El 7-0 que Chile le propinó a México en la Copa América reveló los defectos que el combinado había enmascarado con una racha invicta: no hay liderazgo, los jugadores no son tan buenos, la capacidad de reacción es limitada, los federativos son unos ignorantes del futbol y, sobre todo, los masivos y frecuentes cambios ordenados por Juan Carlos Osorio, el entrenador, eran un veneno que evitó la consolidación de un equipo o un estilo de juego. “El principal culpable es Osorio. En definitiva, no veo cómo se encamine a buen puerto este proceso”, resume Roberto Gómez Junco, exfutbolista y analista de ESPN.
La selección nacional nunca había encarado la Copa América en condiciones tan favorables. Con motivo de los 100 años del certamen continental –que por primera vez se disputó en Estados Unidos– México prácticamente jugaba de local gracias al apoyo de los connacionales radicados en aquel país y arribaba al torneo con una histórica racha invicta.
La ocasión parecía inmejorable para el equipo tricolor bajo el mando del colombiano Juan Carlos Osorio, el obsesivo técnico de las pregonadas “rotaciones”, que suele presumir como un estilo de vida.
Después de avanzar invicto como líder del Grupo C de la Copa América Centenario (aunque no le pudo ganar a Venezuela), México accedió a los cuartos de final con un récord de 22 juegos sin derrota, de los cuales los últimos 10 correspondían a la etapa de Osorio (nueve triunfos y un empate). Y llegó el partido contra Chile.
La exitosa fórmula de Osorio se le reviró el sábado 18 de junio en el estadio Levi’s, de Santa Clara, California: con gran facilidad Chile destrozó a México con una humillante goleada (7-0), su peor derrota en competencias oficiales. Este golpe superó el gris episodio del Mundial de Argentina 78, cuando la selección fue arrasada 0-6 por Alemania.
El representativo nacional se vio descompuesto en todas sus líneas y, sobre todo, confundido, debido a los cambios del colombiano.
Buena parte de los analistas coinciden en que el principal responsable del desastre es Juan Carlos Osorio. Y advierten los riesgos que representa el técnico, ratificado el jueves 23 por la federación, gracias en parte a sus resultados previos.
Roberto Gómez Junco, exfutbolista y analista de ESPN, asegura que resultados así siempre implican responsabilidades compartidas. Sin embargo, “es evidente que el mayor responsable de este histórico fracaso, de la peor goleada que ha recibido una Selección Mexicana en juegos oficiales, es Osorio”.
El comentarista también sostiene que jugadores como el capitán Rafael Márquez y el juvenil Cándido Ramírez no tienen cabida en el equipo nacional. Para el primero ya llegó la hora de los homenajes, en función de su destacada trayectoria. “Ya en este momento su nivel no es de selección. Y nadie le cuestionó a Osorio por qué convocó a Cándido Ramírez, quien ni siquiera juega en su equipo”.
Para completar, el analista de ESPN acusa al estratega de utilizar al equipo mexicano como su juguetito. “Hizo y deshizo a su antojo ante la complacencia de los dirigentes de la federación, que sólo están de adorno. ¿Quiénes están por encima del entrenador? Los dueños del futbol, pero éstos no tienen trato permanente con el técnico.
“Los que supuestamente están al frente del equipo mexicano son Guillermo Cantú y Santiago Baños –secretario general de la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut) y director deportivo de Selecciones Nacionales, respectivamente–, quienes están para escuchar a Osorio y festejarle lo que suceda, no para corregirle su trabajo.”
En entrevista, el exfutbolista advierte que la tunda dejará profundas huellas en sus protagonistas. “No sé cómo duerman. Los jugadores son los principales afectados. Por eso, hablar de que les da lo mismo, que no les importa, que con cobrar están tranquilos, para nada. El futbolista vive de eso y este golpe dejará marcados a muchos de ellos de por vida. Los jugadores que participaron en este desastre sólo podrán resarcir lo sucedido si después tienen partidos de igual o mayor relevancia, como una Copa del Mundo y logran lo que no hicieron en esta Copa América”.
Otra burbuja reventada
En mayo de 1978, Proceso (en su edición 82) publicó una entrevista con el entonces seleccionador de México, José Antonio Roca, en vísperas del Mundial de Argentina 78. Este semanario le dedicó la portada al entrenador, quien aspiraba a escribir la época más importante del balompié nacional en una Copa del Mundo. El técnico llenó una papeleta de Pronósticos Deportivos, en la que anotó los siguientes resultados: México le gana a Túnez, empata con Alemania y derrota a Polonia. Con ello avanzaría a la siguiente ronda.
