Señor director:
Le suplico dé cabida en la sección “Palabra de Lector” a la siguiente carta, dirigida al secretario de Educación Pública.
Aurelio Nuño Mayer, secretario de Educación Pública:
Concluida la semana de expedición de fichas en las escuelas normales de Zacatecas me enteré de que fueron muy pocos los jóvenes que se presentaron a sacar una para presentar examen de admisión. Fueron tan pocos los aspirantes que el director de la Normal Urbana escribió en su cuenta de Facebook: “En Zacatecas (los jóvenes) ya no quieren ser maestros”.
No. No es que no quieran ser maestros, que no les guste ser maestros. Están desanimados, desalentados por lo que está haciendo usted. Ha logrado desmotivar a los jóvenes que querían ser maestros.
Esto es lamentable porque la selección será muy pobre. No ingresarán los mejores candidatos a maestros y seguramente egresarán pocos y con la calidad no deseada. Y además es un duro golpe para los hijos de campesinos, obreros, maestros, trabajadores en general, que durante décadas vieron en las normales públicas las únicas instituciones a su alcance.
Sus hechos, licenciado Nuño, lo pintan como enemigo del normalismo mexicano. Ha atentado contra las normales públicas, a las cuales está obligado a apoyar, proteger, impulsar y engrandecer.
Ha golpeado a las normales públicas y a los maestros porque ahora no sólo los egresados de las normales pueden ocupar una plaza de maestro, sino también quienes se prepararon como ingenieros, médicos, abogado, técnicos, etc.; además de que está cesando a maestros en servicio sólo porque cometieron –según usted– el imperdonable pecado de no presentarse a la evaluación docente.
Con aires de gran reformador declaró: “La reforma educativa quita el monopolio a las normales para que sólo sus egresados sean maestros. (…) Hoy cualquiera que tenga un título de licenciatura se puede presentar al examen para ser maestro”.
Eso es un atentado contra las escuelas normales públicas.
Se equivoca si cree que quienes se prepararon para ser arquitectos, médicos o abogados serán mejores maestros de preescolar, primaria o secundaria que quienes se prepararon específicamente para ello. Los conocimientos científicos son indispensables en un maestro, pero no bastan; necesariamente debe tener una formación pedagógica y ésta sólo la dan las escuelas normales. El maestro debe tener, además, vocación y un alto espíritu de servicio, y esto lo despierta o lo acrecienta la normal.
Es criticable y condenable que para que los maestros presenten sus exámenes tengan que hacerse aparatosos operativos policiacos. Nada de educativo tiene que se use la amenaza, el garrote, el miedo para que alguien presente sus exámenes de evaluación.
A los maestros que no se presentaron a la evaluación ya los cesó. Ha justificado esta medida diciendo: “Se aplicará la ley. (…) Los maestros que no se presenten a la evaluación serán retirados del servicio”. Se le olvida que esa ley –como otras– entró por la puerta de atrás a la Constitución, porque no podría haber entrado por la puerta grande.
Atentamente,
Profesor Ruperto Ortiz Gámez








