El Grupo Dragón y sus vapores pestilentes

En la ruta turística de Nayarit, rumbo a Santa María del Oro, el Grupo Dragón del magnate Ricardo Salinas Pliego se asentó en el municipio de San Pedro Lagunillas para construir una planta geotérmica destinada a producir electricidad. Pero el proyecto no convence a los pobladores de su legalidad y, sobre todo, está afectando la salud de la gente desde que se perforaron los primeros tres de los 18 pozos que requiere la planta.

SAN PEDRO LAGUNILLAS, NAY.- A costa de la salud de los habitantes y de envenenar su entorno, la empresa Geotérmica para el Desarrollo, S.A.P.I. de C.V., o Grupo Dragón –avanzada del magnate Ricardo Salinas Pliego, dueño de TV Azteca, en el occidente del país– abrió tres pozos para construir una planta geotérmica en este lugar y pretende cavar otros 18, a fin de vender energía eléctrica que ni siquiera sería aprovechada por los perjudicados.

Además, los ejidatarios señalan que los predios donde se instalaron los pozos y en donde se abrirían otros más ni siquiera le pertenecen a las personas que se los vendieron al emporio.

El municipio de San Pedro Lagunillas tiene 553 kilómetros cuadrados, limita al norte con Santa María del Oro, al sureste con Ahuacatlán, al sur con Jalisco y al noroeste con Compostela. Geotérmica para el Desarrollo lo eligió para iniciar su proyecto de generar energía eléctrica mediante plantas geotérmicas en la cordillera volcánica de Nayarit.

El proyecto se extenderá a otros municipios del sur de ese estado, como Santa María del Oro, Compostela, Ahuacatlán, Ixtlán del Río y Jala, pero está generando la oposición de sus habitantes. Además de la presunta irregularidad en la adquisición de los terrenos por parte del Grupo Dragón, los vecinos de San Pedro Lagunillas denuncian que sufren irritación en los ojos, dolor de cabeza y náuseas por las presuntas emanaciones de azufre de los pozos, por lo que se organizaron para exigir a las autoridades que detengan las obras.

Los inconformes invitan al empresario Ricardo Salinas Pliego, así como a las autoridades estatales y federales a vivir un mes en San Pedro Lagunillas para que comprueben cómo es aguantar el permanente olor a huevo podrido característico del azufre.

Saraí Julissa Colín Villareal, de 27 años, explica que la pestilencia cotidiana proveniente de los pozos es más fuerte alrededor de las ocho de la mañana, al mediodía y a las siete de la noche.

Señala que la comunidad no fue consultada sobre la instalación de la central de energía. Añade que en enero pasado uno de los representantes de Geotérmica para el Desarrollo presentó un informe sobre los beneficios que ha traído la empresa e incluyó la instalación de botes de basura afuera de una escuela primaria y de juegos en un parque, así como la aportación de una parte de los recursos para mejorar un camino que conduce a la laguna de San Pedro Lagunillas.

En ese acto, la gente aprovechó para pedirle una explicación sobre las emisiones pestilentes que se meten hasta la cocina y sus efectos en la salud. “El mero mero del Grupo Dragón, no recuerdo su nombre, es un señor ya mayor, nos contestó que no afectaba en nada (…) Pero yo creo que hicieron esas obras para que dijéramos: como están haciendo obra, soportamos el olor. Han hecho obra también en las comunidades más pobrecitas y en los hospitales, pero allá no llega tanto el olor como aquí”, comenta Colín Villarreal.

Los pobladores ya percibieron repercusiones en el medio ambiente. Dicen que la tilapia y la mojarra que extraen de la laguna de Balbuena, conocida popularmente como de San Pedro, tienen un menor tamaño que antes e incluso nacen sin la aleta posterior. Gilberto Gómez Tinajero mostró a este semanario fotografías de dichos peces y de un pollito que nació con seis dedos en la pata izquierda y murió a unos días de nacido.

Un cambio más es que “tenemos unos potreros para El Mal Paso, hay mucho helecho; el año pasado todos se secaron en las aguas. Eso no es normal; yo se le achaco a la peste porque en esa hondonada el olor está peor que aquí arriba”.

Gómez Tinajero mostró a este semanario una carta que él y Gustavo Reyes Munguía, otro poblador, enviaron con fecha de 30 de enero de 2012 al entonces presidente municipal de San Pedro Lagunillas, Óscar Fernando Cibrián Fregoso. En ella le informaron:

“En meses pasado dirigimos una solicitud por escrito al excomisariado ejidal Felipe de Jesús Flores Rosales para que pidiera a las instituciones estatales y federales involucradas en la perforación de pozos profundos en las faldas del cerro del Turbante que nos informaran de manera veraz sobre los riesgos que conlleva la construcción de una planta geotérmica en esa parte.

“Nuestra solicitud no fue atendida de manera satisfactoria, por eso ahora recurrimos a usted para pedirle que se invite a personal capacitado de la Semarnat y de la Secretaría de Energía para que de manera clara nos expliquen los perjuicios, beneficios y el impacto ambiental que la citada planta geotermoeléctrica tendrá sobre el ecosistema y los habitantes de la comarca.”

