Delito negado

El alarmante incremento de las desapariciones forzadas en la zona metropolitana de Guadalajara, sobre todo de jóvenes, es uno de los síntomas de la expansión del crimen organizado. Sin embargo, las autoridades municipales prefieren negar el problema que incluso ha sido señalado por la Fiscalía General, y no realizan operativos de búsqueda ni de prevención de ese delito.

En el área norponiente de Zapopan, el Valle de Tesistán, el número de personas desaparecidas se incrementa en la medida que se expande el crimen organizado, pero las autoridades municipales siguen negando el problema.

En esa zona están en marcha proyectos de desarrollo inmobiliario aunque no existen servicios básicos suficientes para los actuales fraccionamientos. El académico Humberto Darwin Franco Migues, del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), precisa que en la colonia Jardines de Nuevo México se han presentado en 15 meses –de marzo de 2015 a la fecha– 40 denuncias por desapariciones.

“Son los casos que se han ido acumulando a partir de las denuncias de personas que acuden a organizaciones civiles para buscar a sus familiares y a partir de esos datos hemos venido documentando”, explica Franco Migues.

En un recorrido por barrios de esa zona se observa a jóvenes parados en las esquinas o trepados en motos que cumplen su función de “halcones” que informan a los jefes de las pandillas quién entra o sale de lo que consideran su territorio.

Las bandas hacen sentir su poder mediante grafitis, dice un comerciante local que prefiere no entrar en detalles ni decir su nombre. Comenta que por el rumbo proliferan las narcotienditas, la extorsión y el cobro de piso.

El pasado 17 de junio, el alcalde emecista de Zapopan, Pablo Lemus Navarro, reconoció que algunos mototaxis son utilizados para distribuir drogas en el rumbo de Santa Lucía, uno de los más marginados del norponiente.

Lemus declaró eso días antes de que el fiscal general, Eduardo Almaguer, advirtiera a los municipios de la zona metropolitana que era necesario intervenir en varias colonias donde se ha detectado el aumento inusual de la inseguridad y la expansión de la delincuencia organizada.

Personal de la Fiscalía General del Estado (FGE) indica que hace semanas aparecieron en el Valle de Tesistán grafitis del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) con los que se pretende inhibir la actividad de otras organizaciones criminales, pero este semanario no encontró ninguno.

Consultado para este reportaje, el comisario de Seguridad de Zapopan, Roberto Alarcón, dice que desconoce esos mensajes.

Por su parte, el profesor y periodista Franco Migues recuerda que a finales del año pasado e inicios del actual aparecieron en varios puntos de la zona metropolitana unas mantas en las cuales se leía que el CJNG defendería a la población de otros grupos del narco que cometían robos y extorsiones.

Destaca Franco Migues que la desaparición de personas casi siempre está asociada con otros ilícitos. En el caso del norponiente de Zapopan, señala, va aparejado con el aumento de homicidios y la distribución de drogas. Estos delitos se incrementan en lugares donde la policía realiza escasos patrullajes y no acude cuando se le solicita.

Colonos de Nuevo México indican que el CJNG controla el límite de Zapopan con el municipio de San Cristóbal de la Barranca, pero la Policía Municipal, consultada al respecto, afirma que no tiene esos datos.

Los vecinos agregan que células de Los Zetas han realizado varios intentos de instalarse en el norponiente de Zapopan, particularmente en Los Molinos, sobre la carretera a Colotlán, pero han fracasado.

“No hay focos rojos”

Para el comisario Roberto Alarcón no existen focos rojos de seguridad en Zapopan, donde viven más de 1 millón 200 mil personas.

“Tenemos equipo, si bien muy disminuido, pues todas las unidades se encuentran en la calle, porque el municipio es grande. Por eso tal vez en su momento se manifestó que no se veía el patrullaje, pero las unidades sí andan en la calle. Hemos dado cuenta de detenidos y hay resultados”, comenta el funcionario.

A su juicio, el principal problema del municipio se manifiesta entre la avenida Acueducto, López Mateos y el Periférico: “En todo ese cuadrante la incidencia delictiva tiene que ver con los delitos patrimoniales, robo de vehículos y robos a casas habitación, principalmente”.

–¿Qué pasa entonces en Tesistán, Santa Lucía y Jardines de Nuevo México? –se le plantea.

