Los malos pasos de González Márquez y su compadre “Bambam”

De los escoltas que acompañaron al panista Emilio González Márquez cuando fue alcalde de Guadalajara y gobernador, sólo uno –Marco Antonio Venegas Mendoza, El Bambam– está activo; la mayoría ya fueron ejecutados, están detenidos o simplemente desaparecieron, como Jair Plascencia Méndez, a quien sus conocidos dejaron de ver hace ocho meses.

El presidente del Colegio de Abogados Penalistas de Jalisco, José Antonio Pérez Juárez, refiere que El Bambam es compadre de González Márquez y trabajó con él desde que el panista estuvo en el ayuntamiento tapatío.

El Bambam, dice, “tiene más perfil de delincuente que de escolta. Se le recuerda como un tipo deleznable, siempre proclive al abuso de poder y con presuntos vínculos con la delincuencia”.

Hace meses El Bambam intentó incorporarse al equipo de seguridad del emecista Alberto Uribe Camacho en Tlajomulco. Sin embargo, con la captura de Sergio Kurt
Schmidt Sandoval, El Pistola, el 18 de agosto pasado, el plan se vino abajo.

Las autoridades vinculan a Schmidt Sandoval, presunto operador financiero del Cártel de Jalisco Nueva Generación, con González Márquez y con algunos dirigentes de Movimiento Ciudadano (MC) que ahora están al frente de algunos ayuntamientos de la zona metropolitana. Durante la gestión del panista, dicen, El Pistola se posicionó como empresario.

“Emilio nunca estuvo ajeno a los negocios llevados a cabo por Sergio Schmidt ni en el penal (de Puente Grande) ni en otros lugares”, sostiene el penalista Pérez Juárez. Y advierte que entre 2017 y 2018 se prevén grandes sorpresas en torno a González Márquez y a Herbert Taylor Arthur, responsable de Innovación y Desarrollo en el sexenio pasado.

González Márquez, quien hoy reside en Nayarit, nunca ha hablado sobre el asesinato o desaparición de sus antiguos colaboradores. Sin embargo, sabe que en cualquier momento puede ser llamado a cuentas, como ocurre con algunos exgobernadores, comenta el penalista.

“Pienso que los priistas buscan el mejor uso de la información que poseen, ellos miden muy bien el llamado time político. Da la impresión que están armando las carpetas de información para proceder contra varios panistas, empresarios y excolaboradores de González Márquez. No creo que el caso de Sergio Schmidt esté archivado, tampoco creo que se ignore lo que ocurre con los exescoltas del exmandatario.”

Alfredo Rodríguez García, maestro en ciencias forenses y doctor en medicina legal por la Universidad Complutense de Madrid, España, destaca que los escoltas de González Márquez enfrentan una situación compleja. Le sorprende que El Bambam sea uno de los pocos a los que todavía se les ve públicamente.

Historias sórdidas

Uno de los agentes entrevistados, quien pide omitir su nombre, asegura que Schmidt Sandoval fue una especie de jefe de gabinete de seguridad en la administración de González Márquez; incluso instrumentó la logística en algunos eventos cuando el panista fue gobernador.

En 2015, dice un expolicía, El Bambam apoyó (presuntamente por iniciativa de González Márquez) la campaña de MC en 2015. El 25 de mayo de ese año, La Jornada Jalisco informó que El Bambam se sumó a la campaña de Uribe Camacho: “La mano de Emilio se nota hasta en la seguridad de las campañas de MC”.

Otro uniformado comenta que El Bambam estuvo entre los comensales que fueron levantados el 15 de agosto en el restaurante La Leche, en Puerto Vallarta, junto con Alfredo Guzmán Salazar, hijo del líder del Cártel de Sinaloa, Joaquín El Chapo Guzmán.

El titular de la Fiscalía General del Estado (FGE), Eduardo Almaguer Ramírez, dice el entrevistado, declaró que en el levantón de Vallarta había un exescolta de González Márquez, pero no proporcionó su nombre. En realidad se trataba del Bambam, reitera el uniformado.

Comenta que El Bambam fue jefe de escoltas de González Márquez cuando despachó en el ayuntamiento de Guadalajara (2004-2007). Y, durante el sexenio emilista, su compadre le ayudó a llegar a la Coordinación de la Policía Investigadora, pues El Bambam no contaba con el perfil profesional para ese cargo.

