La televisión pública es la única depositaria de los derechos cedidos por Carlos Slim para difundir la justa deportiva en abierto y en directo. Cada una de las emisoras definió un estilo para hacerlo con narradores y comentaristas. En virtud de que es imposible abarcar todas las diferentes disciplinas olímpicas, se recurre a expertos. También se han diseñado programas especiales para hablar de aquello que no tiene cabida mientras se transmiten las competencias.
A partir de las 10 de la noche, Canal 22 difunde Río Suena bajo la batuta de Javier Solórzano. Incluye entrevistas hechas por sus reporteros y él mismo cita a los atletas en el set para platicar con ellos. Participa Laura García, integrante de La dichosa palabra; lo hace para pasear por Río de Janeiro y practicar distracciones populares. No aporta gran cosa.
El programa dura dos horas, pero en realidad el contenido informativo se lleva un poco más de la mitad; el resto son únicamente anuncios comerciales y del gobierno. Su director adelantó que espera ganar 10 o 15 millones de pesos. Los cortes son frecuentes, acaban con el interés y dan paso al cambio de canal por aburrimiento. Este programa quiere asemejarse, con todo y cómico, a lo que se hizo en Canal 13 con Los Protagonistas. Se reedita también Ludens, media hora de 8:00 a 8.30 horas sin ningún brillo, ofreciendo imágenes de archivo borrosas.
El Once en Río se titula la transmisión de la emisora del Instituto Politécnico Nacional. Destaca por no tener cortes gubernamentales ni anuncios. Antes de comenzar el noticiario de las nueve de la noche se colocan en pantalla logotipos de sus patrocinadores. Los narradores permanecen ocultos. Si se quiere evitar anuncios y banalidades, Canal 11 es una buena opción.
Canal 30 está al aire con los juegos desde las ocho de la mañana, capta así la mayor parte de las competencias. Termina a las 10 esta emisión, dando paso a una sección cultural conducida por dos mujeres que se inicia con un resumen del día. Enseguida aparecen reportes de acontecimientos culturales de la ciudad, de artistas, actividades culturales en las calles, gastronomía. Es un programa entretenido, aunque le falta empuje a las conductoras, quienes no logran levantar emociones en el telespectador.
TV UNAM es el más deslucido. Sólo media hora dedicada a los juegos. Este canal parece destinado a permanecer en los últimos lugares de audiencia por su mala calidad, y por el empeño de sus directores en no presentar lo que se hace en la Máxima Casa de Estudios y en quitarle el perfil universitario para dejarlo en un deslucido canal cultural más.