–Ahí nuestra principal incidencia delictiva tiene que ver con violencia intrafamiliar y pandillerismo. Sin embargo, la fiscalía ha manifestado que se han encontrado algunas pistas que denotan la presencia de un (grupo) delictivo hegemónico en la entidad. Derivado de ello, en un trabajo de coordinación interinstitucional hemos implementado un operativo con seis células de trabajo, que se integran con dos unidades de Fuerza Única y una unidad de policía de Zapopan. Cubrimos, las zonas de Nextipac, Tesistán, Santa Lucía, además de las zonas aledañas.

“¿Cuál es la finalidad? Las características geográficas pudieran facilitar el ingreso o presencia del crimen organizado. Nosotros nos hemos sumado a la fiscalía para prevenir esta posible presencia. Nuestras unidades en lo particular no han detectado ninguna pinta (atribuible al narco), por eso hemos dado instrucciones para que se me informe en ese sentido y no me han reportado nada”.

–En Jardines de Nuevo México se ha denunciado un alto número de personas desa­parecidas. ¿Tiene algún reporte sobre eso?

–No tenemos reportes, ni directamente ni a través de la fiscalía. Ese número de personas desaparecidas no se corresponde con la información que tenemos. Cuando se reporta la desaparición de una persona, nosotros empezamos con la búsqueda, pero corresponde hacer la denuncia ante el Ministerio Público por el término en el que pueda aparecer.

“A veces se trata de mujeres que simplemente salen de su casa, al tiempo regresan y estas denuncias ya no se bajan de la fiscalía, entonces quedan como números negativos. Pero no tenemos focos rojos en ese lugar.”

El jefe policiaco también niega que existan reportes de personas desaparecidas en el rumbo de Hogares de Nuevo México, Los Molinos y otras colonias.

–El alcalde Pablo Lemus mencionó que en Santa Lucía algunos mototaxis son utilizados para distribuir drogas…

–Hicimos revisiones a esos mototaxis y en realidad no hemos tenido ningún decomiso, ningún aseguramiento. No tenemos evidencia de que así sea, pero no significa que no pudiera estar pasando. Hacemos las revisiones, estamos trabajando, pero no hemos hecho ninguna detención.

La misma postura expresa sobre la posible presencia del crimen organizado en el límite con San Cristóbal de la Barranca:

“Es una zona ciertamente proclive a que pudiera suceder. Nosotros tenemos a Los Linces en Los Molinos, que se encargan de la vigilancia, pero no tenemos información fidedigna de que estén (grupos criminales) en la zona.

“Sin embargo –aclara–, recordemos que en esta zona hubo una privación de la libertad de un elemento de la fiscalía, que pudiera estar alertando sobre la presencia (del crimen organizado) en esta zona. En este sentido van los operativos que hemos implementado con la fiscalía.”

El comisario de Zapopan se refiere al agente de la FGE Daniel Campos Gómez, quien presuntamente fue levantado el pasado 15 de julio por unos sujetos que iban en una camioneta Tacoma gris y un auto deportivo en la carretera a Colotlán, a la altura de Tesistán.

Finalmente, Alarcón sostiene que mil 760 de los mil 800 elementos de su corporación aprobaron las pruebas de control de confianza, y recuerda que Zapopan es uno de los municipios del país que mejor paga a sus agentes.

Pese a todo, el fiscal general ha señalado la escasez de patrullajes en las colonias populares de la zona metropolitana de Guadalajara.

Jóvenes, sector en riesgo

El catedrático en comunicación y periodista Franco Migues indica que desde 2006 hasta mayo pasado se reportaron 3 mil 376 desapariciones de personas en la entidad: 2 mil 272 de varones y 614 de mujeres, y que la mayoría de las desapariciones en Jalisco afectan al segmento de población que va de 16 a 24 años.

Asegura que Guadalajara, Zapopan y Tlaquepaque son los municipios con mayor incidencia de ese delito, aunque Lagos de Moreno, Tepatitlán y Puerto Vallarta presentan una problemática similar. Detalla que en Tonalá las desapariciones de menores superan a las de adultos.

Según el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNDPED), en Lagos de Moreno se han registrado 69 desapariciones de 2013 a la fecha, y tan sólo desde junio de 2015 a la actualidad se reportaron 39.

Franco Migues aclara que la corporación de Zapopan no tiene atribuciones para buscar desaparecidos: “Lo más que ellos hacen es recibir el reporte, pero como policías municipales no registran ni hacen labor de búsqueda, dado que parten de la idea de que ese delito le compete exclusivamente a la FGE. Ni Guadalajara ni Zapopan ni Tlaquepaque realizan operativos de búsqueda de personas o para impedir la desaparición”.

