Como el Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TTP, por sus siglas en inglés) que firmó México con once países de la región Pacífico, se negoció sin ninguna reserva o protección para las industrias culturales mexicanas.
Los países son Australia, Brunei, Canadá, Chile, Estados Unidos, Japón, Malasia, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam.
Los investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco Eduardo Cruz, Carlos Lara y José Manuel Hermosillo, integrantes del Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (Grecu), explican en entrevista que el acuerdo concretado en octubre de 2015 en Atlanta, Georgia, está en el Senado de la República para su discusión, pero perciben que no tendrá modificaciones y, por el contrario, será ratificado totalmente. El único que podría hacer algunas reservas ahora es el Ejecutivo, pero tampoco esperan que lo haga.
–¿Se ha discutido el campo cultural?
–Ocurrió como en otros tratados –dice Cruz–: En el cuarto de al lado hubo representantes de los grandes intereses del ámbito de la cinematografía fundamentalmente o de la propiedad intelectual. Nosotros participamos como Grecu. Víctor Ugalde (director de cine) estuvo conmigo en dos reuniones de las rondas, después nos dejaron de invitar; mientras a otros los llevaban a las salas de al lado, a nosotros no nos dijeron nada.
“Obviamente se amarró todo, como hicieron cuando el TLCAN: Dándole la espalda a todo el sector cultural, y ya que está, se levanta un escenario. Obviamente el PRI lo quiere pasar como está, su aplanadora habitual.”
A lo largo de sus siete años de existencia, cumplidos este mes de junio, el Grecu, formado por 35 especialistas en diversas disciplinas, ha organizado foros, debates, seminarios, conferencias, entre ellos uno dedicado al TLCAN (Proceso, 1951), otro a la Cuenta Satélite, y el Maratón para entender la Secretaría de Cultura, entre otros. Actualmente promueve el libro del TLCAN como herramienta para entender el TPP.
Por ello se les pregunta si los foros del TLCAN, en los cuales se expusieron sus efectos negativos en el ámbito cultural, no sirvieron para advertir sobre los riesgos del TTP.
Cruz recuerda que en la inauguración estuvo presente el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, quien se comprometió a dar seguimiento, y los invitó a dos reuniones, luego “nos mandaron por un tubo, así de sencillo, no sirvió de nada”.
Lara destaca que obviamente México no es como Francia, que “atoró el tratado con Estados Unidos” y todos decían que era por su política de excepción cultural, pero ahora se han sumado otros países como España, Italia, Gran Bretaña, que no sólo vuelven a “levantar sus fronteras, están discutiendo su permanencia en la Unión Europea”.
Agrega que ya nada se puede hacer una vez firmado un acuerdo comercial. Aquella propuesta que hace más de diez años hizo la entonces legisladora María Rojo de sacar las industrias del TLCAN, a decir suyo, no tiene sustento:
“Una vez firmado, el único que puede renegociar condiciones es el Ejecutivo, ni siquiera el Senado. El Senado ya hizo su chamba, que fue ratificarlo, pero una vez que entra en vigor está en la cancha del Ejecutivo. Y sacar un tema del tratado, ¡puf!, no va a ocurrir. Estados Unidos no lo va a permitir, por eso el TTP es una oportunidad para tomar como experiencia el TLC y actuar en consecuencia… pero está todo tan medido.”
El asunto, señalan, es que el gran negocio en el mundo es el entretenimiento, y el líder en ese campo es Estados Unidos. Este país impondrá regulaciones en materias como la propiedad industrial y el derecho de autor. Hay que recordar que ellos se rigen por el copy right.
Hermosillo indica que otra de las afectaciones estará en el campo de las denominaciones de origen. Para empezar, porque México no las ha sabido aprovechar, mientras países como China, Francia e Italia tienen más de 600, aquí hay 14 y sólo funciona una, la del tequila.
“Una figura que refleja identidad, que habla de una región valiosa, no la hemos sabido aprovechar… ellos simulan no hacerlo pero ahora que viene el tratado dicen: ‘no, espérate, yo sí tengo algo que proteger, que me ha generado una economía muy valiosa’. Tan sólo en vinos, España, Italia, Francia los saben vender y proteger, nosotros tenemos dos figuras valiosas como la denominación de origen y el registro de marcas colectivas (en artesanías por ejemplo) y no les hacemos caso.”
Cruz anunció que el Grecu ha tenido reuniones con Aristóteles Núñez, jefe del Servicio de Administración Tributaria, quien se ofreció de mediador para impulsar una política fiscal para la cultura. Los propósitos del grupo son: Ampliar la autofacturación, que ahora es para los artesanos, a otras producciones culturales como el cine y el teatro, para que puedan aplicar la llamada “deducción ciega” (sin comprobante).
Luego buscan incrementar el fondo del Eficine 189, que ahora es de 650 millones de pesos. Y, finalmente, que el pago en especie que se aplica a los artistas plásticos se extienda a otros creadores.
Ahora están a la expectativa de participar en los foros de discusión para la Ley General de Cultura. Al cierre de esta edición se anunció que se realizarán entre el 30 de junio y el 29 de julio en nueve ciudades del país.








