Por el rescate de los valores y la cultura indígenas

Señor director:

En la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México se presentará y discutirá un proyecto conjunto –en marcha desde hace tres años– de las delegaciones Tlalpan y Milpa Alta. Se trata de la Nueva Ruralidad, que implica la recuperación y reinstauración del calpulli como institución social y cultural actual, pues su validez está vigente.

La discusión del proyecto la encabezará la asesora constituyente electa Edith Arrieta Meza; promoverá los derechos indígenas por medio de la difusión cultural y de las tradiciones, usos y costumbres. El objetivo es legislar puntos que ayuden a impulsar la participación ciudadana. Su principal vertiente será la parte formativa e informativa para los niños y jóvenes, a fin de darle continuidad a mediano y largo plazo.

Los temas ecológico, ecoturístico, de productividad sustentable, de difusión y de rescate cultural y tradicional son algunos puntos que se trabajarán en estas comunidades como modelo viable ante lo que la fallida jefatura de Gobierno que Miguel Ángel Mancera presenta ante la prensa: un par de macetas de hidroponía como alternativa productiva y ecológica en una ciudad que hoy presenta un deterioro ambiental sin precedente.

Esta propuesta emerge para consolidarse como parte de un movimiento que regenere todos los ámbitos de la vida nacional, estableciendo una nueva correlación de fuerzas; tiene todos los elementos para refundar una auténtica izquierda en México.

Cualquier esfuerzo político, económico y social en México será inútil sin proyectar la riqueza cultural e intelectual que potencie y desarrolle el imaginario colectivo, partiendo de las capacidades del ser humano en lo creativo, conocer y recordar en los ojos de los demás a los herederos de una cultura que se está proyectando para participar en la construcción de un futuro mejor, establecer una identidad y oponer una resistencia incansable a partir de la diversidad y las diferencias culturales como eje de entendimiento en las relaciones sociales, del diálogo y la palabra, de la negociación y el intercambio.

El calpulli es la esencia más arraigada en la identidad del imaginario colectivo en la cultura mexicana. Defenderemos la libre determinación de la identidad cultural, así como el gentilicio correspondiente a esta ciudad, el reconocimiento como idiomas de “dialectos y lenguas”, así como la libertad de creencias e ideas.

Frente a la tendencia privatizadora de los espacios públicos se debe legislar el uso y aplicación de las plazas públicas más importantes de la ciudad para fomentar la sinergia y la unidad cultural identitaria, mediante programas de difusión locales, nacionales e internacionales. Trabajaremos contra la discriminación y exclusión a cualquier tipo de manifestación o expresión de la cultura indígena de la Ciudad de México y los derechos de los pueblos originarios.

Atentamente,

Guillermo Torres Carreño, del equipo de la Asesoría Constituyente de Pueblos Originarios de Milpa Alta