Por segunda ocasión en menos de siete meses, médicos
jaliscienses exigen la destitución del secretario de Salud estatal, Antonio Cruces Mada. Esta vez se trata de la sección local del sindicato nacional, cuyos integrantes deploran el abandono de las casas y los centros de salud, las malas condiciones de muchos nosocomios y el desabasto general de insumos y medicamentos.
La Secretaría de Salud Jalisco (SSJ) cuenta con más de 2 mil hospitales regionales, centros y casas de salud en la entidad, ubicados en 13 regiones, pero alrededor de 600 de ellos están en pésimas condiciones y todos tienen deficiente abasto de medicamentos.
En entrevista, el secretario general de la Sección 28 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSS), Jesús Lepez Ponce, asegura que hay centros de salud en donde los trabajadores compran lo mínimo indispensable de insumos para atender a los pacientes, además de insumos básicos para la limpieza y garrafones de agua potable.
Dice indignado que ni siquiera hay pinzas hemostáticas para detener el sangrado de una persona herida por arma punzocortante: “Puede morir desangrada; el personal médico puede quitarse el cinturón y con él hacer un torniquete, pero no es lo correcto. Me llega un picado de alacrán y no tengo suero. ¡No hay ni vacunas!
“Yo puedo ser el mejor médico del mundo, pero con el renombre nada puedo hacer, necesito con qué trabajar”, agrega Lepez Ponce, y advierte que en un caso como los mencionados el personal de la SSJ sería acusado de negligencia.
El dirigente muestra fotografías de diversos centros de salud en las que se aprecian estantes con escasos medicamentos, pese a que el titular de la SSJ, Antonio Cruces Mada, ha sostenido públicamente que el abasto es de 82%.
En otro grupo de fotos se muestran riesgos para el personal y los pacientes en las instalaciones médicas, por ejemplo pisos con tierra y moho, techos y paredes con humedad, escusados semidestrozados y sin agua, cuartos de baño utilizados como almacén, extintores sin mantenimiento, mesas de exploración desvencijadas, paredes cuarteadas, polilla en puertas y ventanas de madera, puertas de fierro aseguradas con alambres y piedras…
–¿Por qué no hay medicamentos? –se le pregunta al líder sindical.
–Eso tendrá que responderlo la autoridad. Lo que puedo asegurar es que en uno de los artículos de nuestras condiciones generales de trabajo, firmado por ambas partes, dice que la autoridad tiene la obligación de proveernos de los materiales necesarios para el desempeño de nuestra labor.
–Si eso no sucede, ¿ustedes pueden demandar?
–Siempre he dicho que la ropa sucia se lava en casa, pero como Cruces Mada lo ventiló, ahora estamos mostrando la otra cara de la moneda: que la sociedad conozca nuestra versión, que el usuario sepa que no hay medicamento y eso no es por causa de nosotros, sino por ellos (los directivos).
Según el presupuesto de egresos para el ejercicio fiscal 2017 que aparece en el portal de Transparencia del gobierno del estado, la SSJ ejercerá 13 mil 730 millones 320 mil 630 pesos. De esta cantidad, 6 mil 335 millones 879 mil se destinarán a los suministros y 2 mil 688 millones a bienes muebles e inmuebles.
En la SSJ existen 14 mil 200 trabajadores sindicalizados, 6 mil de contrato y alrededor de mil 800 de confianza.
En cada centro de salud se atiende en promedio a 15 personas diarias; a las de primer contacto, con una duración de unos 30 minutos, y a los pacientes subsecuentes con una atención promedio de 15 minutos, “además hay ‘papeloterapia’: por cada paciente el médico tiene que llenar por escrito como 20 formatos”.
Indiferencia oficial
En la asamblea general extraordinaria del 31 de enero pasado, los integrantes de la Sección 28 del SNTSS plantearon 25 exigencias a las autoridades, divididas en económicas, infraestructura, mobiliario, vestuario, condiciones generales de trabajo y acuerdos incumplidos por la secretaría desde enero de 2012.
