La ausencia (por lo menos hasta la semana pasada) de un pronunciamiento público por parte de los organismos nacionales que sirven de vínculo con la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) –a cargo en México de Nuria Sanz–, sobre la construcción del edificio H de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), devela que el desempeño de la oficina de aquella en el país responde a una simulación política de carácter global.
Estas instituciones vinculadas son el Comité Nacional Mexicano del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS) –órgano consultivo de la UNESCO bajo la dirección de Graciela Mota Botello–, y la dirección de Patrimonio Mundial del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) –instancia a cargo de Francisco López Morales, responsable de dar seguimiento a los compromisos asumidos por el gobierno de México ante la UNESCO en cuestiones de patrimonio cultural.
Polémico desde el pasado mes de febrero (Proceso, 2062), el Edificio H –ubicado no sólo en la visual oriente del Espacio Escultórico sino también en la zona de amortiguamiento que estableció la UNESCO al declarar el Campus Central de la UNAM como Patrimonio Mundial–, ha fortalecido su permanencia con el silencio de los funcionarios mencionados.
El daño que causó el Edificio H a la integración del Espacio con el paisaje, incide en el origen histórico y concepto institucional de la obra artística ya que, al proponer el entonces coordinador de Humanidades Jorge Carpizo el proyecto al rector Guillermo Soberón en 1977, mencionó que el Espacio Escultórico “haría el mejor de los usos posibles (del paisaje), considerando esas áreas, en sí mismas, como un espacio estético privilegiado” (Centro del Espacio Escultórico, México, UNAM/Coordinación de Humanidades, 1978). En entrevista con este semanario, el doctor Jorge Alberto Manrique, exdirector de ICOMOS y director del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM durante el período de concepción y construcción del Espacio, mencionó: “Ese edificio se ve horrible. Enfrente de una obra capital que realmente tiene prestigio mundial”.
La opinión de Marcos Mazari es diferente. Director de la Facultad de Arquitectura y miembro de 2013 a 2016 del recientemente desaparecido Subcomité de Preservación, Desarrollo y Mantenimiento del Patrimonio Inmobiliario del Campus Central de Ciudad Universitaria, el arquitecto de paisaje reduce la integración paisajística al considerar que el Espacio “fue hecho para mirar hacia la lava. No es un mirador. En los recorridos dentro del Espacio Escultórico no necesariamente se daña la visual”. Sobre el prestigio de la obra, Mazari considera que lo adquirió “gracias a lo que pasó. Espéreme, gracias a lo que pasó se ha vuelo a visualizar”.
En cuanto a la incidencia por la construcción en la zona de amortiguamiento y, muy concretamente, en el cumplimiento de la Directrices Prácticas para la aplicación de la Convención del Patrimonio Mundial que señala la UNESCO, hay que preguntar: ¿Existe un Plan de Manejo y Gestión? ¿La Subcomisión cumplió con el requisito de informar a la UNESCO sobre las modificaciones que han generado los edificios construidos durante el segundo periodo del rectorado de José Narro (2011-2015) en esa zona? Y con base en que el Valor Universal Excepcional que sustentó la inscripción del Campus en la Lista de Patrimonio Mundial, contiene en sus criterios la coherencia de la arquitectura moderna de los edificios del Campus, ¿la nula calidad arquitectónica del Edificio H no daña el Valor Universal del bien patrimonial?
Según informó Mazari, el desaparecido Subcomité trabajaba únicamente para la preservación del Campus.
–Ahorita estaban unos muchachos patinetos dañando el piso de un corredor en la zona central. ¿Eso no es daño al patrimonio, cómo lo conservan?
–Desgraciadamente no podemos evitar las patinetas. Pero sí lo conservamos. Es un aspecto que va más allá.
El silencio de la UNESCO, el ICOMOS y el INAH es lamentable. ¿De qué sirve nominar un bien como Patrimonio Mundial si no se gestiona como lo señalan las Directrices? Con base en lo que informó Mazar, en el momento de hacerse la Declaratoria del Campus, la UNAM adquirió un compromiso que, gracias al Edificio H, debe evaluarse. ¿Cuál es el procedimiento para evaluar el desempeño de los integrantes de ese Subcomité de Preservación?
