Adiós al Sistecozome

El domingo 8, el gobernador Aristóteles Sandoval anunció el cierre del Sistema de Transporte Colectivo de la Zona Metropolitana, y los trabajadores temen quedarse sin empleo y que no sean llamados a cuentas los directivos que llevaron a la paraestatal a la ruina. Pero además se preguntan si, como todo parece indicar, también se irán privatizando otros servicios públicos.

Entre diciembre de 2013 y el mismo mes de 2016 el Ejecutivo estatal intentó provocar tres conflictos laborales en el Sistema de Transporte Colectivo de la Zona Metropolitana (Sistecozome), a fin de culpar a los empleados por el adeudo de más de 500 millones de pesos que arrastra la paraestatal, pero no cayeron en provocaciones, dice José Federico Viruete, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores de la empresa.

El martes 3 de enero el director del sistema, Javier Contreras Gutiérrez, se reunió con el dirigente del sindicato titular, Toribio Lucero García, el del sindicato alterno (Viruete) y un director de la Secretaría de Planeación, Administración y Finanzas (Sepaf), a quien el entrevistado no identifica: “Creo que era el de Egresos, porque yo le pedí a Contreras Gutiérrez que me permitiera ir como oyente para enterarme de viva voz del por qué no nos pagan el aguinaldo”.

La respuesta que Viruete escuchó del funcionario de la Sepaf fue que esta dependencia estatal no prestaría más dinero al Sistecozome “hasta que hiciera un recorte de 100 trabajadores y desapareciera la ruta de Puerto Vallarta”. Hasta el cierre de esta edición aún se les adeuda 60% del aguinaldo.

Sin embargo, el pasado domingo 8 el gobernador Aristóteles Sandoval Díaz anunció cinco medidas para hacer frente al llamado gasolinazo, y entre ellas está la de no incrementar la tarifa del transporte urbano y poner fin al organismo: “Vamos a liquidar el Sistecozome. Reconozco el esfuerzo de los que están al frente, pero la situación es insostenible”, indicó el mandatario priista.

Y el martes 10, en conferencia de prensa realizada en las instalaciones del Sistecozome, la contralora del estado, Teresa Brito, informó que a partir de ese día el organismo descentralizado era intervenido administrativamente por un periodo que no rebasará los tres meses.

También manifestó que dialogaría con integrantes de la empresa y del gobierno estatal para determinar si desaparece o se fusiona con Servicios y Transportes (SyT), la compañía camionera estatal que enfrenta una deuda cercana a mil 500 millones de pesos.

Al respecto, Viruete señala que el gobierno estatal intentó desestabilizar al Sistecozome con un conflicto laboral y económico por primera vez en diciembre de 2013.

En aquel entonces, dice, se despidió a 300 trabajadores para que al resto “nos pudieran pagar aguinaldos; incluso sacrificamos logros sindicales como las vacaciones… (Los funcionarios) decían que sobraba gente, y no: lo que faltaban eran unidades para trabajar. Habíamos sido saqueados en la administración de Lázaro Salas Ramírez” (el antecesor de Contreras en la dirección del Sistecozome).

Las trampas oficiales

Durante la administración del panista Salas Ramírez, cercano al entonces gobernador Emilio González, la paraestatal contrató un crédito con la Financiera Daimler por 115 millones de pesos para adquirir 100 camiones. Al no hacer oportunamente los pagos, el Sistecozome tuvo que devolver 42 unidades y, aunque conservó 58, muchos choferes de ambos turnos se quedaron sin camiones que conducir.

“Fue en esa administración cuando más rutas se perdieron” y en consecuencia se recortó de la nómina a 300 trabajadores, afirma el líder del sindicato alterno. “El despido no se hizo conforme a la ley, nos manejaron como un botín político. La administración decidió quién se iba y quién se quedaba, este sindicato no participó en esa posición”. Aclara que al momento del despido “ya estaba Contreras Gutiérrez como director”.

En octubre de 2015 tuvo lugar lo que considera la segunda “provocación”: el gobierno estatal no reconocía los incrementos salariales, por lo que “nos manifestamos en palacio de gobierno los dos sindicatos y logramos dos incrementos, correspondientes a 2014 y 2015”.

Por eso, para Viruete “el pretexto del gasolinazo” constituye la tercera tentativa de terminar con la empresa de transporte público:

“Querían un conflicto para que nos fuéramos a un paro de labores o a una huelga y nos responsabilizaran de la quiebra financiera, pero no caímos en ese juego. Siempre hemos mantenido el servicio, el trabajador no es el responsable del quebranto.”

Pero además, Viruete califica la actuación gubernamental como “un acto perverso”, pues se pregunta: “Hoy Sistecozome. ¿Qué otro servicio público le sigue?”.

