Vicisitudes de TVUNAM

El 3 de agosto se presentó la nueva programación de TVUNAM. El 1 de septiembre el autor de las innovaciones, Nicolás Alvarado, entonces director, renunció.

Fueron apenas ocho meses de su gestión, durante los cuales cambió subdirectores, contrató a nuevos conductores, productores y guionistas. E intentó reconvertir la televisora en una plataforma digital para que la audiencia tuviese la posibilidad de sintonizar los programas “cuando y donde lo decida”, además de la pantalla televisiva con horarios fijos. Estrenó diez series en colaboración con dependencias universitarias, El Colegio Nacional y Publicaciones de la Secretaría de Cultura federal.  Aumentó así sus horas de producción propia. Difunde también, aunque sólo en las redes, algunos videos breves.

Para un asiduo de TVUNAM, la mejor parte es la página de internet.  Ahora es atractiva y amigable, no termina en puntos muertos, es fácil reproducir los programas que están en línea. El contraste es alto por comparación: la antigua página estaba totalmente descuidada y sólo contenía datos mínimos.

Sin embargo, en ciertos casos como Lengualarga la originalidad se detiene en el título. La conductora es Laura García, integrante de La Dichosa Palabra, de Canal 22; la emisión, un concurso. Tampoco todo lo nuevo proviene de la emisora universitaria, Entrevistas imposibles presentada como “un duelo de conocimientos universitarios que enfrentarán a académicos e investigadores” es en realidad una serie  importada, cuyos participantes son extranjeros.

Los programas más enraizados en la Máxima Casa de Estudios son Refracción, entrevista a un científico; está conducida por Javier Cruz, miembro de Divulgación de la Ciencia de la UNAM. Su estilo es tradicional, no se usan imágenes adicionales y por momentos se vuelve lento; remonta según el invitado, si éste es buen conversador y se explica de manera ágil. La atención se mantiene, de otra manera decae por completo.

Y Observatorio Cotidiano conducido por cinco universitarios de las áreas científicas y de Humanidades. Cada uno se ocupa de una emisión distinta. Es una mesa redonda a la cual se invita a un académico y a involucrados en el proyecto a debate.

En suma, el giro dado a TVUNAM es aún insuficiente y redunda en contenidos que ya vemos en Canal Once, Canal 22, Canal 30 e incluso en la misma emisora universitaria, como los de literatura o cine, o el recorrido por las dependencias universitarias. Se retoma a la ciencia con mucha moderación. Se introdujo un tema inexistente en las televisoras culturales que es la arquitectura con el programa Espacio.   

El reto para el siguiente director de TVUNAM es muy fuerte, mejorar lo hecho por Alvarado y superarlo. Si sabe cómo aprovecharla, tiene una enorme riqueza en académicos que realizan el 50% de la investigación del país, en egresados de una de las carreras de Comunicación más antiguas de México, que ha generado cientos de magníficos profesionales.

Esperemos que el rector Enrique Grau se decante por un universitario comprometido con su alma máter y que conozca a fondo el quehacer televisivo de una emisora pública.