Integrado –durante los años que se construyó el Edificio H– por Marcos Mazari, Renato González Mello (director del Instituto de Investigaciones Estéticas), Ana de Gortari (directora general de Obras y Conservación), Pablo Tamayo (director general de Patrimonio Universitario, y Carlos Escalante (director de la Facultad de Ingeniería), entre otros, el Subcomité merece una severa evaluación. Es lamentable tanto que el pensamiento académico se distinga por un reduccionismo burocrático, como que por lo menos uno de sus integrantes desconozca el prestigio de un bien universitario como el Espacio Escultórico.
La respuesta del actual rector Enrique Graue a la denuncia y petición del grupo ciudadano Salvemos el Espacio Escultórico, consistió en la creación de un Comité de Análisis para la Sustentabilidad de los Espacios Universitarios que, integrado por siete funcionarios de la UNAM y tres profesionales externos, generó dudas en su eficacia debido a que participaron , tanto integrantes del Subcomité de Preservación –Mazari, González Mello– como funcionarios universitarios vinculados con las nuevas construcciones –Alejandro Frank– y un artista, Sebastián, que ha sido notoriamente beneficiado por la UNAM (Proceso, 2051). Sin dar a conocer a la opinión pública las reflexiones o conclusiones de cada una de las reuniones que sostuvieron, este Comité se reunió del 23 de febrero al 15 de abril.
Considerando, entre otros puntos, que “Ciudad Universitaria es uno de los mejores campus universitarios del mundo, debido principalmente al talento y creatividad de un grupo grande y selecto de arquitectos y urbanistas que participaron en la concepción de un Plan Maestro y sus arquitecturas”, el doctor Enrique Graue publicó el pasado 25 de abril, en la Gaceta Universitaria, un acuerdo por el que se creó el Comité de Análisis para las Intervenciones Urbanas, Arquitectónicas y de las Ingenierías en el Campus Ciudad Universitaria y los campi de la Universidad Nacional Autónoma de México. Con él nuevo órgano colegiado, desapareció el Subcomité de Preservación. Sin embargo, algunos de sus exintegrantes vuelven a estar encargados de la gestión del Patrimonio Mundial: Mazari y González Mello. Una decisión cuestionable, ya que son los mismos funcionarios que soslayaron el problema.
Aun así, las consideraciones son acertadas, ya que Graue asume la necesidad de “actualizar las tareas de planeación integral del campus revisando y actualizando el Plan Maestro de Ciudad Universitaria, integrando sus zonas de amortiguamiento, así como de los campi foráneos de la UNAM”. Entre las funciones del Comité señala “Analizar y aprobar las directrices o criterios generales para la preservación, desarrollo y mantenimiento del patrimonio inmobiliario de la Universidad, buscando preservar y fomentar su esencia, observando criterios de viabilidad y sustentabilidad, evitando cualquier afectación al entorno”. Y, entre sus miembros, se incorpora a la secretaría ejecutiva de la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel (REPSA).
Si bien el futuro puede ser positivo, ¿qué va a suceder con el Edificio H? El grupo ciudadano Salvemos el Espacio Escultórico, responsable de denunciar ante la opinión pública el problema y solicitar una solución no cosmética que implica demoler cuatro pisos del inmueble, ha construido una red de apoyo internacional en la que participan profesionales de distintos museos y universidades. Con fotografías de personajes y equipos de trabajo que portan una hoja con el edificio tachado y la leyenda “UNAM: Please save Espacio Escultórico. Stop Building H”, la petición proviene de personajes como el famoso curador Hans Ulrich Obrist –director artístico de las galerías Serpentine de Londres–, la plataforma de comunicación Art21, el Museo Queens en Nueva York, el Museo de Bellas Artes de Houston y la Galería Nacional de Canadá, en Ottawa, entre otros.
¿Se atreverá el rector Graue a solucionar el problema del Edificio H, o se conformará sólo con la mitigación? l








