Señor director:
Alguien de mala leche cambió, o mejor dicho desapareció, de la Gaceta Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México de la última mitad del año 1964, el texto elaborado originalmente por el doctor Carlos Graef Fernández: un resumen de mi tesis con la que me gradué como físico.
En esa tesis está escrito y se demuestra que fui el primero en el mundo en detectar campos gravitacionales rápidamente variables y las ondas gravitacionales inherentes.
En 1943 el notable matemático estadunidense George David Birkhoff sentó los postulados de una teoría de gravitación en el marco de la geometría euclidiana. Por desgracia la muerte lo sorprendió y no pudo desarrollar esa teoría. Por fortuna el físico Carlos Graef Fernández y el matemático Alberto Barajas fueron sus alumnos en la Universidad de Harvard y ellos la desarrollaron, pero nunca lograron detectar campos gravitacionales rápidamente variables a pesar de haber trabajado muchos años en ello, en el Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Encontré una aplicación de esta teoría de la gravitación para escribir mi tesis profesional, que fue teórica y práctica. Describí totalmente la parte teórica con un lenguaje matemático avanzado y calculé fuerzas de campos gravitacionales rápidamente variables generados por grandes masas en rotación rápida.
En la parte experimental diseñé y construí un detector de respuesta rápida y suficientemente sofisticado para la época, el cual me permitió observar las ondas gravitacionales emitidas por dichos campos.
Me tomé la libertad de escribir mi tesis sin darla a conocer y como me urgía obtener mi título de físico la mandé imprimir. Inmediatamente invité a cuatro especialistas en la teoría de la relatividad general para que me acompañaran al laboratorio de gravitación del Instituto de Física para mostrarles el resultado de mis experimentos y ver lo que ellos por alguna razón nunca observaron.
Invite a los físicos y doctores Carlos Graef Fernández; Fernando Alba Andrade y Vinicio Cerment y al físico experimental Marcos Mazari. Los cinco nos dirigimos al laboratorio de gravitación y cuando caminábamos, ninguno pronunció una sola palabra, ni preguntas, ni absolutamente nada.
Ya en el laboratorio, ellos rodearon el equipo que yo encendía, y comenzaron a aparecer las ondas gravitacionales en la pantalla de un osciloscopio de alta tecnología de aquellos tiempos. Les hice varias demostraciones cambiando diferentes masas, pero ninguno de los cuatro presentes hizo alguna pregunta e igual, todos callados, nos retiramos del laboratorio y de regreso a sus cubículos tampoco dirigieron una palabra o una pregunta.
El examen oral fue a los cinco días del mes de junio de 1964. En ese examen solamente uno ellos me cuestionó: “Háblenos de manera general de todo lo que hizo”. Y así fui aprobado por unanimidad.
Por lo anteriormente escrito, exijo a la Universidad Nacional Autónoma de México se inscriba en la Gaceta Universitaria del año 1964 el resumen de mi tesis o mi tesis completa.
Reciba mi respeto justo y sincero.
Atentamente:
Valentín Cardona Ramírez








