Mientras la inseguridad agobia a los tlajomulquenses, el nuevo comisario de Policía Municipal, Carlos Guadalupe Burguete Ortiz, asegura que buscará mayor acercamiento entre los policías y la comunidad. Sin embargo, un grupo de agentes inconformes dicen que el funcionario, quien asumió el pasado 21 de septiembre, no tiene el perfil profesional y les está asignando tareas secundarias que los alejan de su función primordial, que es vigilar.
En Tlajomulco la población no sólo debe cuidarse de las bandas criminales, sino de los abusos de los policías. En ese municipio, considerado como uno de los más violentos de Jalisco por el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), muchos uniformados se quejan de sobreexplotación y denuncian a sus jefes porque, dicen, en las últimas semanas los presionaron tanto que prefirieron renunciar.
Y mientras la inseguridad envuelve al municipio encabezado desde hace un año por el emecista Alberto Uribe Camacho, decenas de agentes intentan organizarse para realizar una protesta pública e informar a la ciudadanía sobre los abusos que comenten los responsables de la Comisaria, que hasta el 21 de septiembre encabezó César Navarro Esparza.
Navarro, dicen, acumuló varios señalamientos por abuso de autoridad, corrupción, así como por proteger a bandas de criminales y otros ilícitos (Proceso Jalisco 600 y 606). Su lugar lo ocupa Carlos Guadalupe Burguete Ortiz, quien durante 35 años hizo carrera en la Policía Federal (PF).
Según los inconformes, el nuevo mando carece de visión estratégica y de una política pública eficaz para enfrentar a los delincuentes. Hoy, según los datos del SNSP que comprenden el periodo de enero a julio de 2016, Tlajomulco está entre las 50 principales ciudades más violentas del país.
También se lanzan contra el nuevo comisario: “Burguete Ortiz –dicen uno de ellos al reportero– no sabe nada del trabajo de una policía municipal. No tiene nociones de lo que es una policía preventiva y quiere someternos a una especie de régimen militar. Tampoco entiende la diferencia entre la PF y un cuerpo de seguridad de orden civil y municipal”.
“Ya no atendemos los reportes”
A su llegada, Burguete habló de fomentar la proximidad de la corporación con la gente, pero en los hechos está descuidando las labores sustanciales de seguridad.
Hoy, dice el entrevistado, “nos ponen a atender ponchaduras de llantas o atender las averías mecánicas a los automovilistas, por ejemplo. Y aunque eso no está mal, estamos descuidando nuestra labor principal, que es la de vigilar. Ya no atendemos los reportes o denuncias sobre las narcotienditas, pues todo está en manos del estado o la federación”.
Uno de los agentes despedidos comenta que las bandas delictivas incluso se están burlando de las autoridades municipales. Burguete tenía sólo tres días en la Comisaría de Tlajomulco cuando fueron robados 28 vehículos nuevos de un predio ubicado en Camino a las Moras, frente al fraccionamiento Los Manzanos.
Sus compañeros insisten: Burguete Ortiz era inspector general de la PF y su formación no es compatible con el perfil que requiere Tlajomulco para combatir la inseguridad con eficacia. Además, dicen, la corporación carece de equipo y de infraestructura. Los sueldos están entre 20 y 40% por debajo de los que perciben otros agentes de seguridad en Jalisco, que están por arriba de los 5 mil pesos quincenales.
Se quejan también del Nuevo Sistema de Justicia Penal Adversarial, pues ahora la atención de cualquier servicio implica “una nueva jornada de trabajo”, sobre todo por la llenada de formatos y reportes que exige el nuevo esquema.
“Si tu jornada es de ocho horas –dice uno de ellos–, a veces preparar las notificaciones, asegurar un auto robado o reportar un hurto la hace de 12 o 15 horas. Y no hay gratificación o apoyo. Con el director que se fue había la posibilidad de pedir un día de descanso; ahora no.”
Sus compañeros muestran a Proceso Jalisco los documentos de sus jornadas laborales (la hoja de fatiga): 12X36 horas, 12 X24 y de 7:00 a 21:00 horas. En este último caso, en realidad las actividades concluyen a las 22:00 horas, y los fines de semana se prolongan hasta las 0:30 de la madrugada.
Según el reporte del SNSP, entre enero y julio de este 2016, Tlajomulco ocupó el 31 lugar de las 50 ciudades más violentas del país; Guadalajara y Zapopan, aparecieron en las posiciones 13 y 14, respectivamente.
