La poderosa tuneladora La Tapatía, que abre paso a la vía del Tren Ligero en el subsuelo de la zona metropolitana, causó estragos en varias casas céntricas, algunas consideradas monumentos históricos. Aunque los propietarios afectados buscaron a las autoridades estatales y municipales para que se les reparen los daños y dictaminen si los inmuebles son seguros, hasta ahora ni el Siteur ni las dependencias municipales han admitido su responsabilidad.
Varios habitantes de Guadalajara analizan interponer una demanda contra el Sistema del Tren Eléctrico Urbano (Siteur) y su director, Rodolfo Guadalajara, porque sus viviendas –algunas consideradas monumentos históricos– sufrieron daños en sus estructuras por la actividad de la tuneladora La Tapatía, que abre paso a la Línea 3.
Una de las primeras construcciones afectadas data del siglo XIX y está en la avenida Alcalde esquina con Arista. En un recorrido de este semanario se comprobó que las tejas, el piso de mosaico en blanco y negro, así como las paredes de adobe de aproximadamente 60 centímetros de espesor, presentan cuarteaduras.
Su propietario, quien prefiere omitir sus datos, no pretende pedir a la autoridad que repare los daños, sólo quiere saber si la casona está en peligro de colapsar, ya que carece de castillos y de vigas metálicas.
Admite que el pasado viernes 6 acudió personal de Protección Civil a revisar el interior, pero no le dijeron si está en riesgo. Al preguntarle si consultó a un especialista del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), dijo que hace cinco años alguien de esa dependencia federal fue, pero sólo para advertirle que no podía hacer ninguna modificación a la casa, pues está clasificada como monumento histórico.
Detalla que, cuando pasa en el subsuelo “una especie de vagón, que imagino trae la tierra que están extrayendo, se siente una vibración. Me pregunto qué pasará cuando empiece a funcionar la Línea 3. Si va a pasar más seguido y con más carga, ya que traerá a pasajeros, ¿serán más constantes las vibraciones y afectará la casa?”.
Su propiedad no es la única afectada. Algunos vecinos que están en el mismo caso confirman que también recibieron a empleados de Protección Civil que no les informaron sobre el grado de riesgo que corren sus casas, por lo cual lamentan que los ingenieros de la constructora no se presenten para aclarar las dudas.
La construcción del túnel en el centro de la ciudad está a cargo de un consorcio conformado por Sacyr Construcción de México, Grupo Promotor de Desarrollo e Infraestructura, Mota-Engil México y la empresa local Constructora RAL de Occidente.
En julio de 2014 el costo del túnel se calculó en 4 mil 657 millones de pesos y va desde la glorieta de la Normal hasta la avenida Revolución, cerca de la calle Corregidora, donde tendrá cinco estaciones subterráneas y el Centro de Transferencia Modal (Cetram).
En tanto, la inversión de la Línea 3 se calculó en 17 mil 600 millones de pesos, de los cuales 90% son recursos federales. La vía de 21.5 kilómetros correrá por Zapopan, Guadalajara y Tlaquepaque.
En su portal de Transparencia, el Siteur informa que el 10 de septiembre de 2014 se asignó a Senermex, en asociación privada con Servicios Profesionales y Construcción Méndez Martínez, así como con Ingeniería Integral de Proyectos, un contrato de 707 millones 600 mil pesos por “la asesoría técnica especializada para el proyecto de construcción de la Línea 3 del Tren ligero”.
El 3 de noviembre siguiente se contrató a la firma Inambio para elaborar un “estudio de análisis de riesgo, planes de emergencia y su programa de seguridad para la etapa constructiva de la línea del Tren Eléctrico”, que costó 1 millón 357 mil 200 pesos.
Sin embargo, ni la asesoría técnica ni el estudio de análisis de riesgo bastaron para prever que, a las 2 de la madrugada del 8 de diciembre de 2016, varias casas de la avenida Alcalde, desde Garibaldi hasta San Felipe, sufrirían considerables daños por la actividad de la gigantesca tuneladora.
La hora precisa del hecho quedó registrada en el oficio jal020/08/Dic/16, que le dirigió al director del Siteur la Asociación de Comerciantes Establecidos, Locatarios y Propietarios de la Zona Centro de Guadalajara, con fecha de recibido el 9 de diciembre pasado.