A decir de Franco Migues, esas corporaciones no ofrecen información aunque se les pida mediante la Ley de Transparencia: “Dicen que no tienen ningún tipo de registro, que ese trabajo lo lleva a cabo la fiscalía, y esa es una forma de evadir su responsabilidad, porque cuando la gente desaparece, es levantada o robada de las calles de sus propios municipios”.

En las colonias Jardines de Nuevo México, Hogares de Nuevo México y Nuevo México habitan 22 mil 400 personas, según el censo 2010 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Los colonos recuerdan que hace menos de tres décadas la mayoría de las tierras de esa microrregión era utilizada para sembrar maíz. “Hoy las pandillas y los narcos le roban la tranquilidad al vecindario”, indica un vecino.

Los datos sobre la desaparición de personas muestran una realidad muy diferente a la que reconocen las autoridades, advierte Franco Migues, para quien la alarmante situación en Zapopan refleja lo que ocurre también en otros lugares.

La fundación Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos Jalisco (Fundej), encabezada por Guadalupe Aguilar, informa en su página de internet que en Zapopan se han registrado decenas de desapariciones en los últimos tres años, sobre todo entre la localidad Venta del Astillero, cerca de Nextipac, y la carretera a Colotlán, en los límites con San Cristóbal de la Barranca.

Fundej publicó que entre los desaparecidos en Zapopan se encuentran Ernesto Orozco Escobedo y su amigo Luis Rodrigo Pantoja, Roberto Jaime Aguilar Ramírez, Alejandro Ramírez Espinoza, Jesús Eduardo Flores Campos, Cristina Alatorre Vargas, María del Carmen Sánchez, Rosario Pineda, Marco Antonio Lozano Fuentes.

También nombra a Daniel Ávalos Olea, Miguel Santos León, Rosa Elena Mora, Osvaldo Meléndez Estrada, José Manuel Núñez López y Édgar Manuel Casillas González.

El académico Franco Migues señala que las autoridades tienden a criminalizar a los desaparecidos sin tomar en cuenta el daño moral que ello provoca a las víctimas y a sus familiares. “Es fácil que éstos escuchen frases como: ‘seguro que en algo andaba’ y ‘seguro que era un delincuente’. Hace semanas el gobernador Aristóteles Sandoval hablaba de cierto perfil, compatible con lo que menciona el fiscal, Eduardo Almaguer, en el sentido de criminalizar a los desaparecidos y señalar que la mayoría de desapariciones están vinculadas con el crimen organizado”.

Agrega que tanto Almaguer, como su antecesor Luis Carlos Nájera, afirmaron que muchas desapariciones de mujeres se deben a que se fueron con el novio, huyeron por problemas familiares o porque reprobaron materias.

Pero además Franco Migues cuestiona que la mayoría de los medios de comunicación se limiten a publicar la versión oficial y no pidan el testimonio de la familia afectada.

Por ejemplo, dice, cuando desaparecieron dos jóvenes en la colonia Jardines de Nuevo México el 27 de febrero de 2016, “la Fiscalía General difundió que ellos pretendían levantar a otro, los descubrieron en una casa y luego los asesinaron. Los parientes de esas víctimas sostienen que nada de lo que se afirma en el boletín corresponde a lo que en realidad ocurrió”.

Las autoridades informaron que, tras detener a una persona, se obtuvieron datos para localizar los cuerpos de los mencionados jóvenes un mes y medio después de que fueron reportados. Sin embargo, la familia fue la que investigó y localizó a una persona que utilizaba la motocicleta donde iban los muchachos el día de su desaparición. Una vez detenido, el sujeto declaró dónde fueron asesinados los jóvenes. No obstante, puntualiza Franco Migues, en el boletín de la FGE el nombre del presunto delincuente no corresponde al de la persona que los familiares afectados detuvieron.

En otro caso, el 9 de agosto de 2014, la FGE localizó en una casa del cruce de Zapote y Prolongación 1 de Mayo, en la colonia Hogares de Nuevo México, varios recipientes con ácido clorhídrico. La dependencia difundió que dicha sustancia posiblemente se utilizaba para disolver cadáveres, puesto que en los recipientes se hallaron residuos orgánicos.

Las autoridades aseguraron 10 tinacos de 450 y 600 litros que estaban conectados al drenaje, según publicó el diario Mural el 10 de agosto de 2014.