La torcida ruta del Macrobús

La información oficial sobre la operación del Sistema del Tren Eléctrico Urbano deja en la opacidad las cuentas de este organismo operado por la Alianza de Camioneros de Jalisco. Lo evidente es que a los usuarios les afecta la falta de mantenimiento a las instalaciones, mientras que los trabajadores del organismo de transporte denuncian que trabajan sin el equipo ni las prestaciones adecuadas.

Hace más de siete años que arrancó el servicio del Macrobús, y los aproximadamente 300 millones de pesos que ingresan anualmente por concepto de pasajes no parecen bastar para dar mantenimiento a su infraestructura –ahora oxidada e incompleta– y contratar más personal para hacer las reparaciones que requiere.

Según la página de Transparencia del Sistema del Tren Eléctrico Urbano (Siteur), parte de ese dinero se destina a cubrir los pagos millonarios por concepto de limpieza y vigilancia.

Por este último servicio en las dos líneas del tren ligero y la única del Macrobús, el Siteur pagó el año pasado 33.4 millones de pesos; por la limpieza en ambos transportes erogó 19.3 millones de pesos.

Además, de abril a septiembre de 2015 se destinaron 626 mil 106 pesos a la limpieza de los carriles del Macrobús. No obstante, personal de este transporte afirma que nunca ha visto que se realice esa tarea y este semanario comprobó en un recorrido que abajo de las plataformas hay basura acumulada.

En la página de Transparencia sólo se desglosan por separado los gastos que hizo Siteur en los primeros seis meses de 2015 para vigilar las 27 estaciones del Macrobús: 6.6 millones de pesos.

El 2 de junio de 2008, el entonces presidente del consejo de administración de ese organismo, Herbert Taylor Arthur, así como el director general del mismo, Diego Monraz Villaseñor –actual encargado de Servicios Municipales en Guadalajara– firmaron el contrato de concesión del Macrobús con la sociedad Operadora Macrobús, S.A. de C.V., representada por Hugo Maximiliano Higareda Macías, vicepresidente de la empresa privada Alianza de Camioneros de Jalisco.

Su padre es Jorge Higareda Magaña, presidente de la firma, que durante décadas ha monopolizado el servicio de la zona metropolitana de Guadalajara, apadrinada por la priista Confederación de Trabajadores de México (Proceso Jalisco 226).

De acuerdo con el contrato, el Siteur concesionó a Operadora Macrobús el servicio del transporte por 1 millón de kilómetros recorridos o 12 años contados a partir del 10 de marzo de 2009, fecha en que el servicio fue inaugurado por el entonces presidente Felipe Calderón Hinojosa, panista como el entonces gobernador Emilio González Márquez.

En la segunda parte del contrato se estableció que “un fideicomiso concentrará los recursos que ingresen al sistema por la venta de pasajes y los distribuirá en función de los requerimientos del servicio público de transporte masivo de pasajeros como alimentadores del Sistema del Tren Eléctrico”.

Después de siete meses de operación, Jorge Higareda declaró que el Macrobús no era el negocio que esperaban, por lo que pedirían al Siteur un aumento de 20% al pago por kilómetro recorrido, que así pasaría de 25 a 30 pesos.

Este semanario consultó en la página de Transparencia de Siteur el monto de los ingresos y egresos del fideicomiso que concentra los recursos del Macrobús, pero no se publica nada al respecto. Sólo se informa sobre los estados de cuenta y el portafolio de inversión que el organismo tiene con siete instituciones bancarias.

En el inciso “g” del contrato se estipula que “el mantenimiento del equipamiento urbano tales como estaciones, centro de control y vigilancia para la operación del sistema de alimentación Macrobús quedará a cargo de Siteur”.

El sistema de transporte, sin embargo, aparentemente no ha cumplido esa función. En el mencionado recorrido de este semanario se observó la herrería de las estaciones oxidada y la falta de partes de la infraestructura.

En la estación El Deán incluso la plataforma está incompleta: la plataforma donde pisan los usuarios al ascender o descender de las unidades tiene cinco metros menos de lo debido. Asimismo la herrería de los andadores y del interior de la estación está totalmente oxidada.

El estado de la herrería es el mismo en las estaciones Independencia Norte, Zona Industrial, López de Legazpi, Fray Angélico y Esculturas.

En tanto que en las estaciones de Lázaro Cárdenas y Ciprés faltan los paneles de alucobon que se instalan en el marco de ingreso. De acuerdo con el personal consultado, dichos paneles fueron derribados por unidades del Macrobús y no fueron colocados de nuevo.