“Ayer a las 2 am hubo asentamiento de varias fincas ubicadas en la avenida Alcalde 265, 267 y 275 y en la esquina de la calle Reforma 316, donde existe un café-restaurante”, dice el documento de los comerciantes, quienes añadieron que el personal de Protección Civil y el ayuntamiento tapatío se deslindaron de cualquier responsabilidad, pese a que se trata de una obra gubernamental.
Riesgos no admitidos
María Guadalupe González Nuño, propietaria del edificio de avenida Alcalde que ostenta los números 267, 267 A y 269, se ha dirigido por escrito a varias autoridades para que se le reparen los daños. En particular, entregó su queja el 12 de diciembre de 2016 al director de Obras Públicas de Guadalajara, Jorge Gastón González (se le dio el número de folio 008202).
Ahí explica que su inmueble tiene “cuarteaduras, se rompió la tubería de agua, un departamento no tiene luz y por los ductos salía el agua. Hay varios daños por todo el edificio en muros, escaleras, pisos; desde esa fecha (8 de diciembre, los inquilinos de los cuatro departamentos) no tienen agua, pues no me autorizan reparación alguna hasta que Siteur pase a revisar daños”.
Explica que su mayor preocupación son los 14 habitantes del edificio, entre los que incluye un menor y varios adultos mayores: “Necesito saber si hay la necesidad de evacuar el edificio o las personas pueden seguir viviendo ahí, por lo cual acudo a usted solicitando su apoyo y orientación al respecto”.
González Nuño advierte que en la planta baja hay tres locales comerciales con aparatos que pueden resultar afectados. Y recalca: “Ya he estado en contacto con varias dependencias, pero no se han presentado a darnos información alguna”.
El 14 de diciembre la señora entregó copia de su escrito al presidente del Colegio de Ingenieros del Estado de Jalisco, Héctor Manuel Zepeda Angulo, para solicitarle “apoyo y orientación al respecto, además de un peritaje y revisión de mi edificio y el subsuelo para valorar la magnitud de los daños”.
Recordó que el día de los hechos acudió Protección Civil, la policía (reporte 3097) y la Dirección de Obras Públicas, todas dependencias de Guadalajara, y le notificó al Siteur. “He estado en contacto con varias dependencias, pero nadie me ha dado información sobre si es segura la finca para mis inquilinos”, señaló la afectada.
El Colegio de Ingenieros le respondió de inmediato que era necesario hacer un estudio sobre el subsuelo de la propiedad, que ella debía pagar.
El 19 de diciembre, la señora González Nuño entregó en la Dirección de Protección Civil y Bomberos de Guadalajara un escrito dirigido a su titular, Felipe de Jesús López Sahagún, en el cual indica la causa de los daños al inmueble:
“Desde septiembre del año en curso han estado moviendo maquinaria pesada día y noche, entre las calles de Garibaldi y San Felipe, y continuamente estaba cimbrándose el edificio y nos comentaron que en la fecha del asentamiento la tuneladora se encontraba entre las calles de Garibaldi y Reforma.”
Puntualiza también que el 13 de diciembre “se presentó el Siteur, tomó fotos, revisó el lugar y nos dijo que tardaría aproximadamente 12 días en emitir algún reporte; me presenté a la Dirección de Obras Públicas de Guadalajara solicitando su apoyo y orientación al respecto, y hasta el día de hoy no han venido (…) por lo cual acudo a usted a solicitar su ayuda (…) para valorar el edificio y ver si hay riesgo para las personas que viven ahí y que se pudiera hacer algo para suministrarles el servicio de agua”.
Alistan demanda
Según la página de Transparencia del Siteur, en 2016 se contempló un presupuesto de 16 millones de pesos para el programa Afectaciones de Construcciones de la Línea 3, cuyo responsable es Eduardo Rafael Aviña, asignado a la Gerencia de Calidad.
El 22 de diciembre pasado, la señora González Nuño entregó un escrito al director del Siteur, Rodolfo Guadalajara, en el cual le recuerda que el anterior día 9 se presentó en el domicilio Felipe González y otro empleado, llamado César –cuyo apellido desconoce–, del área de socialización de su dependencia, quienes les aseguraron a los afectados que “todo se iba a pagar”.