Aclaran: “Nuestra desconfianza por los trabajos que se realizan aumentó al leer un artículo publicado en la revista National Geographic en español que informa sobre los riesgos de perforar la tierra a grandes profundidades; aquí se está haciendo a escasos 500 metros de la laguna de Balbuena, fuente de sustento para animales y personas de la región”.

En el escrito que dirigieron ejidatarios, pescadores y pobladores de San Pedro Lagunillas a Flores Rosales el 29 de septiembre de 2011 –al que hace referencia la carta mencionada– le pidieron que gestionara ante las autoridades estatales y federales una explicación sobre los perjuicios y beneficios de la planta geotérmica, además de que no firmara documentos que comprometieran a la organización ejidal.

Y “si lo hace, que se incluya una cláusula que permita revocar la autorización otorgada en caso de que la planta mencionada atente contra la naturaleza, la vida y la tranquilidad del área”, advirtieron.

Gómez Tinajero dice que entonces “nos tacharon de locos, a mí y a Gustavo. Queremos conservar lo que tenemos y que no quieran quitárnoslo por dinero. Ahora piden que nos organicemos porque está en juego nuestra salud y el futuro de las nuevas generaciones”.

Miriam Ortega señaló que uno de sus hijos estudia en el Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario 107, general Bibiano Dávalos, que se encuentra en la entrada del pueblo, a unos tres kilómetros de la planta geotérmica. Los alumnos no sólo perciben el olor a azufre, sino que “presentan infecciones en los ojos; además, en la laguna el pescado ya no crece, cuando antes era de un buen peso. En Semana Santa vienen turistas y los van a recibirlos con esos olores”.

Otro inconforme, Giovanni Calderón. “Fuimos a Las Guásimas (localidad de San Pedro Lagunillas) porque nos comentó la gente que al inicio del trabajo, la empresa estaba echando sus residuos en el arroyo (de Arriba), pero al llegar ya los habían entubado y los arrojaban a un pozo profundo”. Por ese motivo recabaron muestras de suelo y de agua a fin de mandarlas a analizar.

La muestra de agua se recabó de una alberca de la planta, donde se deposita antes de enviarla al pozo. Los pobladores aseguran que lo hicieron con guantes pero el solo vapor les causó irritaciones en la piel, además de que el líquido se mantuvo cálido varios días después de extraerlo a fin de analizarlo, igual que el de la laguna.

Los riesgos

Para Arturo Curiel Ballesteros, investigador del Departamento de Ciencias Ambientales en el Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la Universidad de Guadalajara (UdeG), entre los riesgos ambientales del uso de energía geotérmica están la generación de gases de azufre que se van directo a la atmósfera, así como el desecho de aguas cargadas con metales pesados, como arsénico.

“Sin lugar a duda, hay elementos tóxicos presentes en la parte de este tipo de aprovechamiento energético (…) La geotermia no es la energía alternativa que se está buscando a nivel mundial. Eso se identifica en las patentes (…), las de geotermia son muy limitadas. Las que más cantidad de patentes están registrando en el mundo son de aprovechamiento de la luz solar”, destaca.

Considera que otro riesgo de esa energía es que el agua extraída se acumula en un área de contención a cielo abierto, por lo que puede desbordarse y contaminar los cauces cercanos.

Advierte ahora la Comisión Federal de Electricidad (CFE) plantea reinyectar el agua, lo que complica la situación: “En lugar de dejarla en esas áreas de contención, lógicamente a la hora de reinyectarlas la gente ya no lo ve, pero de alguna manera existe un alto riesgo que esas aguas contaminen las que la gente utilice de los pozos, por ejemplo”.

Subraya que se ha comprobado que la energía geotérmica no es limpia ni sustentable, y tiene impactos ambientales y en la salud. Al preguntarle si los peces pueden sufrir mutaciones por ese tipo de contaminación, Curiel Ballesteros responde:

“Hemos encontrado hasta en Chapala ese tipo de malformación en los peces, está ya muy documentado que hay una asociación directa. Pero en el caso de allá (San Pedro Lagunillas) se tendrían que hacer estudios de carácter epidemiológico. Sí se puede aceptar la hipótesis, pero la causalidad se tendría que estudiar localmente”.

Explica que “los ecosistemas tienen capacidad de autoregenerarse, pero la energía geotérmica no tiene esa capacidad aunque viene de la naturaleza”.

Por ello, dice, en el parque estadunidense de Yellowstone no se permite ningún tipo de aprovechamiento geotérmico porque los valores ecológicos de ese lugar son superiores a la energía que se pudiera aprovechar.

Por su parte, Daniel Martínez González, coordinador del Departamento de Ingeniería de Proyectos del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingeniería, de la UdeG, refiere que al generarse energía geotérmica, el “fluido que se extrae del subsuelo puede acarrear algunos materiales que pueden ser contaminantes, pero se dispone de tecnología para mitigar ese problema”.

En cuanto al vapor que emiten los pozos, confirma que sí es un factor contaminante del aire. Pese a eso, dice, existe un gran número de plantas de esta clase en Italia, Nueva Zelanda e Islandia, y México es el cuarto productor de energía eléctrica con geotermia.

