur erogó casi 589 millones de pesos por la compra de 12 vagones para la ampliación de la Línea 1, así como 198 millones en obras de acondicionamiento.

Los trabajadores del Siteur mostraron a este semanario fotografías de los talleres del tren ligero ubicados en Tetlán, donde están abandonadas 28 unidades del Pretren y 10 que pertenecieron a Sistecozome, organismo dirigido por Javier Contreras Gutiérrez. Varios de esos vehículos fueron adquiridos hace siete o cinco años. Si los repararan, todavía tendrían vida útil, consideran los denunciantes, quienes tomaron las fotos a principios de mes.

Sistecozome, a su vez, reporta en su página de Transparencia que entre 2012 y 2015 gastó casi 110 millones de pesos en arrendamiento de equipo de transporte. Proceso Jalisco indagó dentro de su sitio web para saber con qué empresa se firmó el contrato de arrendamiento, pero no encontró la información.

El 22 de noviembre de 2014, El Estado de Jalisco. Periódico Oficial publicó el decreto 22996/LX/14, en el cual el Congreso local autorizaba al Ejecutivo que se convirtiera en aval del Siteur, Sistecozome, Servicios y Transportes (SyT), así como de “aquellos transportistas que se adhieran (al) programa de apoyo financiero para la renovación y modernización integral del transporte público colectivo en todas sus modalidades”.

Podían hacerlo, según el decreto, “a través de una o más operaciones de arrendamiento financiero y/o arrendamiento puro y/o contratos de apertura de crédito en cualquiera de sus modalidades”.

Asimismo, autorizaba a SyT una inversión de 280 millones de pesos (pese a que tiene una deuda por 2 mil millones) para que rentara 209 camiones; a Sistecozome, 99 millones por 80 camiones y 196 millones por 25 trolebuses; al Siteur 48 millones por 45 camiones. En total, se invertirían 623 millones de pesos por la renta de 359 unidades.

Las otras sangrías

Los empleados del Siteur consideran “un gasto inútil” que el organismo sea miembro de agrupaciones internacionales. Una de ellas, la Asociación Latinoamericana de Metros y Subterráneos (Alamys), ha recibido miles de dólares y euros anuales sólo de cuotas de membresía.

En 2013 fueron 10 mil dólares más 4 mil euros; en 2014 y 2015, 4 mil euros por año, y en 2016, 4 mil euros y 10 mil dólares, según la información publicada por el Siteur en el portal de Transparencia.

Además, el Siteur pagó en 2013 otros 3 mil 580 euros por estar afiliado a la International Association of Public Transport; al siguiente año erogó 3 mil 714, y en 2015 se elevó a 5 mil 330.

La Asociación Latinoamericana de Sistemas Integrados y BRT (Bus Rapid Transit), otra de las organizaciones a las que está afiliado el Siteur, recibió 45 mil dólares para el Congreso de la asociación en 2013, mientras en 2014 y 2015 las anualidades fueron de 10 mil dólares.

Los empleados del Siteur cuestionan sobre todo esta membresía porque, dicen, el servicio del Macrobús está concesionado desde el 15 de diciembre de 2008 por un periodo de 12 años a la sociedad Operadora Macrobús, representada por Hugo Maximiliano Higareda Macías, vicepresidente de la empresa Alianza de Camioneros de Jalisco.

“Ellos son los que deberían de pagar”, apuntan los empleados del Siteur.

El Siteur también es miembro de la Asociación Mexicana de Ferrocarriles, a la cual pagó una cuota anual de 139 mil 200 pesos en 2015.

En lugar de destinar esos cientos de miles de pesos anuales a membresías, Guadalajara Gutiérrez debería dar mantenimiento a las instalaciones del tren ligero que más lo necesitan, comentan los trabajadores del Siteur. Y mencionan la de San Jacinto, donde fluye de las paredes un chorro de agua que inunda el andén; también hay escurrimientos en los pasillos y las escaleras.