Documenta caos y prepotencia en centro de salud mexiquense

Señor director:

Le solicito la publicación de esta carta dirigida al gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila:

El sábado 5 de mayo acudí a una consulta al centro de salud Hank González, ubicado en Ecatepec y dependiente del Instituto de Salud del Estado de México, pero ese día no trabajaron. Al día siguiente volví, pero sólo había dos médicos, por lo que únicamente se entregaron 15 fichas y no alcancé turno.

El lunes 9 de mayo llegué a las cinco de la mañana. Pasé a archivo cuatro horas después; a toma de signos vitales, a las 11; a consulta a las 12:20 horas y, a farmacia, a las 12:45. En total estuve ocho horas.

Por la falta de médicos los pacientes llegan desde las cuatro de la madrugada, y esperan a la intemperie, arriesgándose a ser víctimas de la delincuencia, que campea en este municipio.

Hay seis consultorios, pero diario faltan médicos y muchos pacientes no alcanzan ficha. El centro de salud está rebasado. Los datos de diabéticos e hipertensos están separados en el archivo y en la toma de signos. Esto retrasa la atención. Algunos empleados, luego de checar entrada, salen por su desayuno o se ausentan con frecuencia sin ninguna razón.

El baño de hombres es otra calamidad: el lavabo está detenido con palos de escoba, la caja del escusado no tiene palanca; la taza no está rodeada de mamparas y el techo carece de domo.

Así, y en virtud del artículo 8 –que garantiza el derecho de petición– y el 9 constitucionales –que vela por la asociación pacífica–, aproveché que ya estaba en el centro de salud y comencé a juntar firmas para pedir más médicos, medicinas y atención más ágil.

Sin embargo, un empleado del centro llegó, dijo que no podía hacerlo y me cerró la reja en la cara, humillándome y dejándome en la calle. Le ordenó al guardia impedirme el paso. Tanto el empleado como el custodio se negaron a dar sus nombres. Gracias a otro empleado más consciente y humano pude entrar a consulta.

El 11 de mayo regresé al centro para entregar mi queja al coordinador, el doctor Miguel Minaya Solano, quien me dio los nombres de mis agresores: el administrativo Adán Rodríguez López y el guardia Fabián de Jesús García.

Por lo expuesto solicito: 1. que al centro de salud Hank González asistan más médicos y dentistas en el turno matutino, o den consulta las tardes y los sábados; 2. que se garantice el abasto de medicinas; 3. mejor trato y atención ágil; 4. sancionar cualquier represalia contra los pacientes; 5. ser estrictos con la asistencia del personal; 6. descontar retardos y faltas; 7. arreglar los baños; 8. un solo expediente por paciente; 9. publicar el calendario laboral; 10. abrir un nuevo centro de salud en la zona; 11. dar consultas a domicilio en casos extremos, o crear un sistema de citas; 12. investigar con qué atribución Adán Rodríguez López viola los derechos de los ciudadanos-pacientes, y quién lo autoriza; 13. sancionar como corresponda al prepotente empleado Adán Rodríguez López y al guardia Fabián de Jesús García por coartar mi derecho de asociación pacífica para petición, negarme el acceso y, por ende, la atención médica, además de no identificarse, y 14. que todo el personal porte un gafete en lugar visible.

Atentamente,

Juan Carlos Sabino López