Incluso César se comprometió a levantar un reporte el 12 de diciembre y a seguir el caso, pero no volvió al lugar. “Ese día se comunicó conmigo Janet Plascencia Loza –continúa González Nuño en su misiva a Rodolfo Guadalajara– para citarme el martes 3 a fin de revisar el edificio y levantar el reporte de los daños; se presentó en compañía del ingeniero Juan Manuel Barriga Campuzano (…) y quedaron de emitir un reporte posterior”.
En su escrito, la afectada pidió al director del Siteur que se le dé orientación “en los pasos a seguir para la reparación de los daños”. Pero Guadalajara no le respondió.
El 26 de diciembre Plascencia Loza fue a realizar la primera sesión ordinaria de socialización de la Línea 3 del Tren Ligero, “con el objeto de lograr la participación ciudadana y en coordinación del proyecto de servicio de Transporte Masivo de Pasajeros en la modalidad de Tren Ligero entre los municipios de Zapopan, Guadalajara y Tlaquepaque”.
En esa mesa de trabajo, a la que convocó la Contraloría Social del programa del Tren Ligero Línea 3, sólo estaban presentes Guadalupe González y las funcionarias Plascencia Loza y Emilia Jiménez, quienes conversaron sobre la fuga de agua.
Las representantes del Siteur le informaron a la afectada que personal del SIAPA iría a la casa para “dar seguimiento a la problemática de la tubería”. En la minuta de la reunión se lee que González Nuño informó que desde el comienzo de los trabajos afuera del templo de San José de Gracia –enfrente del cual está su edificio– se incrementó el monto de los recibos por este servicio. En la entrevista, la señora especifica que su cuenta ya asciende a 15 mil pesos, el doble de lo que consume habitualmente.
El 27 de diciembre fue al domicilio afectado Pedro Ramírez de la O, empleado de Protección Civil de Guadalajara, para levantar un reporte. En éste describió las fisuras dentro del edificio y concluyó: “La finca sí presenta daños en su estructura, pero no que pongan en riesgo su estabilidad. Sin embargo, es necesario se derive al departamento de Contingencias de Obras Públicas de Guadalajara para que sean ellos quienes confirmen o descarten algún riesgo estructural (y) envíen oficio al Siteur para que proceda a realizar un estudio de mecánica de suelo de manera que se determine la razón de los daños que aparecieron en las fincas de esta zona”.
También sufrieron daños de consideración los inmuebles que se ubican en avenida Alcalde, entre Reforma y San Felipe, incluido el Museo del Periodismo y las Artes Gráficas, conocido como la Casa de los Perros. De hecho, las oficinas que ocupa Alcohólicos Anónimos serán desalojadas a finales de este mes, porque presentan grietas y otros inquilinos confirmaron que el edificio será reparado con recursos de su propietario.
También Susana Montoya resultó afectada en su patrimonio. Su casa, en la calle Reforma 316, casi esquina con avenida Alcalde, también está catalogada como monumento histórico y se edificó en el siglo antepasado. Ahí mismo tiene su negocio. Tampoco ella obtuvo respuestas claras del Siteur. “Sólo vinieron a tomar unas fotografías; yo quiero un documento donde se hagan responsable de los daños. No hay una fecha para reparar las afectaciones, sólo son visitas, no pasa de ahí”, señala.
Recuerda que, por el momento, ella tuvo que pagar los gastos de apuntalamiento de la casa y teme que también deba cubrir el dictamen del Colegio de Ingenieros.
Igual que la señora González Nuño, Montoya advierte que si el Siteur no le da pronta respuesta, presentará una demanda por daño patrimonial. La segunda puntualiza: “Ya estamos armando nuestro expediente para ir haciendo el proceso de demanda, y sería contra quien resulte responsable (…) Nosotros no podemos decir que es culpa del Siteur o del consorcio. Hasta el momento nadie nos ha dado la cara para decir que es su culpa”.
A esa demanda también tiene pensado unirse la propietaria de la vivienda de Alcalde 281, que presenta daños en las paredes y los pisos.