“Quise cambiar todo, en todo: la forma de jugar, el sistema de selección, el estilo personal de manejar a un equipo”, dijo Roca a Vicente Leñero en la referida entrevista.
Sin embargo, Roca despertó con una sacudida de grandes dimensiones: México no sólo perdió sus tres juegos, sino que consumó su peor actuación en un Mundial.
Juan Carlos Osorio, al igual que Roca, también pretendió escribir una página gloriosa con la selección nacional, esta vez en la Copa América, el torneo en el que México participa desde 1993. Lo menos que esperaba era la tercera plaza. Pero la selección chilena –a la que se le había ganado en el último partido de preparación antes del certamen continental– arrasó su ilusión.
La portería del equipo tricolor fue sacudida por Edson Puch a los 15 minutos; Eduardo Vargas, a los 44, 52, 57 y 73; Alexis Sánchez, a los 49; y Puch cerró la cuenta a los 87 contra la alineación elegida por Osorio: Guillermo Ochoa, Miguel Layún, Néstor Araujo, Héctor Moreno, Paul Aguilar, Héctor Herrera, Jesús Dueñas (Carlos Peña, 46’), Andrés Guardado, Hirving Lozano (Raúl Jiménez, 46’), Jesús Manuel Corona (Diego Reyes, 59’) y Chicharito Hernández.
Gómez Junco cree que muchos de los elementos que alinearon ese día no volverán a jugar en la selección. “Quedarán marcados. Les afecta, y les afectará en mayor medida a los que más vergüenza profesional manifiesten. Ante el público podrán dar una cara u otra, pero todos ellos están afectados. También es un golpe al historial del director técnico”.
Gómez Junco resalta que ahora muchos ven al futbol mexicano igual al de cualquier representativo de la Concacaf, pero su nivel tampoco es tan bajo. “Lo importante es qué cambias cuando surge un problema de ese tamaño. Si todo sigue igual, entonces además de vergonzoso será ridículo”.
Los directivos, recuerda, tampoco reaccionaron cuando la Selección Mexicana estuvo a punto de no calificar al Mundial de Brasil 2014, hace dos años. “Muchos de ellos siguen viendo esto como la posibilidad de sacar dinero, lograr fama, aparecer en los medios y buscar el crecimiento de sus empresas. No entienden el renglón estrictamente deportivo”.
Para el analista, se conjugaron varios factores en el escandaloso tropiezo: los chilenos ofrecieren una de sus mejores actuaciones, en contraste con una de las peores versiones del equipo mexicano. Igualmente, afloró la falta de personalidad de algunos futbolistas. También se evidenció la incapacidad para entender lo que estaba sucediendo en el juego, la falta de liderazgo y de organización.
El comentarista asegura que los resultados previos maquillaron muchas cosas, y “quienes deciden lo solaparon. Los medios fueron cómplices y siguen siéndolo, porque ahora resulta que los culpables son los jugadores. Por supuesto que tienen su parte de responsabilidad, pero en el más elemental diagnóstico”.
El analista de ESPN plantea que mientras más tiempo jueguen juntos los futbolistas, mejor dominarán el sistema dentro de la cancha. En ese sentido, con Osorio hubo meses de desperdicio: “No repetía la alineación y ponía a jugadores en diferentes posiciones. Ante Chile, el entrenador acomodó a los mejores hombres con los que contaba. Pero esos elementos salieron a la cancha sin las herramientas colectivas que sí tuvieron los chilenos y que esgrimieron a plenitud para exhibir las carencias del equipo mexicano”.
A pesar de lo escandalosa, se trata apenas de la primera derrota de Osorio con la selección. Ahora bien, en su gestión, Osorio ha recurrido a 40 jugadores, y tan sólo en la Copa América Centenario apostó por 22, de los cuales Cándido Ramírez fue el único que no jugó un minuto.
El entrenador incluso alternó a sus tres porteros (Guillermo Ochoa, Alfredo Talavera y José de Jesús Corona). Y tras su debut en la Copa América, frente a Uruguay, realizó cuatro modificaciones para enfrentar al segundo adversario, Jamaica, y luego en el tercer partido, frente a Venezuela, efectuó nueve movimientos, y seis más ante Chile: un total de 33 cambios.
