Según las cifras oficiales, el mes pasado fue uno de los más sangrientos en el estado. Aun así, los registros de los medios de comunicación superan los casos admitidos por el gobierno de Aristóteles Sandoval, que presiona para silenciar esas noticias alarmantes con el argumento de que afectan la imagen de Jalisco. Este es el recuento de crímenes reportados entre el 20 y el 26 de septiembre.
El aumento de la violencia en la entidad se reflejó el pasado mes en varios tiroteos, el descubrimiento de una narcofosa, varias ejecuciones en la zona metropolitana y sus alrededores, asesinatos y desmembramientos de mujeres, así como abandono de cadáveres en brechas y en calles.
Tan sólo entre el 20 y el 26 de septiembre se registraron más de 27 homicidios.
El día 20, efectivos del Noveno Batallón de Infantería del Ejército ubicaron en los límites de Jalisco y Colima una fosa clandestina con cinco cuerpos en estado de descomposición. No obstante, ni autoridades ni medios han confirmado ni precisado detalles del hallazgo.
En la misma fecha, a la altura del kilómetro 179 de la carretera Manzanillo-Jiquilpan, en la comunidad de La Estrella, municipio de Pihuamo, la policía local descubrió un cadáver que probablemente corresponda a Ramón Olvera Carrillo, de 38 años. Presentaba un balazo en el cráneo y otro en el tórax.
A las seis de la tarde de ese día, la Policía de Cocula reportó que en la población de San Pablo se halló el cadáver de un hombre de casi 30 años con huellas de tortura, así como una cartulina con la leyenda: “Eres ratero o extorsionador, cuídense pendejos que vamos con todo por parte de…”. El resto del mensaje fue cubierto por un charco de sangre.
El 21, en la delegación de Huascato, municipio de Degollado, fue asesinado a tiros Francisco González León, de 28 años, cuando transitaba en la carretera Irapuato-Guadalajara. Sus familiares declararon que dos sujetos en un auto Jetta azul le dispararon y huyeron rumbo a Michoacán.
El mismo día la policía de Lagos de Moreno encontró a un hombre de aproximadamente 45 años acribillado. Según el reporte policiaco, le cortaron las manos y le amarraron la lengua. “Tiene sangre en la parte de la nuca, es moreno, robusto y de pelo canoso”, detalla el comunicado interno de la policía.
El jueves 22, en el centro de Tlajomulco de Zúñiga, desconocidos que viajaban en una Ford Lobo gris balearon a un hombre de aproximadamente 30 años, quien falleció.
El viernes 23 se localizó el cadáver desnudo de un hombre en el patio de maniobras del ferrocarril, en el cruce de la avenida Washington y Héroes Ferrocarrileros, municipio de Guadalajara.
El mismo día se reportó que una persona fue herida de gravedad después de ser alcanzada por disparos en el cruce de Cerro de la Bufa y Río de Janeiro, fraccionamiento Chulavista, de Tlajomulco.
El mismo día, en la colonia Vallarta San Jorge, policías de Guadalajara persiguieron a un auto Mercedes Benz gris y un Nissan Tiida negro que no se detuvieron cuando les marcaron el alto. Los fugitivos chocaron en el cruce de la avenida Inglaterra con Diagonal San Jorge, donde el conductor del Mercedes Benz –que tiene reporte de robo– se bajó y disparó. Los uniformados respondieron y balearon a quien después fue identificado como César Alberto Arroyo Pérez, de 28 años. El chofer del Tiida escapó.
El mismo viernes, en un lote baldío de la esquina de Tezcacalco y Chalco, colonia Nueva España, Guadalajara, fue localizado el cuerpo de un hombre maniatado y con múltiples huellas de quemaduras. Además, los policías de Tonalá encontraron en el basurero de Manantlán el cuerpo de un hombre, al parecer ahorcado, pero no se proporcionaron detalles.
