“país GRAVEDAD”

Entre los actos artísticos por la memoria de Rubén Espinosa, Alejandra Negrete, Yesenia Quiroz, Nadia Vera y Mile Virginia, a un año de su muerte en la colonia Narvarte –aún sin responsable oficial por parte de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México–, se presentó la coreografía país GRAVEDAD en la que el bailarín Shantí Vera, usando ese lenguaje, llamó al minuto de silencio por el luto de Nadia Vera, su hermana.

En el escenario del Palacio de Bellas Artes transcurrieron 50 minutos de la obra coreográfica durante los cuales las acciones corporales principales eran correr –hacia delante y hacia atrás para cruzar en línea recta la extensión del foro– y tirarse al piso –en posición de pecho a tierra como un punto muerto de aceleración.

Asimismo, en esa cualidad física, los bailarines caminaban cíclicamente –formando trayectorias circulares que se yuxtaponían.

Toda esa movilidad, que incrementaba su intensidad, alcanzó su alto contraste como momento climático de la propuesta coreográfica de Vera: la inmovilidad de pie y en silencio.

De cara al público del recinto, el propio Vera –junto al elenco constituido por Manuel Estrella, Melissa Herrada, Nadia Lartigue, Arturo Lugo, Melva Olivas, Sendic Vázquez y Víctor Villasana– sostuvieron parados ese acto simbólico del minuto de silencio por la muerte de Nadia Vera, que duró cinco veces más que sesenta segundos.

El antecedente político internacional reciente y movilizador del no movimiento del cuerpo como acto desde la danza se ubica en Estambul, Turquía, en 2013, durante la ocupación del Parque Gezi que la sociedad turca llevó a cabo para recuperarlo como espacio público y vital de la ciudad, oponiéndose así a su privatización por parte del gobierno.

Enmarcado en ese movimiento de resistencia civil, el bailarín Erdem Gündüz realizó “una acción política de dimensión corporal” (Gurur Ertem, La revuelta de Gezi y las políticas de la corporalidad) en la plaza Taksim –contigua al parque–, que consistió básicamente en permanecer inmóvil durante ocho horas de pie y en silencio –cualidades que caracterizaron también el minuto de silencio en la coreografía de Vera–, por medio de la cual la movilización se extendió a todo el país cobrando fuerza.

Aquí en México las reacciones del público provocadas por la coreografía dentro de un marco de tradición escénica
–como lo es el Palacio de Bellas Artes– y a propósito del aniversario luctuoso de Nadia Vera, se manifestaron en el grito de repudio al gobierno de una persona como consigna política, depositándolo en el vacío que los bailarines construyeron al quedarse quietos y callados.

Asimismo, otros dos espectadores levantaron letreros con las frases “La danza contra el olvido” y “Caso de la Narvarte” en la planta baja del recinto.

Para el gremio de la danza contemporánea mexicana, al que Vera pertenece y del que su hermana formó parte como productora del Festival Internacional 4×4 Arte Escénico Contemporáneo, la presentación de país GRAVEDAD fue ocasión para que bailarines, coreógrafos, maestros, críticos de danza y público en general estuvieran reunidos en torno a la ausencia de una integrante del grupo.

Cabe decir que ocurrieron otros actos públicos por la memoria de Nadia Vera en contextos artísticos: El 12 de julio, en el Foro Chilango, la bailarina Stéphanie Janaina pidió al público un minuto de silencio durante la octava edición del mencionado festival, y el 31 se realizó el Primer Festival de Arte para No Olvidar, en la calle Luz Aviñón de la colonia Narvarte, lugar de los cinco crímenes.