En el rubro de homicidios dolosos, al igual que San Pedro Tlaquepaque, registró 63 en el periodo mencionado. Sobre los cambios en la comisaría, Burguete y sus colaboradores comenzaron a hostigar y a correr al personal sin considerar su trayectoria, comentan los policías inconformes.
En menos de un mes que lleva Burguete, dicen, el clima laboral se enrareció. “Han salido a relucir los roces con los nuevos jefes, lo que mantiene molesta a la tropa”, asevera uno de los policías consultados.
Otro se queja de la soberbia del nuevo comisario, quien dijo a sus conocidos que iba a enseñarle a “la bola de mapaches” la forma en que se hacen las cosas en Tlajomulco, e iba a meterlos en cintura. En realidad, dice, “nos quitaron varios beneficios laborales, como el día de cumpleaños; a algunos nos redujeron las vacaciones, a otros se las pospusieron ‘hasta nuevo aviso’; nuestras jornadas laborales se alargaron. Además, 12 compañeros renunciaron debido al constante hostigamiento”.
En la Policía de Tlajomulco, cuya plantilla es de 450 elementos, cada turno lo cubren 130, comenta. El nuevo jefe policiaco, insiste el entrevistado, los obliga a cargar la cartilla de derechos que asisten a las personas en detención, el cual contiene el logotipo, teléfono, correo y domicilio de la PF. Quien no lo hace es suspendido por uno o varios días sin goce de sueldo.
Los próximos pasos
El lunes 10, relata uno de los inconformes, un grupo de agentes prepararon una manifestación para denunciar ante el alcalde Uribe Camacho las irregularidades que hay en la corporación, pero fueron descubiertos y decidieron posponerla para otra fecha aún por determinar.
Sus compañeros de la Policía Turística refieren que del viernes 14 al domingo 16 van a laborar 16 horas continuas, puesto que hay un evento en la delegación de Cajititlán. El problema, dicen, es que no habrá pago de horas extras ni podrán abandonar su lugar de trabajo para ir a comer.
Además, sus jefes les advirtieron que deben traer su gafete de identificación; caso contrario, serán arrestados y se les descontará una semana de sueldo. Eso les molesta, dicen, porque exhibir su identidad los expone ante los delincuentes.
Con relación a los homicidios cometidos durante los ocho primeros meses de este año, el sistema de Monitoreo de Indicadores de Desarrollo de Jalisco contabilizó 83 homicidios en Tlajomulco, un municipio con más de 416 mil habitantes. Eso significa que en ese periodo se cometieron 20 homicidios por cada 100 mil habitantes.
En contraste, Guadalajara, donde vive 1 millón 495 mil personas, registró 122, es decir, nueve por cada 100 mil habitantes; Zapopan, con una población de 1 millón 243 mil ciudadanos, hubo 110, un poco más de ocho por cada 100 mil habitantes; Tlaquepaque, con 608 mil habitantes, tuvo 68, 11 por cada 100 mil, y en Tonalá, con 478 mil habitantes, ocurrieron 47, 12 por cada 100 mil habitantes.
La violencia cobró dos víctimas más en Tlajomulco en lo que va del mes. El jueves 6 fue localizado el cuerpo de un joven de aproximadamente 20 años en un canal de aguas pluviales, en el fraccionamiento Hacienda Santa Fe. Los policías municipales encontraron nueve casquillos percutidos.
Una semana después apareció otro cadáver entre la maleza de un baldío en el poblado El Mirador, en Tlajomulco. Se trata de un hombre de entre 30 y 35 años, según el reporte de los policías municipales.
Mientras la inseguridad se recrudece en Tlajomulco, los alcaldes emecistas de la zona metropolitana anunciaron la creación de la Agencia Metropolitana de Seguridad, lo que provocó la reacción del titular de la Fiscalía General del Estado, Eduardo Almaguer Ramírez, y del secretario general de Gobierno, Roberto López Lara.
Según los colaboradores del gobernador Aristóteles Sandoval Díaz, esa iniciativa tiene fallas jurídicas. El alcalde tapatío, Enrique Alfaro Ramírez, considera que la administración de Sandoval Díaz intenta boicotear esa propuesta, pues quiere que la futura Agencia Metropolitana sólo sirva para coordinar a las corporaciones policiacas y para el intercambio de información.