Esa tarde, antes que dieran las dos, la Policía de El Salto reportó el hallazgo de otro cadáver en la colonia Santa Rosa; correspondía a un hombre de aproximadamente 40 años y estaba amarrado de pies y manos. No presentaba huellas de tortura ni heridas de bala.
Y sobre el libramiento carretero Chapala-Ajijic, en una brecha que conduce al poblado de El Jahuey, se localizó otro cuerpo con un grado de descomposición de al menos cinco días.
Ese día también fueron acribillados dos hombres en el cruce de las avenidas Manuel J. Clouthier y Patria, colonia Jardines de Tepeyac, Zapopan. Algunos testigos declararon que los asesinos viajaban en un auto Golf y en un Mazda gris, pero no los identificaron.
Crimen y silencio
El sábado 24, aproximadamente una veintena de hombres fuertemente armados irrumpieron en una agencia distribuidora de autos y robaron 28 unidades nuevas en tan sólo 45 minutos. Según las estadísticas oficiales, esa cantidad es igual que el promedio diario de coches robados en todo el estado.
El atraco se cometió en el número 506 de la calle Camino a Las Moras, fraccionamiento Bosques de Santa Anita, Tlajomulco, pero se denunció casi cinco horas después.
De igual forma, se han reportado en la entidad varios tiroteos a plena luz del día, sin que se difunda el informe completo. La mañana del día 26 se reportó en la frecuencia policiaca que en el poblado de Tequila hubo una confrontación con armas de fuego y un hombre quedó herido.
Ese mismo día, guardias de seguridad de Ferromex notificaron a la Policía de Guadalajara que en un vagón de la empresa se descubrieron cuatro brazos y cuatro piernas, así como un contenedor con capacidad de 200 litros, en cuyo interior había líquido con sangre.
Además, por el rumbo de la llamada fábrica de Atemajac, en Zapopan, se encontró una bolsa de plástico negra, con las siguientes palabras escritas sobre un periódico: “Por pasarse… ahorita fue la cabeza y después otra cosa”. Posteriormente se aclaró que sólo contenía periódicos.
A las cinco de la tarde, en la misma fecha, en el municipio de Jamay, cerca de los límites con Michoacán, la policía localizó los cuerpos de dos hombres desnudos y con huellas de tortura. También había dos torsos, una mano, una cabeza y dos piernas.
Y esa tarde en Totolán, región Los Altos, policías municipales descubrieron los cuerpos de dos jovencitas, que fueron asesinadas y arrojadas en una brecha que une a la población de La Purísima con La Culebra. Una de ellas aparentaba aproximadamente 14 años y estaba embarazada; la otra tenía cuando menos 17. Ambas fueron desmembradas.
Las cifras oficiales indican que hasta agosto pasado se reportaba un promedio de nueve asesinatos por mes, lo que implica un incremento de ocho a nueve de estos delitos entre 2013 –cuando inició el gobierno de Aristóteles Sandoval– y 2016. Desde aquel año hasta el actual se han registrado 3 mil 756 homicidios, según el sistema de Monitoreo de Indicadores del Desarrollo (Mide).
De esos mismos datos se concluye que septiembre pasado fue uno de los meses más violentos de los últimos años, aunque las cifras del gobierno estatal difieren de los registros de la prensa.
Consultados al respecto, directivos de varios medios de comunicación reconocen que el gobernador y funcionarios del gabinete de Seguridad les han solicitado que le “bajen al tema de la inseguridad” en su cobertura noticiosa, para no afectar la imagen del estado. Algunos conductores de programas de radio han reconocido al aire la necesidad de “matizar” las noticias.
En medio de esas tentativas de silenciar el grave problema, el 26 de septiembre se encontraron cuatro cadáveres en el Lago de Chapala, en la ribera correspondiente a Jamay. Dos de ellos estaban mutilados y en una caja de plástico se halló una cabeza.