El listado se entregó al secretario Antonio Cruces Mada en el oficio 0067/17 y, al no tener una respuesta satisfactoria, los sindicalizados se declararon en asamblea permanente desde el martes 7, por lo que a partir de las 11 de la mañana hacen un receso de dos horas.
En el punto dos del apartado de insumos, señalan: “Exigiremos el abasto en las unidades de los insumos indispensables para el desempeño de cada trabajador”.
En el de infraestructura piden que “las normas oficiales vigentes de seguridad sean reales en todas las unidades y que no existan tantos edificios como elefantes blancos, los cuales se encuentran en obra negra (hospital de Huejuquilla, Colotlán, Cofradía de la Luz) ni edificios improvisados y habilitados pero inadecuados para la atención a los usuarios y desempeño de los trabajadores de los centros de salud de Lázaro Cárdenas, Ameca y Tepatitlán”.
Los sindicalistas agregan que “respecto a los servicios de Rayos X y laboratorio, existen hospitales tales como Yahualica, Hospital Regional de Tepatitlán, centro de salud Santa Anita, entre otros, donde se contrató a empresas con servicios subrogados y la atención se otorga en lugares improvisados, en los pasillos o sala de espera de las unidades”.
En el renglón de inmobiliario señalan que más de 60% del mismo en las unidades ya está en malas condiciones por el uso, el tiempo o la falta de mantenimiento.
El doctor Lepez Ponce dice que si bien al principio el sindicato no solicitaba la destitución de Cruces Mada, sino las del director de Recursos Humanos, Édgar Rojas Maldonado, y del director administrativo Miguel Ángel Leyva, ante la falta de respuesta del titular de la SSJ el pleno de la asamblea exigió “que se vaya Cruces”. Este semanario cuenta con un video en el que los trabajadores de la salud gritan esa consigna.
El primero en presentar su renuncia irrevocable, el miércoles 8, fue Édgar Rojas Maldonado, quien lo difundió en las redes sociales.
El lunes 13, en conferencia de prensa, Cruces Mada minimizó las acciones de inconformidad de los trabajadores sindicalizados. Esa tarde, el secretario visitó el centro de salud de Las Juntas, en San Pedro Tlaquepaque, donde una empleada lo detuvo para reclamarle, documentos en mano, las carencias que han denunciado desde hace años:
“No tenemos alkacide, gasas, agua destilada… se acaba de ir un paciente sin suero oral. Tiene años que no se nos surten los uniformes completos. Tenemos consultorios populares en la zona que, si usted los visita, se dará cuenta que parecen cárceles.”
En el video proporcionado a este medio no aparece la respuesta del funcionario.
Según el contrato vigente, la SSJ está obligada a entregar dos uniformes al año a los trabajadores, pero ante el incumplimiento de esta prestación algunos médicos y enfermeras lo compran y otros se presentan con su ropa normal.
Desde 2016 la SSJ pretende convertir la casa de salud de Los Olivos en centro de salud, pero esa unidad frecuentemente carece de electricidad y agua potable, aunque a veces se le surte porque uno de sus pacientes trabaja en el Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado. Hace poco también cerró su farmacia y los usuarios tienen que surtir sus recetas en los centros de salud de Atequiza o Ixtlahuacán.
“Es una lucha de poderes”
Un médico sindicalizado, adscrito a la región sanitaria número 6, con sede en Ciudad Guzmán, y quien pide omitir su nombre, reconoce que en todos los centros de salud de la entidad hay carencias de medicamentos desde hace varios años. En cuanto a su lugar de trabajo, aclara: “Hay de regiones a regiones. Mi centro no está tan mal, yo creo que se encuentra en condiciones dignas” de inmobiliario e infraestructura.
Añade que Sergio Armando González Aceves, jefe jurisdiccional de la región 6, “nos trae cortitos con el trabajo a todos, y eso está bien”.
Al plantearle que la reportera cuenta con fotografías de un centro de salud en Tonaya, en la misma región 6, cuyas instalaciones no se terminan de construir desde el trienio pasado, señala que mientras no se acabe la corrupción en la SSJ continuarán esas anomalías.
