Que la reforma no es educativa, es laboral

Señor director:

La reforma educativa fue laboral, no educativa. Para que sea educativa se requiere lo siguiente:

1. Reformar planes y programas, que ya están desgastados; actualizar métodos de enseñanza para hacer dinámicas las clases; incluir la materia de ética, que haga imprescindible los valores.

2. Acondicionar las escuelas.

3. Y entonces sí, aplicar examen para evaluar a los educadores.

Di clases 39 años –desde nivel básico a superior– y algo sé de educación. No sé en qué escuelas haya trabajado el secretario de Educación Aurelio Nuño, pero más parece policía federal. Vasconcelos se ruborizaría si viviera.

Y mientras el monopolio televisivo habla contra la resistencia magisterial y los profesores no tienen espacio de réplica, Mancera envía a sus granaderos haciendo el uno-dos.

La ley, es cierto, dice que después de tres días seguidos de falta a clase hay cese automático.

Pero, ¿le aplicarían la ley a Peña Nieto por el conflicto de interés debido a la “Casa Blanca”?, ¿al exgobernador Moreira por el desfalco de miles de millones de pesos?, ¿al exgobernador del PRI Fausto Vallejo, en Michoacán, que estuvo en alianza con Los Caballeros Templarios?

Toda mi vida laboral fue de lucha por la democracia sindical… al final contra la cacique Elba Esther Gordillo, cuyo único error táctico fue oponerse a la reforma educativa.

Atentamente,

Profesor Ciro Núñez Rojas