MANZANILLO, COL.– Humberto Ortiz García, el exlíder del Movimiento de Renovación Nacional (Morena) asesinado el jueves 11 en este municipio, mostraba los nudillos de los dedos de sus manos “descarapelados”, en señal de que peleó antes de morir; tenía golpes en su rostro, una de cuyas partes estaba hinchada, según la información recabada por Proceso Jalisco.
“A él le dispararon cuando ya lo tenían sometido y adentro de la cajuela del carro donde lo hallaron”, según uno de los testimonios. Esa versión coincide con la de la autoridad de Colima.
Ortiz García, quien forma parte de la lista de los 20 activistas de Morena asesinados en México, salió a las 13:00 horas del jueves 11 del hotel City Express de la ciudad de Manzanillo.
Seis horas más tarde su cadáver fue encontrado en la cajuela de su automóvil, un Ford Fusion blanco con placas del Estado de México, abandonado en la brecha Las Humedades, cerca del entronque del libramiento El Naranjo, en esta misma ciudad. Ortiz estaba atado de pies y manos, con lesiones causadas por tres impactos de bala.
El exdirigente de Morena se encontraba vivo cuando fue introducido a la cajuela del auto, por lo que el asesinato se produjo en el mismo sitio donde fue localizado el cuerpo, informó el titular de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), Felipe de Jesús Muñoz Vázquez, a una comisión de directivos del partido en esta entidad.
En entrevista con Proceso Jalisco, el presidente del Consejo Estatal de Morena Colima, Vladimir Parra Barragán, narra que el viernes 12 por la tarde, tras conocerse las primeras versiones del homicidio de su compañero, se comunicó a la Secretaría General de Gobierno para pedir información al respecto, pero el titular de la dependencia, Arnoldo Ochoa González, no se encontraba en su oficina. Más tarde, el funcionario le llamó para confirmarle el suceso y le ofreció una entrevista con el procurador para el sábado 13 al mediodía.
En la reunión –a la que asistió Parra, acompañado por Sergio Jiménez Bojado, Alejandro González y Alfredo Martínez, presidente del Comité Estatal, secretario de Jóvenes y coordinador jurídico de Morena en Colima, respectivamente–, Muñoz Vázquez mencionó varias líneas de investigación, pero descartó la posibilidad de algún vínculo de Ortiz con el narcotráfico.
“Nos adelantó algunos de los posibles móviles del homicidio, diciéndonos que es un caso raro; podría ser robo, secuestro, una cuestión de negocios… No descartó casi ningún móvil, excepto el de que estuviera ligado con la delincuencia organizada”, dice Parra Barragán.
De los tres impactos, dos fueron en el tórax y uno en la cabeza, aunque este último no fue muy preciso ni parecía tiro de gracia. “Lo que ellos (en la procuraduría) dicen es que normalmente los sicarios saben tirar y que por el contexto, las investigaciones que llevan y la forma como se hizo, no ven un indicio de que el caso tenga que ver con la delincuencia organizada”, agrega.
También señala que la PGJE dejó pasar casi 20 horas desde la localización del cuerpo la noche del jueves 11, hasta el primer contacto con los familiares de Ortiz, que se produjo en las primeras horas de la tarde del viernes 12.
La reunión de los dirigentes de Morena con el procurador de Colima duró alrededor de 15 minutos. “Nuestro planteamiento central para el gobierno –comenta Parra– fue que se aclare este hecho; no fue una visita de fiesta, de amigos, ni nada, fuimos a hacer una exigencia de justicia y si no pueden (resolver el homicidio de Ortiz), que renuncien”.
Las contradicciones
A juicio de Vladimir Parra, Ortiz fue víctima de la inseguridad en el estado de Colima: “Estamos convencidos de eso. Esto dolorosamente nos sirve para evidenciar que la estrategia del gobierno es fallida, porque si siguen diciendo que el problema de la inseguridad y la violencia son los narcomenudistas, puede que estén tratando de tapar el sol con un dedo.
“Ya van varios casos de dirigentes de Morena asesinados en el país y hay preocupación de que esto pueda generalizarse”, comentó Parra.
“Unos compañeros hicieron una revisión y desde la creación de Morena van unos 20 asesinados: en Veracruz, Oaxaca, la Ciudad de México, Michoacán. Esto no parece casualidad”.
Refiere que su partido en Colima estará al pendiente, con una especial atención, para vigilar que se esclarezca el asesinato de Ortiz y que se haga justicia. “Con la familia –dice Parra– quedamos de poner un representante adjunto en Manzanillo, por si ellos no pueden venir para estar colaborando en las investigaciones”.
Uno de los últimos mensajes enviados desde el celular de Ortiz, a través del Whatsapp, fue registrado al filo de las 16:39 horas. Antes, a las 8:00 horas había enviado otro en donde el exdirigente de Morena Jalisco indicaba a uno de sus amigos que se encontraba en Manzanillo y que al día siguiente regresaría a Guadalajara.
Al ser cuestionado por los reporteros sobre la muerte de Ortiz, el fiscal de Jalisco, Jesús Eduardo Almaguer Ramírez, dijo que nunca existió ninguna denuncia por parte de familiares sobre la presunta desaparición, a pesar de que algunos medios en Colima habían hecho esa referencia el viernes 12.