Desde su punto de vista, en los 40 años del Sistecozome el peor director ha sido Lázaro Salas: “Ni siquiera Francisco Ramírez Acuña (quien fue director del organismo antes de llegar a la gubernatura), a quien se le señala de poseer camiones, pues nadie le ha podido comprobar nada”.

Agrega que el declive de este organismo sobrevino durante los gobiernos panistas de Alberto Cárdenas Jiménez, Francisco Ramírez Acuña y Emilio González Márquez, con el abandono de la empresa y actos de represión contra trabajadores de todas las áreas.

En ese tiempo, comenta, los choferes trabajaban por comisión y no con salario fijo de 300 pesos diarios, como actualmente.

El entrevistado puntualiza que, de las 17 rutas que tenía el Sistecozome en 2000, sólo conserva cuatro: tres en la zona metropolitana de Guadalajara y otra en Puerto Vallarta.

Ante la crisis, los empleados sindicalizados hablaron con Sandoval Díaz cuando era alcalde de Guadalajara y le mostraron pruebas de la difícil situación, “para que cuando llegara a ser gobernador rescatara al Sistecozome”, relata el líder sindical.

Por eso los trabajadores están seguros de que el gobernador conoce bien el problema laboral y financiero de la paraestatal. Además, “este sindicato tiene años evidenciando el desmantelamiento del organismo, pero con la publicación en Proceso Jalisco del artículo “Sistecozome en quiebra”, el 2 de octubre de 2011, el hostigamiento creció”.

En febrero de 2016, ya como gobernador, Sandoval Díaz le entregó la Ruta 400 al Sistema de Tren Eléctrico Urbano (Siteur) y está por darle la 500, con un pretexto federal: “El gasolinazo es perfecto para acabar de una vez por todas con el Sistecozome”, apunta.

En un breve recuento, Viruete dice que primero se modificó la Ley de Movilidad, para que el gobernador pueda decidir qué hacer con los organismos públicos descentralizados –categoría en la que entra la empresa de transporte colectivo–; “luego hablan de planes estatales y federales de desarrollo. En 2014 publican un decreto para la modernización del transporte con Siteur, SyT y Sistecozome. En enero de 2016 hay un acuerdo del gobernador, quien cede las dos rutas eléctricas y pasan al Siteur.

“Pero pasaba el tiempo y nunca vimos un crecimiento, una modernización para el Sistecozome. No están tratando de que salga adelante, de invertirle, de rescatar sus rutas; sólo dejaron que pasara el tiempo. Prepararon el camino jurídico para declarar la extinción del organismo.”

–¿Es un hecho que desaparece el Sistecozome? –se le pregunta.

–No lo sabemos, pero en el Programa Estatal del Transporte de noviembre pasado al Sistecozome le dejan sólo dos rutas concesionadas: la 19 y la 51, con una planta laboral de cuando mucho 130 personas. ¿Qué va a pasar con los otros 400 trabajadores?

En dicho plan estatal no se estima absolutamente nada para la ruta de Puerto Vallarta.

El Sistecozome cuenta con 554 trabajadores; 41 en Puerto Vallarta y el resto en la zona metropolitana de Guadalajara; la mayoría de ellos tiene más de 40 años y antigüedad laboral mínima de 15 años.

Medida “histórica”…

El director del Sistecozome, Javier Contreras Gutiérrez, otorgó a este semanario una entrevista telefónica –por motivos de agenda– y comienza calificando la decisión del gobernador de “histórica”. Enseguida se refiere a la situación financiera de la paraestatal.

–¿Se refiere al anuncio del domingo 8, en el cual el mandatario anunció el cierre del Sistecozome? –interrumpe la reportera.

–¡Sí, claro! Fue una decisión muy oportuna, vanguardista, una respuesta viable al escenario que estamos viviendo.

Después de dicho anuncio, la Contraloría del estado intervino administrativamente el Sistecozome y al día siguiente, miércoles 11, se efectuó la primera mesa de trabajo con personal de la propia Contraloría, la Sepaf, la Secretaría de Movilidad (Semov), directivos y personal del sindicato titular de la paraestatal para discutir varios escenarios para la empresa, como la liquidación, fusión, cambio de modelo o una posible oportunidad para mantener operando el organismo.

Ante la aparente contradicción entre esa reunión y el discurso de Sandoval Díaz, se le insiste a Contreras Gutiérrez:

–¿Lo que anunció el gobernador fue el cierre del Sistecozome?

–Sí. El cierre del Sistecozome, que es una medida histórica muy importante; pero esa instrucción derivó en mesas de trabajo para analizar a detalle la situación que guarda para determinar escenarios.

