Señor director:
En el número 2068 de Proceso se publicó el artículo “Contra la corrupción, la gran simulación”, de Jenaro Villamil. Le remito comentarios al respecto y le rogaría, atentamente, que sean publicados en el siguiente número de Proceso.
Coincido con el título, “gran simulación”, y con las citas del doctor Buscaglia, afirmando que: “…una ley que no tiene dientes. La he llamado una simulación, sin el componente político electoral, o sea la elección de la ‘mafiocracia’”. Eso afirmamos en la tribuna: mientras el presidente Peña y los expresidentes no sean responsables por corrupción, el sistema es simulación, porque, como dice Villamil: “las instituciones del sistema anticorrupción estarán integradas (…) por funcionarios dependientes del Ejecutivo Federal”, los vigilantes dependen del presidente; Villamil también dice: “Gamboa demostró su vieja habilidad para lograr ausencias y abstenciones”, destacando las del PAN y del PRD, que siendo los promotores del 3de3, sospechosamente no aseguraron la presencia de sus senadores. Resulta contradictorio afirmar que “el escándalo mayor fueron los seis faltantes de la bancada del PT cercanos a Morena: Manuel Bartlett argumentó que el sistema anticorrupción no valía la pena porque dejaba intacta la Presidencia de la Republica”. ¿Cómo puede ser un escándalo mayor que no votáramos a favor, si estábamos en contra? Las ausencias del PRD y PAN demostraron que pactaron perder la votación, ése sí es escándalo.
Atentamente,
Manuel Bartlett Díaz








