“Downton Abbey”

El siglo XIX no terminó en 1900, el verdadero cambio de época se produce en 1914 al estallar la Gran Guerra, según el historiador Eric Hobsbawn.   Es el fin de los imperios, las monarquías se disuelven o incluyen parlamentos, constituciones, congresos. Irrumpe el socialismo. Los pensamientos y las formas de vida, así como las relaciones sociales dan un giro.

En sus memorias el escritor húngaro Sandor Marai, nacido en 1900, describe los primeros años de su vida en un país tradicional y cómo eso va cambiando después de 1918 hasta llegar a una transformación notable.

En aquellos tiempos, entre las leyes y costumbres más arraigadas estaban las concernientes a las mujeres: impedidas de votar, no podían heredar las fortunas de su padre, tenían que casarse para tener un lugar de respeto en la sociedad. También las clases sociales eran marcadas y las jerarquías intocables. Gran Bretaña fue una de las naciones en cambiar más lentamente, conservó y aún lo hace, al menos nominalmente, los títulos nobiliarios.

La serie Downton Abbey, cuya quinta temporada empezó a transmitir Canal Once los domingos por la noche, refiere la historia de una familia noble que vive en un castillo bajo las reglas de la antigua dinastía. El padre no es el propietario directo, obtuvo la heredad a través de su esposa; procrearon tres hijas, por lo cual la mayor sólo puede obtener la casa y los terrenos, casándose con quien heredará la abadía según la ley, un primo lejano. La finca está en graves problemas económicos, además.

Durante la Primera Guerra Mundial, el caserón sirve como residencia de recuperación para los soldados heridos. Para escándalo de la familia: la hija menor participa en las manifestaciones de las sufragistas, se enamora y se casa con el chofer, la de en medio recibe plantón en la iglesia y se decide a escribir en un periódico londinense. La mayor hace lo correcto al desposarse con el primo que sacará a la finca de la bancarrota.

En Downton Abbey todos los personajes están muy bien definidos.  Los tradicionalistas son el padre de la familia y el mayordomo.  Entre las mujeres las hay liberales, sobre todo las más jóvenes. También conservadoras. La abuela lo es, si bien basada en el sentido común intriga guiada porque sus nietas obtengan lo mejor de la vida. Entre los sirvientes encontramos una jerarquía casi militar comandada por el mayordomo y el ama de llaves.

Todos moran en el mismo castillo, los sirvientes arriba y los patrones abajo. Dos o tres personas por habitación para el servicio, una para cada miembro de la familia más los salones, la biblioteca, el enorme comedor, la escalera monumental y los jardines. Estos son tan amplios que en los primeros tiempos se dan partidas de caza.

La serie va entrelazando los relatos de uno y otro estrato social, da la pauta de la distinción en los detalles: el mayordomo mide y ajusta los platos, cubiertos, copas en la mesa. El té se sirve en teteras de porcelana; la comida sólo puede ser ofrecida por los lacayos. Las mucamas se ocupan de las damas, los valet de los caballeros. La nota discordante la introducen los americanos, tan modernos, ya republicanos. Los ingleses dejan bien claro que se trata de diferentes sociedades, el origen anglosajón no los hace iguales. El refinamiento es exclusivo de los nobles, aun si venidos a menos.

Downton Abbey es un retrato costumbrista delicado, la BBC logra una pieza impecablemente elaborada.