En 2013, recién nombrado director del organismo, Contreras Gutiérrez declaró a la prensa que lo encontró “desarticulado, despedazado, desordenado, en una verdadera crisis y en una quiebra total”.

Entonces el Sistecozome tenía una plantilla de 900 personas y pasivos de 350 millones de pesos. A pesar de que se despidió a 300 empleados, en la primera “provocación laboral” de la que habla Federico Viruete, la deuda actual del organismo supera los 500 millones.

Aquellos 350 millones se le debían al Instituto de Pensiones del Estado, al Servicio de Administración Tributaria, al Instituto Mexicano del Seguro Social y a proveedores estratégicos de diésel y refacciones. Estos adeudos se reestructuraron con todas las instancias.

No obstante, la administración de Contreras Gutiérrez determinó endeudar la empresa con otros 279 millones, de los cuales 180 millones corresponden a la compra de 25 trolebuses (ahora administrados por el Siteur pero contablemente la deuda es del Sistecozome) y 99 millones a la adquisición de 80 camiones de diésel que circulan en las cuatro rutas.

Sin embargo, en la entrevista el director del organismo de transporte público señala que “la deuda actual es de 500 millones, y la que nuestra administración ha generado es por la compra de camiones y empréstitos que hemos solicitado a la Sepaf para pagar retroactivos y aguinaldos”.

–¿Por qué dejaron caer un negocio que sabemos rentable?

–Es una situación económica y financiera. No es que la hayamos dejado caer; se ha hecho el máximo esfuerzo por parte de todos los trabajadores, con el apoyo del gobierno del estado y de la Semov. Pero es una circunstancia difícil, sobre todo con el incremento del diésel.

“Son 120 camiones que circulan en cuatro rutas directas del Sistecozome y 2 mil 300 unidades subrogadas en 51 rutas. Los 2 mil 300 camiones de las 51 rutas subrogadas realizan 600 viajes por día, movilizan en promedio a 1 millón 400 mil personas diariamente, mientras que las cuatro rutas directas del Sistecozome movilizan también a 1 millón 400 mil pasajeros, pero no al día, sino al mes.”

–Al margen de las mesas de análisis, ¿en lo personal qué quiere usted para el Sistecozome?

–Yo tengo un gran compromiso con el transporte público, con los trabajadores del Sistecozome, con el gobernador y con el gobierno del estado para sacar adelante estos asuntos. Cuando hablamos de temas financieros o económicos hay que ser muy pragmáticos: ¿se puede o no? Porque los números son los que mandan.

“Lo que yo quisiera, en primer término, es salvaguardar las fuentes de empleo de tantas familias que viven del Sistecozome, pero eso será determinado por la viabilidad o inviabilidad financiera.

Que rindan cuentas

El jefe del Departamento de Economía del Centro Universitario de Ciencias Económicas y Administrativas (CUCEA) de la Universidad de Guadalajara, Martín Romero Morett, indica que la mala administración del Sistecozome no sólo es responsabilidad de la actual administración, sino que “tiene muchos años; lo inquietante es que nadie ha sido llamado a cuentas”.

Por eso, desde su punto de vista, es deseable que tras la intervención administrativa de la Contraloría del estado se obligue a los responsables del desorden a rendir cuentas y, en su caso, iniciar procesos penales.

Para el académico es inconcebible que una empresa de transporte urbano tenga pérdidas, “cuando es sabido que se trata de un buen negocio”, aunque “no todos los bienes públicos tienen que generar ganancias y sí el bien social”.

Acerca del cierre del Sistecozome, cuestiona: “Nos dicen que hay una deuda de 500 millones de pesos, ¿pero dónde está el estudio técnico donde se demuestra que no se la puede rescatar a pesar de los pasivos? ¿Por qué no pensar en una cooperativa en la cual sean accionistas los trabajadores?”.

Ante los amagos de los concesionarios del transporte público para que el gobierno del estado autorice el incremento de la tarifa, el economista exhorta a Sandoval Díaz a reconsiderar la desaparición de la paraestatal, ya que su gobierno dejará de contar con ella para prestar el servicio a la población cuando los mencionados empresarios obligan a sus choferes a realizar paros. En esta situación, explica, “se corre el riesgo de que paralicen al estado. Lo mejor en una sociedad es que haya equilibrios”.

Después de escuchar el mensaje del gobernador el domingo 8, para Romero Morett está claro que anunció la extinción del Sistecozome, lo que pone a más de 500 personas en riesgo de quedar sin empleo aunque se les indemnice.

Ningún empleado del Sistecozome tiene menos de 40 años, hay 50 madres jefas de familia, casi una docena de personas supera los 65 años de edad. Además, cinco empleados padecen discapacidad física por accidentes laborales y difícilmente podrán reacomodarse en el mercado laboral.