Un suceso literario en Canadá es la aparición de un libro de relatos inéditos del astro de la generación beat estadunidense Jack Kerouac, La vie est d’hommage. Su particularidad es que están escritos en francés, dadas las raíces quebequenses del artista. Los textos fueron hallados por el escritor y periodista Gabriel Anctil, quien lo cuenta aquí.
MONTREAL, Canadá.- Uno de los autores en inglés más reconocidos del siglo XX también escribió en su primera lengua. La editorial canadiense Les Éditions du Boréal puso a la venta apenas La vie est d’hommage, libro que reúne relatos de Jack Kerouac redactados en francés.
“La lengua francesa tuvo un impacto mayúsculo en todo el proceso de escritura de Kerouac. Fue un artista ubicado entre dos culturas”, comenta Gabriel Anctil en entrevista con Proceso.
Periodista y escritor quebequense, Anctil halló la mayoría de estos textos en 2007 y 2008, al revisar meticulosamente los archivos personales de Kerouac en Nueva York.
Miembro destacado de la llamada beat generation y precursor del movimiento hippie, Kerouac se convirtió en mito literario a través de poemas, cuentos y novelas con marcados elementos como el viaje, la rebeldía, la experimentación lingüística, la sexualidad, el consumo de drogas y el hablar de la gente sencilla. Su influencia, tanto en el mundo de las letras como en otras disciplinas artísticas, resulta incontestable. Pero su relación con la lengua francesa dista de ser un asunto ampliamente conocido fuera de los ambientes académicos y de la provincia canadiense de Quebec.
Hijo de quebequenses instalados en Nueva Inglaterra, Kerouac habló únicamente francés durante buena parte de su infancia. Pese a que la fama y el reconocimiento los cosechó al escribir en su segundo idioma, el vínculo con su lengua natal es un punto fundamental para conocer en profundidad a este autor. La publicación de La vie est d’hommage brinda importantes pistas a este respecto.
El hallazgo
Gabriel Anctil se sintió atraído desde la adolescencia –como miles de personas en todo el orbe– por la vida y obra de Kerouac.
“La lectura de On the road (En el camino) me marcó profundamente. Además, mi familia siempre tuvo una cercana relación con estadunidenses de origen quebequense. Kerouac ha sido la persona más admirada en esa comunidad”, señala.
Poco a poco, Anctil fue navegando entre rumores, datos a medias e información fidedigna respecto de que Kerouac había dejado algunos escritos en francés.
En 2006 los archivos del autor finalmente se abrieron a consulta. Anctil acudió meses después a la sala de la Colección Berg de la Biblioteca Pública de Nueva York, sitio donde se encuentran los documentos, dispuesto a indagar más sobre los vínculos del escritor con la lengua francesa.
Primero halló cartas y apuntes en dicho idioma, pero en 2007 se topó con un primer tesoro: La nuit est ma femme, un conjunto de relatos. Kerouac los escribió a mano entre febrero y marzo de 1951. Pocas semanas después el autor comenzaría la redacción de On the road, considerada su obra maestra, en ese largo rollo de papel que llenaba de palabras a ritmo frenético. Anctil comenta que el creador beatnik fechaba cada texto o apunte, algo que facilitó la investigación entre más de 50 cajas de archivos.
La búsqueda de Anctil dio frutos de nueva cuenta: en 2008 halló Sur le chemin, una historia de medio centenar de páginas escrita en diciembre de 1952, en el marco de un viaje de Kerouac a México para reunirse con William S. Burroughs, otro de los grandes autores de la beat generation.
Anctil comenta que era conocida la existencia del texto, ya que en una carta dirigida a Neal Cassady –el famoso Dean Moriarty en On the road– Kerouac contó la elaboración de esta pieza. El propio Anctil fue el encargado de dar la primicia mundial sobre estos hallazgos en el periódico Le Devoir, de Montreal.
¿Cómo fue posible que los textos de Kerouac en francés pasaran desapercibidos durante más de medio siglo?
Anctil dice que además de que se encontraban ubicados entre viejos cuadernos, era necesario que un quebequense con conocimiento de la obra del autor los encontrara. La razón radica en que están escritos en “joual”, como se denomina a la lengua popular de Quebec.
Desde los años sesenta, autores como Michel Tremblay y Gérarld Godin comenzaron a publicar obras en “joual”, como una forma de posicionar la identidad quebequense en el mundo francófono, sobre todo alejándose de los dictados de Francia. Kerouac se adelantó a este respecto a principios de los años cincuenta. Sin embargo, los textos del beatnik estaban muy lejos del deseo de afirmar elementos nacionales: el “joual” era el lenguaje que el escritor aprendió en la familia y el barrio.