Por otro lado, ninguna de las tomas de agua en las estaciones cuenta con un medidor.

El portal web de Operadora Macrobús proclama que el sistema de transporte fue “galardonado con categoría oro en dos ocasiones por parte del Instituto de Políticas para el Transporte y Desarrollo, como uno de los mejores sistemas de BRT del mundo”.

La administración de Emilio González Márquez informó en su momento que en la infraestructura del Macrobús se invirtieron 520 millones de pesos; 37 millones en estudios y proyectos, y 28 millones en el cuarto de controles.

El corredor del Macrobús, que cubre 16 kilómetros de la calzada Independencia, cuenta con 27 estaciones y 41 unidades articuladas –algunas con rampa para discapacitados– para el servicio troncal. El 17 de septiembre de 2014 se sumaron a las 41 unidades cuatro nuevos autobuses, en los cuales la Operadora Macrobús invirtió 20 millones de pesos.

En el sitio web del Siteur se informa que el año pasado el sistema Macrobús trasladó a 42 millones 519 mil 293 usuarios. Si se toma en cuenta que el costo por pasaje es de siete pesos, los ingresos debieron ser de 318 millones 635 mil 51 pesos. Sin embargo, se debe considerar que los usuarios que transbordan del Tren Ligero al Macrobús obtienen un descuento de 50% con su tarjeta electrónica.

A pesar de esa fuerte inversión en la infraestructura, ésta es subutilizada. En algunas estaciones sólo funciona uno de los dos ingresos, lo que obliga a los usuarios a caminar más, y en otras se utiliza el acceso bloqueado como almacén para guardar los delimitadores (bases de plástico que limitan el uso exclusivo del carril del Macrobús), piedras de concreto y los postes que ayudan a conocer el nivel de inundación de la zona. López de Legazpi, El Deán, Ciprés, Niños Héroes y Monte Olivete son algunas de las estaciones subutilizadas de esa forma.

Empleados del Macrobús consideran que las estaciones no están abiertas por ambos lados a fin de ahorrar en vigilancia. Por lo general, en cada una están presentes dos guardias privados de la empresa Crecimiento de Jalisco, S.C.

En promedio, el Siteur pagó a esa firma 900 mil pesos al mes. Uno de los vigilantes reveló que la empresa les paga 5 mil pesos en el mismo periodo, por lo que la mayoría de los guardias renuncia en cuanto consigue otro empleo. Los 54 vigilantes representan un gasto de 270 mil pesos mensuales a la compañía.

En el portal de Transparencia del Siteur se informa que entre enero y diciembre de 2015 se le pagó a Crecimiento de Jalisco un total de 33 millones 472 mil 426 pesos, incluyendo dos periodos extraordinarios de vigilancia: uno durante las fiestas de octubre y otro de febrero a julio de 2015. El servicio de seguridad privada incluyó las líneas 1 y 2 del Tren Ligero, por donde transitaron el año pasado 92 millones 962 mil 331 personas, así como la ruta del Macrobús.

Fragilidad laboral

El organigrama de este sistema de transporte contempla un total de 46 empleados: la dirección, encabezada por Luis Alonso Martínez Sáenz; cuatro gerentes: de operación, de tecnologías, de programas especiales y de planeación de transporte; un coordinador de vinculación a concesionarios; cinco jefaturas: de tecnologías, de supervisión, de monitoreo, de atención a usuarios y de medio ambiente; cuatro telefonistas; 18 facilitadores que, entre otras actividades, supervisan los autobuses; y cinco electromecánicos.

Éstos últimos ganan en promedio casi 16 mil pesos mensuales brutos y se encargan del mantenimiento a toda la infraestructura del Macrobús. No obstante, señalan que lo hacen en condiciones inadecuadas.

Al carecer de un espacio para hacer reparaciones, por iniciativa propia adaptaron un espacio junto al cárcamo de bombeo en la estación San Juan de Dios del Tren Ligero. Pero ahí los olores son insoportables, en especial en tiempo de calor.

Además de sus funciones de electromecánicos, dicen, con frecuencia tienen que hacerle al jardinero, albañil, pintor y fontanero, pues entre sus labores están la reparación de “los bajantes de agua, tarjetas de control de las puertas del Macrobús, de bolardos, banquetas, machuelos, delineadores y de fuentes de energía”.

Además se les encomienda el mantenimiento de las puertas e instalar “plantas de emergencia (generadores), hules de empate, registros de fibra óptica”, y arreglan la herrería cuando los automovilistas chocan con ella.