Cuando era coordinador de la Policía Investigadora, sufrió un atentado del que salió ileso; la mayoría de los medios omitió la información. En 2008, algunos elementos de la corporación comentaron que El Bambam recibió una Hummer como presunto pago por desviar las investigaciones sobre el asesinato de seis litigantes de un despacho jurídico en la colonia Providencia (Proceso 1665).

Otro de los levantados el 15 de agosto en el restaurante La Leche fue Juan Daniel Calva Tapia, un capitán militar en retiro. Tres días después su cadáver apareció en una de las orillas de la zona metropolitana.

Antes de ese hallazgo, en rueda de prensa el fiscal Almaguer declaró: “Tenemos indicios de (que se trata) de una persona que es titular de un corporativo de seguridad privada”.

Calva Tapia tenía 53 años y era dueño de un corporativo de seguridad privada que opera en Jalisco y Nayarit.

Jair, el desaparecido

Otro exescolta de González Márquez es Jair Plascencia Méndez. Primero acompañó al panista en el ayuntamiento de Guadalajara; luego, cuando éste fue gobernador, fungió como jefe de escoltas del entonces procurador Tomás Coronado Olmos.

En 2010, Plascencia Méndez fue visto a bordo de una camioneta donde viajaban los agresores del abogado Carlos Ávila Rodríguez, asesor del comandante Arturo López Maravilla, quien murió acribillado en Autlán cuando promovía un proyecto anticorrupción en la desaparecida Procuraduría General de Justicia de Jalisco.

Y aun cuando la ejecución de López Maravilla nunca se aclaró, Ávila Rodríguez responsabilizó a Coronado de la agresión que sufrió y del homicidio de López Maravilla (Proceso Jalisco 285).

El 29 de julio de 2014, en medio de una negociación fallida entre una banda de chupaductos y agentes de la fiscalía, murieron dos agentes de la FGE: Raúl Alvarado y Gerardo Díaz, quienes pedían una fuerte suma de dinero a los delincuentes; también fueron heridos Francisco Rendón y Plascencia Méndez, quienes fueron trasladados de urgencia al Centro Médico Nacional de Occidente.

Tres meses después, el 27 de octubre, los medios de comunicación en Jalisco informaron que Plascencia Méndez y Jorge Octavio Córdoba –otro exescolta de González Márquez– fueron detenidos junto con otras 11 personas tras el fallido despojo de un predio de 3 mil metros cuadrados. Se les acusó de traficantes de terrenos ejidales.

En esa época Plascencia y Córdoba eran agentes ministeriales en la FGE, encabezada por Luis Carlos Nájera Gutiérrez de Velasco. Excompañeros de Plascencia aseguran que desde hace más de ocho meses no saben de él.

A finales de septiembre de 2010, el jefe de escoltas del Bambam, Ariel Núñez Gastelum, fue agredido a balazos. El día 26 la prensa local informó que el ataque ocurrió cuando descendió de su vehículo.

Núñez, adscrito al grupo Sigma de la Policía del Estado, era quien mejor conocía cómo funcionaba la antigua Procuraduría General del Estado.

En marzo de 2011 por la noche, Juan Antonio Nuño Aguirre, otro agente asignado a la seguridad de Emilio González, fue atacado cuando caminaba por la zona poniente de Guadalajara. Recibió un disparo mortal en la cabeza.

Dos semanas después de la llegada de Aristóteles Sandoval al gobierno, en marzo de 2013, otro escolta de González Márquez, Miguel Ángel Muñoz, fue herido en un supuesto intento de despojo de un automóvil.

Rodrigo Córdoba Pérez, quien estuvo en el equipo de seguridad de Alberto Cárdenas Jiménez, el primer gobernador panista, fue detenido el 27 de agosto de 1992 por un cargo menor: adquisición ilegítima de bienes. Córdoba Pérez también trabajó como escolta para González Márquez. Se desconoce su paradero.

En abril de 2013, un mes después de concluida la administración de González Márquez, apareció el cadáver de Candelario Hermilio Rodríguez Rodríguez, otro escolta del panista. Su cuerpo estaba despedazado y en bolsas de plástico sobre la carretera Sayula-San Gabriel. Fue arrastrado varios kilómetros.