El fiscal trató de minimizar el homicidio al decir que ocurrió fuera de territorio jalisciense.
Un compañero de Ortiz, quien pide omitir su nombre, comenta a Proceso Jalisco que la policía de Manzanillo recibió un reporte de un carro abandonado en una brecha poco después de las 20:00 horas del jueves 11, lo que podría interpretarse como un presunto mensaje de los asesinos a los cuerpos de seguridad para que rescataran el cadáver.
Asimismo, rechaza que la muerte de Ortiz haya sido motivada por un “lío de faldas” o tenga relación con el crimen organizado. “Él era ordenado en ese sentido –comenta–. Estaba concentrado en impulsar la candidatura de Andrés Manuel López Obrador para 2018”.
Le sorprende, dice, que Ortiz tuviera heridas en los nudillos de las manos y heridas en otras partes, pues era muy tranquilo. “Eso demuestra que se enfrentó a golpes con sus agresores”, reitera el entrevistado.
Ortiz se convirtió en el segundo exlíder regional de Morena acribillado en menos de dos semanas, escribió López Obrador en su cuenta de Twitter el sábado 13 por la mañana: “En 15 días, dos dirigentes de Morena asesinados: Armando Morales (Jarquín) del DF y Humberto Ortiz (García) de Jalisco. Abrazo a familiares y exigimos justicia”.
Morales murió el 29 de julio pasado en la delegación Gustavo A. Madero, al norte de la Ciudad de México, cuando un motociclista le disparó, luego de exigirle la entrega de su celular. La dirigencia de Morena denunció que Morales había sido amenazado de muerte por su trabajo político en esa demarcación.
En el caso de Ortiz, nunca se supo si recibió mensajes intimidatorios. Su muerte ocurrió el mismo día que la secretaria general de Morena, Yeidkol Polevnsky, estaba en Jalisco, preparando la visita de López Obrador programada para finales de mes.
Polevnsky comentó que Ortiz ya no tenía ninguna representación partidista al momento de su fallecimiento, aunque seguía militando en Morena; su imagen se deterioró a raíz de la caída del partido en los comicios del 5 de junio del año pasado.
La última entrevista
El pasado 12 de julio, Humberto Ortiz fue entrevistado en el programa Cuarto de Guerra que se transmite por internet sobre la caída electoral de Morena en los comicios de 2015, sobre la restructuración del partido en Jalisco y sobre el emecista Enrique Alfaro Ramírez.
–Alfaro es un imán… La dirigencia del PAN reconoce que quizá tendrían que ir con un candidato externo para la próxima elección (en Jalisco). ¿Cree usted que Morena apoyaría una candidatura de Alfaro a la gubernatura? –se le preguntó.
–Yo diría que no. Morena tiene su propia ruta y vamos a caminar por esa ruta. Lo que sí te puedo decir es que esta figura de los candidatos independientes no va a tener un gran peso, ni en las elecciones de Jalisco ni en las nacionales… (Sobre la posible) alianza entre Morena y Movimiento Ciudadano aún no la veo, ni siquiera hay acercamiento.
“Alfaro es un fenómeno electoral. Creo que es un buen hombre, por lo menos eso he pensado siempre, pero me parece que dista mucho de ser un gran gobernante… Está queriendo gobernar desde la imagen con dos o tres temas mediáticos y llevársela nadando de muertito para ser gobernador de Jalisco.
“Quien puntea las preferencias es Andrés Manuel. No veo yo ningún candidato independiente, ni Alfaro ni nadie que se pueda meter a esta etapa por la carrera por la Presidencia de la República. Él (Alfaro) está tejiendo relaciones con los grupos de poder de siempre del PRI, de la Universidad de Guadalajara para asegurarse eso.”
En esa ocasión Ortiz recordó su paso por la Universidad de Guadalajara, donde fue subdirector de la radio universitaria y de donde salió por diferencias con el grupo que encabeza el exrector Raúl Padilla López.
–¿Qué extraña de la UdeG?
–De la Universidad de Guadalajara no extraño nada. Extraño que la gente que trabaja en la UdeG luego sentimos que no hay vida fuera de la universidad, y hay un aferramiento por estar ahí. Si tú eres honesto, trabajador, se te abren las puertas en muchos lados. Aunque te voy a decir que yo crecí mucho muy cercano a la Universidad de Guadalajara, mis padres se forjaron ahí.
“Hay mucha gente que está desplazada de la universidad. Es por esa capacidad que tiene de gobernar al 100% Raúl Padilla.”
Ortiz llegó a la presidencia estatal de Morena en 2012, en medio de impugnaciones. Durante su gestión padeció la intromisión de la representación nacional del partido; tanto, que el presupuesto de 400 mil pesos que le asignó el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana quedó prácticamente “secuestrado” por los representantes nacionales de Morena, comenta uno de sus colaboradores más cercanos.
Ortiz se mantuvo en el cargo hasta después de las elecciones de 2015, donde Morena sólo obtuvo 3% de los votos.








