La Federación Internacional de Atletismo había prohibido la participación de la delegación rusa de atletismo en Río 2016, pero ante las presiones de Moscú el Comité Olímpico Internacional reculó: los deportistas de aquel país podrán competir siempre y cuando demuestren su inocencia. El fallo, que ya recibió el beneplácito de Vladimir Putin, evidencia que tanto las sanciones como los perdones están politizados, y que la negociación puede suavizar incluso los castigos más severos.
La decisión del Comité Olímpico Internacional (COI) de permitir la participación individual de atletas rusos –no acusados de dopaje– bajo la bandera de su país en los Juegos de Río 2016 abrió una salida que permitirá a algunos de los mejores deportistas del mundo volver a la arena olímpica.
Yelena Isinbayeva, la estrella del salto de garrocha, quien obtuvo la medalla de oro olímpica en 2004 y 2008, podrá así intentar batir sus propios récords antes de retirarse. También podrán participar Serguéi Shubenkov, el campeón mundial de salto con vallas, y la saltadora de altura Maria Kuchina, también campeona mundial.
Sin embargo, el COI respaldó la decisión de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) del 17 de noviembre, que suspendió a la Federación Rusa de Atletismo y le impidió asistir a los Juegos Olímpicos y a otras competencias internacionales, en el caso más grave de dopaje en la historia del deporte ruso.
Ante la perspectiva de que se les negara la participación, se había especulado con la posibilidad de que los atletas rusos compitieran bajo la bandera del Comité Olímpico, lo que había sido rechazado por Isinbayeva y muchos otros.
El fallo salomónico del COI fue bien recibido en Moscú, que había considerado la suspensión de todos sus atletas como un castigo desproporcionado y como parte de una campaña internacional contra Rusia en todos los frentes. El COI ha tomado una decisión “justa y consciente”, dijo el secretario general de la Federación Rusa de Atletismo, Mijaíl Bútov.
Escándalo
El escándalo empezó en 2014, cuando una cadena alemana emitió un documental, preparado por el periodista Hans-Joachim Seppelt, sobre el dopaje en varios países, como Alemania, China, Kenia y Rusia.
A raíz de este reportaje, la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) inició su propia investigación y presentó sus resultados en noviembre de 2015.
La AMA denunció el uso extendido de dopaje con la colaboración de entrenadores y funcionarios. La investigación acusó al Centro de Antidopaje de Moscú (CAM) de la Agencia Antidopaje de Rusia (AAR) de ocultar pruebas positivas de atletas rusos. El informe recomendó sanciones de por vida a cinco entrenadores y a cinco atletas, incluyendo los ganadores de oro y bronce en la competencia femenina de 800 metros en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.
El 10 de noviembre de 2015 la AMA suspendió la acreditación de la CAM y, a renglón seguido, la IAAF suspendió a la Federación Rusa de Atletismo.
En Moscú empezaron a rodar cabezas: en diciembre de 2015 dimitieron varios altos cargos de la AAR, incluido su director, Nikita Kamáyev, quien murió dos meses después por un infarto. Grigori Ródchenkov, jefe del Centro Antidopaje de Moscú, renunció a su cargo y se fugó a Estados Unidos. En Rusia, Ródchenkov fue denunciado y acusado de ordenar a sus subordinados deshacerse de muestras que debían haber sido resguardadas para la AMA.
El ministro ruso de Deporte, Vitali Mutkó, anunció que iban a perseguir penalmente a los culpables de dopaje y que estaba dispuesto a cumplir con las exigencias de la AMA. En una declaración publicada por Sunday Times de Londres, Mutkó reconoció “serios errores”, señaló que estaban “avergonzados de ellos” y de “no haber descubierto antes” a los atletas que se doparon.
El caso trascendió a Rusia: la AMA destacó en su informe que seis agencias no actuaban de acuerdo con el Código Mundial Antidopaje: Andorra, Israel, Argentina, Bolivia, Ucrania y Rusia.
En marzo de 2016, la famosa tenista rusa María Sharapova confesó que no había pasado la prueba antidopaje por el uso de Meldonium, prohibido a partir de enero del mismo año, escándalo que se extendió luego a muchos otros deportistas internacionales.
Castigo colectivo
Si bien las autoridades rusas aceptaron su responsabilidad y decidieron hacer una amplia investigación y reformas para adaptarse a las recomendaciones internacionales, la decisión inicial de la IAAF, luego suavizada por el COI, de dejar fuera de los Juegos Olímpicos de Río a todos los atletas rusos, sin importar su responsabilidad, fue tomada como una agresión desproporcionada.