La cultura de los padres
El libro de Kerouac en francés está integrado por diversos textos. Jean-Christophe Cloutier, profesor de literatura en la Universidad de Pensilvania y experto en la obra del escritor, fue el responsable de la edición. En el prólogo, también a cargo de Cloutier, el académico manifiesta que nos encontramos frente a un autor a quien siempre se le mira en plena actitud errante, pero al mismo tiempo podemos percatarnos del profundo apego que Kerouac mantenía con la cultura de sus padres.
“La nuit est ma femme” (“La noche es mi mujer”), primer texto del libro, comienza con confidencias sobre los procesos de escritura de Kerouac. Páginas más adelante, muestra la complejidad que tenía para definir su identidad y la importancia que le acordaba al francés: “Soy un francocanadiense venido al mundo en Nueva Inglaterra. Cuando estoy enojado, maldigo seguido en francés. Cuando sueño, sueño seguido en francés. Cuando chillo, chillo siempre en francés.”
“Sur le chemin” (“Sobre el camino”), el segundo texto encontrado por Anctil, provocó en un principio entusiasmo debido a que el título en francés es muy cercano al de la obra maestra de Kerouac. Además, el libro contiene otros escritos que han salido recientemente a la luz: notas de la novela Maggie Cassidy en francés, un fragmento de Satori in Paris –ya que Kerouac había comenzado su redacción en dicho idioma–, cartas, un texto corto sobre Louis-Ferdinand Céline y varias cuartillas donde experimenta con el idioma aprendido de sus padres.
Los orígenes
Nacido en Lowell, Massachusetts el 12 de marzo de 1922, Jean-Louis Kerouac fue el hijo de Léo Kerouac y Gabrielle Lévesque, originarios de comunidades rurales de Quebec. La llegada del matrimonio a suelo estadunidense no fue un evento extraordinario: entre 1840 y 1930 cerca de 900 mil quebequenses se instalaron en Estados Unidos por motivos laborales, principalmente en Nueva Inglaterra.
En Lowell, hogar de los Kerouac, 25% de la población era francófona, por lo que desde su nacimiento hasta los seis años de edad Jack Kerouac sólo tuvo relación con la lengua francesa. Después aprendió inglés en una escuela ubicada junto a la parroquia del barrio.
Al terminar el bachillerato, partió a la Universidad de Columbia gracias a su talento para la práctica del futbol americano. Siguió manteniendo una constante relación epistolar en francés con su familia y siempre reconoció la ventaja de leer a varios de sus escritores favoritos en versión original, tales como Balzac, Rimbaud y Céline.
Pero además de estos vínculos afectivos y de lectura con el francés, dicho idioma influyó directamente en la escritura de Kerouac. Anctil señala que el escritor beatnik tomaba muchas veces notas en lengua francesa antes de redactar sus obras en inglés:
“Incluso a edad madura, Kerouac reconocía no dominar su segundo idioma. Esto le brindó un sello muy particular a su escritura, ya que le permitía experimentar, huir de las ataduras, inventar términos. Muchas de sus frases en inglés son copia de estructuras en francés”, comenta al respecto.
Kerouac agregó en varias de sus obras expresiones y frases enteras en lengua francesa, como en Maggie Cassidy, Visions of Gerard, Doctor Sax y Satori in Paris. Sin embargo, los hallazgos de Anctil muestran que el escritor fue más allá con su primer idioma, aunque el mismo Anctil señala que Kerouac estaba al tanto de la imposibilidad de publicar sus textos en francés en esos años, ya que ninguna casa editorial habría aceptado manuscritos en esta variante popular quebequense.
A causa de su prematura muerte, Kerouac no pudo constatar el auge del “joual” en la literatura de Quebec; tampoco la expectación provocada por el lanzamiento de La vie est d’hommage, sobre todo entre los compatriotas de sus padres.
Anctil también cuenta que en sus últimos años de vida, el escritor se obsesionó por sus orígenes. Fue así que viajó a Bretaña para investigar sobre el primer Kerouac que decidió cambiar de continente. De igual manera, visitó la zona de Quebec cuna de sus padres, aunque ya con precaria salud. El literato de Lowell falleció el 21 de octubre de 1969 a consecuencia de la cirrosis. Tenía 47 años de edad.
Por el momento, sólo los lectores canadienses pueden disfrutar de La vie est d’hommage. Danielle Bukowski, portavoz de la sección internacional de Sterling Lord Literistic, la agencia neoyorquina dueña de los derechos de las obras de Kerouac, informó a Proceso que aún no han recibido solicitudes para que el libro sea editado en otros países y lenguas.
Gabriel Anctil está seguro de que tarde o temprano llegarán las peticiones, ya que Kerouac nunca ha sido tan famoso como en los últimos años. Además, se han publicado en recientes fechas diarios y cartas del autor beatnik. Sus relatos escritos en francés no pueden por ende quedar únicamente al alcance del público canadiense.








