Televisa quiere inventarse una nueva figura para Canal 2. Ahora se llama Las Estrellas; no canal, porque sus contenidos pueden ser vistos además de en señal abierta, mediante internet con dispositivos digitales. El problema es que recurre a los mismos trazos en acomodo distinto. Usa las piezas conocidas en su tablero para moverlas bajo las reglas establecidas hace 40 años.
Ejemplo de lo anterior son dos dramas que estrenó en agosto: Mujeres de negro y Yago. Las llama series, pero su estructura es de telenovela. Ambas son adaptaciones. La primera es un refrito de una serie finlandesa, Mustat Lesket, grabada en 2014: tres esposas hartas del maltrato de sus maridos aprovechan la reunión de éstos en un yate para colocar una bomba que explotará en altamar. Como no hay crimen perfecto, el oficial adscrito se obsesiona con el caso y no lo suelta, pese a las órdenes de su jefe. Además, una de las víctimas sobrevivirá. Y las mujeres no podrán salirse con la suya ni estar tranquilas.
El esquema es el de serie negra, mal interpretada por el cuerpo policíaco ya que el protagonista masculino sobreactúa, grita sin necesidad, manotea, vuelve inverosímil a su personaje. Lo mejor es la interpretación de las tres esposas y la salida a la calle de las cámaras.
Yago está tomada de un melodrama turco, Ezel. Tal parece que la industria telenovelera de Turquía está logrando mercados internacionales. TV Azteca ha puesto al aire varios melodramas provenientes de empresas de esa parte del mundo. Al igual que en Mujeres de negro, Yago tiene tintes de novela negra porque se involucran casinos, droga, armas, asesinatos. Atrás del argumento se encuentra el remedo de la historia de Alejandro Dumas, El conde de Montecristo: una traición, la cárcel, la huida y la venganza. No faltan los amoríos, las persecuciones en un entorno de mar y sol.
El relato carece de contundencia. De nada ha valido que Televisa eche mano de guionistas y directores de escena que han trabajado para Argos. La productora Carmen Armendáriz no parece capaz de obtener episodios atractivos, acciones que enganchen al espectador. La telenovela está enredada, con demasiadas secuencias en retrospectiva, complicada al grado de que no se entiende, no engancha, es lenta en su desarrollo.
Hace muchos años que Televisa no contrata a escritores probados en el arte de elaborar melodramas. Los jóvenes no han destacado, parecen cortados con el mismo patrón de sus antecesores. En realidad, “Las estrellas” han dejado de ser creativas, de arriesgar.
Los directores de Televisa buscan reconquistar a un público que hace tiempo se fastidió de sus culebrones. Por lo que hemos visto no están en posibilidad de hacerlo porque no quieren soltar amarras, siguen anclados en una visión de la vida social mexicana cuyo presente no conocen, o no quieren ver.