“Es una medida demasiado estricta y desmesurada, pero fue aplicada conforme al estatuto de la IAAF”, dijo Bútov en rueda de prensa.
El presidente ruso, Vladimir Putin, condenó la medida de la IAAF: “Por supuesto que es injusta. La responsabilidad siempre debe ser personificada; si alguno de los miembros de su familia viola la ley, ¿es justo enjuiciar a todos los miembros de la familia incluyendo a usted personalmente?”, destacó el viernes 17 durante su participación en el Foro Económico de San Petersburgo.
La Duma Estatal (asamblea de representantes) emitió un comunicado señalando que condenaba duramente el uso de dopaje, pero rechazó la sanción colectiva: “La prohibición de participar en los Juegos Olímpicos a los deportistas rusos, que han tenido enormes éxitos internacionales, por la conducta equivocada de sus colegas, es una violación de los derechos humanos”, asentó. “Las medidas contra deportistas que nunca cometieron una falta es injusta y va contra las bases del movimiento olímpico”.
Los atletas rusos preparan una acción legal colectiva ante la corte de arbitraje deportiva, anunció Mijail Butov a la agencia Tass, ya que participar va a ser tan difícil como ganar una medalla: los atletas deberán mandar una carta a la IAAF dos semanas antes de cada competencia, explicando su situación y demostrando que ni ellos ni sus entrenadores o doctores cometieron ninguna violación a las normas antidopaje, describiendo todas las pruebas a las que se sometieron y presentando pruebas realizadas fuera de Rusia.
También desató polémica la decisión de la AMA de reducir la pena de Lilia Shobukhova, ganadora de las maratones en Londres y Chicago, que confesó haber pagado 483 mil dólares a las autoridades antidopaje rusas para borrar sus pruebas, pero que colaboró con la agencia internacional en la investigación y por ello fue premiada con una reducción de la sanción a sólo siete meses.
Olímpicos y política
La política y el deporte no se mezclan bien. En 1980, después de la invasión de la Unión Soviética a Afganistán, el presidente estadunidense, James Carter, decidió boicotear los Juegos de Moscú y amenazó con revocar el pasaporte a cualquier atleta estadunidense que intentara ir. En total, 65 Estados no participaron. Curiosamente, Lord Coe, el mismo que firmó la prohibición de la IAAF contra Rusia en noviembre de 2015, ganó la medalla de oro en Moscú en 1980, cuando desafió el boicot y participó en los Juegos Olímpicos.
En esta ocasión, la sanción es percibida como una nueva medida contra Rusia, del mismo tipo que las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea para castigar al país por la reincorporación de la Península de Crimea en 2014, que hasta ese momento era parte de Ucrania, y en sintonía con algunas medidas militares, como la ampliación de la OTAN, la alianza militar occidental, hasta las fronteras de Rusia.
La periodista inglesa Mary Dejevsky, corresponsal de The Guardian en Moscú, escribió el viernes 19 que “ni las sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea ni perder el concurso de Eurovisión ni siquiera la exclusión de Rusia del Grupo de los Ocho golpearán más que la prohibición a sus atletas de participar en los Juegos Olímpicos de Río”.
Para Dejevsky, “los rusos preguntarán por qué, en un deporte donde son tan buenos, como es el atletismo, reciben semejante castigo, cuando otros países con dudosos récords de dopaje siguen, extrañamente, sin sanciones.
“Los rusos lo ven como parte de una campaña occidental general, que incluye no sólo las sanciones, sino una larga serie de quejas que empiezan con la expansión de la OTAN” hacia las fronteras de Rusia, y que incluyen lo que ellos ven como “la negativa occidental de tratar a Rusia como su igual”.
Otras sorpresas pueden venir: el COI confirmó que los atletas de fuerza rusos pueden también perderse los Olímpicos de Río, según la agencia Tass.
Y Craig Reedie, presidente de la Agencia Mundial Antidopaje, anunció que en julio se conocerá un informe sobre el dopaje en los Juegos de Invierno de Sochi 2014, abierto tras las denuncias de Ródchenkov, el exjefe de la agencia antidopaje rusa que huyó a Estados Unidos, quien declaró a The New York Times que él mismo sustituyó las muestras de 15 atletas en esos juegos. Dick Pound, el dirigente de la AMA que lideró la investigación, habló de que la prohibición total a Rusia era una “opción nuclear”, pero “no imposible”.