Por eso les extraña que a los conductores se les cobre 45 mil pesos por dañar la herrería, ya que el metal no se cambia, sólo se le vuelve a dar forma.

Actualmente trabajan en un proyecto de luminarias que consiste en reparar y cambiar aquellas de las 2 mil 500 lámparas del troncal que estén dañadas.

Recuerdan que escucharon al director del Macrobús decir en una entrevista que se sustituirían alrededor de mil 125 lámparas que iluminan la parte inferior de las estaciones, a un costo de 2.7 millones de pesos. Es decir que cada lámpara costaría 2 mil 400 pesos. Los trabajadores propusieron reparar y fabricar lámparas. Al aceptarse su propuesta, la empresa sólo gastará 68 mil pesos en material.

No obstante, lamentan, el Siteur no corresponde a su esfuerzo de economizar con la compra de la herramienta necesaria para sus labores, por lo que ellos optaron por llevar su propia herramienta.

Esto se añade a que por la carga de trabajo muchas veces deben quedarse horas extras, pero éstas no se les pagan sino que es “tiempo por tiempo”. Mencionan también que en los dos últimos dos años no han recibido uniformes.

Acoso

Desde 2013, el Sindicato Democrático del Tren (Sidetren), encabezado por Pedro Nava Ochoa, ha solicitado al gerente de infraestructura, al director de administración y al gerente de control y tecnologías que los cinco electromecánicos que laboran desde junio de 2011 en el Macrobús sean reincorporados al Siteur, como lo estipula su nombramiento. No han obtenido respuesta.

Por su parte, los electromecánicos se quejan que su coordinador de mantenimiento del Macrobús, Pedro Valadez Correa, se comporta de manera prepotente hacia ellos y los acosa laboralmente.

El 27 de junio de 2013, el Sidetren entregó un oficio al gerente de infraestructura, Salvador Emeterio López Cruz, para que los cinco técnicos que fueron comisionados “durante la administración anterior al departamento de mantenimiento del Macrobús, sean reincorporados a sus áreas correspondientes del Siteur”.

Los empleados “que se encuentran en la situación antes expuesta son: Javier Sosa Hernández, Artemio Carmona Flores, Bernardo Gabriel Carrillo Ortega, Noé Vladimir Jiménez Mejía y Sergio Ignacio López Arias”.

El oficio fue entregado con copia para el director general del Siteur, Rodolfo Guadalajara Gutiérrez; el director del Macrobús, Luis Alfonso Martínez Sáenz; el gerente de capital humano, Octavio López Ortega Larios, y el titular jurídico, Miguel Arredondo Venegas.

En septiembre de 2013 se volvió a hacer la misma petición, pero ahora al director de administración, José Joaquín Sandoval Ortiz. Otra vez no hubo respuesta.

El 13 de junio de 2014 Pedro Nava envió el oficio 56/2014 al gerente de control y tecnologías del Macrobús, Rodolfo Barbosa Rodríguez, para señalar que Valadez Correa cambió el turno y días de descanso a los cinco electromecánicos sin justificación, no realiza el trámite para que sus subordinados obtengan premio de puntualidad y se niega a solicitar equipo de seguridad e higiene.

Aunque se efectuaron dos reuniones para evitar que Valadez Correa continuara en esa actitud, no paró el acoso laboral. El 17 de septiembre de 2015 el Sidetren dirigió un oficio a Rodolfo Guadalajara para exponer esta situación, pero tampoco surtió efecto.

Los trabajadores señalan que Valadez Correa gastó 300 mil pesos en reguladores de voltaje que “no eran para la aplicación que requería y el dinero fue dilapidado”, amén de que infló la cotización de refacciones: “Los chicotes Horton para puertas automáticas del Macrobús, cuyo precio es de 250 pesos, él refirió que costaban mil 500 pesos cada uno”.

Por otro, lado el pasado 9 de junio, Pedro Nava entregó el oficio SIDETREN/PNO/0001/2016 a Sandoval Ortiz para solicitar que Rosa Carolina Rodríguez Sánchez, con nombramiento de secretaria, sea reincorporada a su área, puesto que actualmente en el departamento de Ingresos su perfil no es de mucha utilidad.

Nava comenta que los empleados que les parecen incómodos a sus superiores son reubicados, como les sucedió a Adrián de la Cerda y a Gregorio Martínez, a pesar de no cumplir con el perfil del área donde están ahora.

A través del área de Comunicación Social, a cargo de Livier Cervantes González, se buscó al director del Macrobús para conocer su versión sobre las quejas de los trabajadores, pero al cierre de edición la oficina no había respondido.