La primera autorización

El 26 de abril de 2013 Geotérmica para el Desarrollo solicitó ante la CRE un permiso para generar energía eléctrica en la modalidad de “autoabastecimiento”. Según el documento RES/355/2013 de la CRE, la empresa planteó que la central eléctrica estaría integrada por tres turbogeneradores a vapor con una producción anual de 276 GWh.

Según el documento, el 22 de agosto de 2011 la empresa del Grupo Dragón empezó a preparar el terreno y a construir los accesos, las plataformas y los cárcamos para continuar la perforación de pozos, con la meta de comenzar la operación comercial el 31 de marzo de 2015.

El punto cuatro de la resolución reitera que el proyecto tiene como objetivo satisfacer las necesidades de autoabastecimiento energético de cinco socios: Elektra del Milenio, S.A. de C.V.; TV Azteca, S.A.B. de C.V.; Grupo Elektra, S.A.B. de C.V.; Even (Energías Verdes Nacionales), S.A. de C.V., y REM (Regeneración Eléctrica Mexicana), S.A. El 13 de abril de 2011 esas cinco empresas constituyeron la sociedad Geotérmica para el Desarrollo (escritura pública 89417).

Según la CRE, “podrán incluirse al aprovechamiento de la energía eléctrica, que en su caso llegue a generar” la nueva empresa: el gobierno y municipios de Veracruz; los ayuntamientos de Irapuato, Guanajuato, y de Querétaro, Querétaro; así como Ecatepec, Estado de México.

Entre los documentos que entregó Geotérmica para el Desarrollo para entrar en operaciones está el oficio BOO 02.01.0097, del 28 de junio de 2011, en el cual la Comisión Nacional del Agua (Conagua) le precisa a Geotérmica para el Desarrollo que “deberá presentar la solicitud de registro para el aprovechamiento en el Registro Público de Derechos del Agua”.

También presentó una constancia de registro de obra de alumbramiento fechada el 14 de septiembre de 2012, emitida por la Conagua (registro 8NAY800107/13EMDL) por un volumen total de 182 mil 500 metros cúbicos anuales para uso de servicios, extraídos de una obra del subsuelo, con una profundidad de 184 metros, en el acuífero Valle de Compostela, en San Pedro Lagunillas.

Llama la atención que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales resolvió que Geotérmica para el Desarrollo no necesitaba presentar una manifestación de impacto ambiental para ese proyecto e incluso amparó la ejecución del proyecto con su oficio S.G.P.A./D.G.I.R.A./D.G./6025, del 10 de agosto de 2011.

El 6 de septiembre siguiente la dirección de Obras Públicas de San Pedro Lagunillas otorgó la licencia de uso de suelo para la construcción de la central de generación eléctrica en un área de 33 mil 750 metros cuadrados.

Para acreditar la posesión del terreno, la empresa exhibió una copia del contrato de comodato que firmó el 22 de febrero de 2013 con Emile Sarraf Chedraoui como comodante de diversas parcelas en el ejido de San Pedro Lagunillas por un plazo de 30 años.

Cuando este semanario le pregunta a Domingo Hernández, el recién electo presidente del comisariado ejidal Mateo Castellón Pérez del municipio, si sabe cuántas hectáreas adquirió la empresa, contesta que no.

Sin embargo, señala, esas tierras son ejidales. En cuanto a Sarraf Chedraoui comenta: “No lo ubico. Desconozco ese nombre totalmente. Los terrenos son del ejido, están dentro del perímetro. Pero necesitaría ver los papeles de los certificados para ver de quién son”, aclara.

Admite que su antecesor en el cargo recibió donativos de Geotérmica para el Desarrollo por 400 mil pesos, pero no sabe en qué términos aceptó el dinero. “No hemos visto, hay muchos papeles, y uno que es malo pa’ leer”, comenta.

Fue el 12 de septiembre de 2013 cuando la CRE, en ese tiempo a cargo de Francisco Salazar Diez de Sollano, otorgó a Geotérmica para el Desarrollo (Grupo Dragón) el título de permiso número E11025/AUT/2013. Se trata de la primera concesión en la historia del país para la generación de energía eléctrica en la modalidad de geotérmica durante 30 años.

Fue hasta mayo siguiente cuando se habló públicamente del proyecto, en el cual se invertiría 2 mil 600 millones de pesos para la explotación de 18 pozos de entre 3 mil y 3 mil 500 metros, de donde se extraerían hasta 43.8 millones de metros cúbicos de agua, supuestamente de un acuífero independiente al que usa la población.

El director de Grupo Dragón, José Pablo Fernández, admitió que el proyecto se ha mantenido en un bajo perfil. Pero en octubre de 2014 arrancaron las pruebas para la operación comercial de la planta y en enero comenzaron la venta de energía (El Economista, 22 de mayo de 2015)

El Grupo Dragón informó a los medios de comunicación que su intención es proveer de “energía eléctrica limpia” a casi 50% de los habitantes de Nayarit. l