“Desgraciadamente se trata de una lucha de poderes políticos entre la autoridad de la SSJ y el sindicato: nos mantienen en asamblea permanente de dos horas ¡sin hacer nada! Y el desabasto de medicamentos tiene muchos años”, acota.
Asegura que no coincide con la autoridad de la SSJ pero tampoco con la dirigencia sindical porque en “su lucha de poder” afectan a los pacientes. “La gente que atendemos es de muy escasos recursos y obviamente se frustran. De por sí los servicios que ofrecemos no son excelentes, hacemos lo que podemos”.
Insiste en que no se publique su nombre: “No me lo tome a mal, pero estoy presionado por un sindicato que me pide que acuda a las asambleas en lugar de atender pacientes, que para eso nos pagan. Desgraciadamente tengo muchos compañeros que disfrutan el no hacer nada”.
Al preguntarle si la mayoría de los 14 mil 200 trabajadores sindicalizados están entregados a su trabajo, responde: “La mayoría son flojos, es algo que duele. Nunca le he pedido nada al sindicato. Quienes acuden a él son personas que no quieren trabajar, piden cambios, permisos, pases de salida; exigen derechos pero no cumplen sus obligaciones. Lastime a quien lastime, esa es una realidad”.
Este médico es de los que aporta dinero propio para conseguir insumos que la SSJ no surte.
Otro médico, de la región sanitaria 12, señala que la mayor carga de trabajo lo “sacan” pasantes y trabajadores.
Secretario impugagnado
Para el doctor Lepez Ponce, Cruces Mada es el peor secretario que ha tenido la SSJ en cuatro décadas: “Tengo 38 años trabajando en la secretaría y nunca nos había sucedido esto”.
Dice que el problema es que los mandos medios y superiores no cuentan con el perfil profesional adecuado para su labor, en tanto que a los trabajadores se les hostiga y se les despide si faltan a laborar, lo que no ocurre con los directivos.
Como ejemplo citó el caso del doctor Julio César Nakamura, director del hospital de Yahualica. Los trabajadores colocaron afuera de las instalaciones del inmueble una pancarta: “La ley se debe aplicar igual a ustedes y a nosotros, y de 37 días, nomás ha venido siete”.
También señala que el doctor Miguel Ángel Van-Dick Puga, director del hospital de Zoquipan, se retira todos los días a las 13:30 horas porque por las tardes trabaja en la Clínica 51 del Instituto Mexicano del Seguro Social”.
Aunque Cruces Mada anunció en la segunda quincena de enero pasado que establecería comités ciudadanos de vigilancia en hospitales regionales y centros de salud para asegurar una atención adecuada, en la asamblea extraordinaria del 31 de enero pasado de la Sección 28 del SNTSS exhortó al secretario “a empezar con el (personal) de confianza y con los que están al mando y coordinación de las unidades”.
A estos mandos los acusó “desde la falta de un perfil hasta una falta de responsabilidad a un compromiso adquirido con quien los ha recomendado, hablando desde directores de departamento, o coordinadores de centros de salud, administrativos, etcétera”.
Esta es la segunda ocasión en siete meses que se exige al gobernador Aristóteles Sandoval Díaz que destituya a Cruces Mada, ya que en junio de 2016 los trabajadores de los Hospitales Civiles de Guadalajara hicieron la misma petición por un adeudo de más de mil 100 millones de pesos con el organismo público descentralizado por la prestación de servicios del Seguro Popular.
En mayo de 2013 Cruces Mada asumió la Dirección General del Régimen Estatal de Protección Social en Salud (REPSS), por lo cual tenía a cargo el Seguro Popular. Cuando la Auditoría Superior de la Federación fiscalizó el ejercicio 2014 del REPSS encontró anomalías por casi 3 mil millones de pesos, entre ellas un subejercicio de 49% de los recursos de dicho seguro.
El 25 de abril de 2016 Cruces Mada fue nombrado secretario de Salud en sustitución del doctor Jaime Agustín González Álvarez.