Gómez Junco no tiene dudas: en la dolorosa derrota ante los chilenos “estuvieron los mejores mexicanos muy mal aprovechados por un técnico empecinado en aplicar sus reglas, sobre todo las rotaciones. Desde la Holanda del 74 hasta la actual España, pasando por el Barcelona como inmejorable ejemplo, las rotaciones las llevan a cabo los mismos jugadores dentro de la cancha. Cuando dominan una forma de jugar se van tornando cada vez más flexibles y adquieren mayor riqueza en su juego”.
El problema es que nadie revisa el trabajo de Osorio, porque en la federación “no hay gente capaz de pedirle la rendición de cuentas. No te vas a meter con lo que el entrenador decida en la cancha, pero sí tienes que exigirle cuentas en cada decisión que toma. Para eso se necesita gente más capaz arriba del director técnico. Y un proceso que va torcido hay que interrumpirlo. En definitiva, el proceso de Osorio no veo cómo se encamine a buen puerto”.
El saldo
El domingo 19, el presidente de la Femexfut, Decio de María, aludió a la actual gestión: “Es una vergüenza lo que pasó. Lo único que hay que hacer es ofrecer disculpas a nuestro público. En el futbol de nada sirve tener invicto más de 20 partidos si en una noche sucede lo que sucedió. De nada sirve”.
Quien mejor interpretó la letal pegada de los chilenos fue el defensa Héctor Moreno, del PSV Eindhoven: “Ha sido uno de los días en los que ellos han estado en su máximo esplendor. Nosotros hemos tenido el peor día. Personalmente, nunca había vivido algo así, en donde me sienta tan superado, en donde pareciera que ellos eran 13 jugadores adentro de la cancha y nosotros uno menos. Esto fue una terrible pesadilla”.
Después de asumir toda la responsabilidad del tropiezo y ofrecer disculpas al pueblo de México, Juan Carlos Osorio reflexionó, un par de días después: “Por ahora creo que lo más prudente es asumir mi responsabilidad, dejando que hablen y opinen todos”.
Fabián Estay, exfutbolista chileno naturalizado mexicano y con 20 años de residencia en este país, actualmente es analista de la cadena Fox Sports, aclara convencido: “No hay una diferencia tan abismal entre el futbol de Chile y México. En este sentido, México tiene una mejor liga que la chilena, que de ninguna manera es el reflejo de su selección”.
En la liga chilena, abunda, no hay grandes contrataciones. “Y los equipos chilenos no han trascendido en la Copa Libertadores. En cambio, México tiene una selección muy importante, cuenta con varios futbolistas fuera del país, y eso le da un plus, además de jugar en Estados Unidos, donde prácticamente es local”.
También para el exjugador de Toluca y América, el problema pasa por la obstinación de Osorio en las rotaciones. “(El sistema) genera desconfianza muy pronto. En ese sentido, la cuerda es muy frágil, en virtud de que un jugador puede marcar tres goles en un partido y al siguiente ya no participa”.
Estay pone como ejemplo el caso del juvenil jugador del Pachuca Hirving Lozano: debutó en las eliminatorias mundialistas contra Canadá, hizo un gran partido y marcó gol. Después, en el juego de vuelta, Osorio no lo alineó ni un minuto en el estadio Azteca. “¿Qué piensa el jugador? Que no hizo lo que tenía que hacer, que debió marcar tres goles, por lo menos.
“En mis 22 años de experiencia siempre encuentro, en todas las selecciones y en todos los clubes, un equipo base, en el que tal vez varían dos o tres jugadores, pero no siete u ocho jugadores en cada partido. Eso te quita confianza, estabilidad, y es el reflejo de lo que México demostró ante Chile.”
Aun cuando le parece que Osorio es un buen técnico, el analista está en desacuerdo con su sistema de juego. “Eso no lo hace el Barcelona ni el Real Madrid, cuyos entrenadores siempre ponen al mismo equipo titular. Con esto, Osorio pierde credibilidad y los jugadores tendrán que replantearse la posibilidad de hablar con el técnico y externarle: ‘Nos acostumbramos a jugar de una manera; ésa es nuestra idiosincrasia y eso nos ha llevado a ser más competitivos’, porque en esta Copa América se pensaba que México llegaría a la final”.








