Otro plan depredador

SANTA MARÍA DEL ORO, NAY.- El Grupo Salinas no es el único que pretende explotar la energía geotérmica en la zona sur de Nayarit. La Comisión Reguladora de Energía (CRE) emitió una segunda autorización el 20 de junio de 2013 a Mexxus RG para la “pequeña producción de energía eléctrica”, con el título de concesión E/1006/PP/2013.

La empresa Mexxus Drilling International se creó en 2007, cuenta con la experiencia de trabajar para la CFE en la perforación y reparación de pozos geotérmicos y se asoció con la compañía islandesa Reykjavik Geothermal para conformar Mexxus RG.

A través de la resolución RES/221/2013, la CRE estipuló que Mexxus estaba autorizada a generar energía eléctrica (hasta 30 megawatts) “utilizando el calor del yacimiento geotérmico” para venderla sólo a la CFE.

El permiso tiene vigencia indefinida pero se podrá revocar por seis causas, una de ellas que la permisionaria revenda o enajene la energía eléctrica. Se contempla el inicio de operación para el tercer trimestre de este año. Para ello, la empresa pretende invertir 349 millones de dólares.

En la resolución se menciona que la central se ubicaría en el predio rústico Las Norias, ejido de Ahuacatlán, Nayarit. Sin embargo, la empresa solicitó a la delegación de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales en Nayarit la reubicación de los cinco pozos exploratorios autorizados.

La petición quedó asentada en el oficio 138.01.00.01-72463-714, de la Delegación de la Semarnat, en el cual el director general de Mexxus, Carlos Horacio García Ramírez, solicitó la modificación del proyecto el cual se ubicaría en el kilómetro 38 del municipio de Santa María del Oro.

En el oficio de la Semarnat fechado el 4 de julio de 2014 se especifica que “el proyecto consiste en la perforación de cinco pozos exploratorios en la zona geotérmica Volcán El Ceboruco, en cinco predios de 5 mil 626 metros cuadrados cada uno, que en su totalidad comprenden una superficie de 28 mil 125 metros cuadrados” de terrenos agrícolas no forestales y fuera de áreas naturales protegidas.

La Semarnat le indica a la empresa que para preparar el sitio y construcción debe solicitar permiso a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) “en el que se avale que se ha dado cumplimiento a los términos, así como las medidas de prevención, mitigación y/o compensación, así como presentar la autorización de impacto ambiental, de uso de suelo, de aguas, y la acreditación de la propiedad, posesión o autorización para el aprovechamiento de la superficie donde se instalará la central”. Llama la atención que a Geotérmica para el Desarrollo, del Grupo Salinas, no se le pidió tales requisitos.

El 13 de agosto de 2014, la Dirección de Obras Públicas, Desarrollo Urbano y Ecología del municipio de Santa María del Oro otorgó a Mexxus el permiso de construcción en 53 hectáreas de una planta geotérmica en el predio Los Jalacates, de la localidad del Ocotillo. La vigencia era por un año.

Ese predio está a unos 50 metros de la Escuela Primaria Rural Federal Francisco I. Madero, por lo que habitantes de la zona exigieron que se clausurara la obra, contando con que “el derecho para el uso del suelo estaba vencido”, comenta Misael Medina Tiznado, uno de los inconformes.

Sin embargo, señala, el sello de clausura se colocó el 7 de marzo, muy adentro del predio. A los tres días iniciaron los trabajos: “Empiezan con la maquinaria a tumbar todo y a hacer las excavaciones para colocar la malla ciclónica. Yo les dije que cuando una obra se clausura no puedes poner nada y ni sacar nada. Ellos argumentaron que tenían miedo de que fuéramos a sacar la maquinaria”.

Miguel Ángel Islas Altamirano, presidente del comisariado de Tequepexpan, detalla: “Hemos revisado los permisos y no están legales. El predio no pertenece a quien lo vendió a la empresa, un tal Luis Carlos Regalado Torres; no lo conocemos”.

Añade que “hay una comunidad indígena que se llama también Tequepexpan y argumentan que el terreno es de ellos. Pero en unos días más vamos a presentar un juicio ante el Tribunal Agrario y creemos que el terreno es mal habido y mal adquirido por la empresa Mexxus, representada por Horacio García Ramírez”.

Agrega: “Las aguas potables que usamos provienen de El Ocotillo, donde se quieren hacer las perforaciones. Hay comunidades como Chapalilla, luego sigue El Torreón, Ahualamo, Santa Isabel, Tetitlán, Camotlán, que saldrían afectadas, al igual que el afluente del río Ameca, que va hacia Vallarta y Nuevo Vallarta”.

Considera que si el agua se contamina ya no podría regar sus tierras, además de que el aire resultaría contaminado como en San Pedro Lagunilllas.

El domingo 13, habitantes de Samao, Ahuacatlán, Ixtlán del Río, Amatlán de Cañas, Compostela, San Pedro Lagunillas y Jala marcharon en contra del proyecto de Mexxus.

José Raúl Barajas Guzmán, habitante de Jomulco, en el municipio de Jala, iba en una motocicleta en compañía de su hijo el lunes 14 cuando fueron embestidos por una camioneta y Barajas Guzmán falleció. Los inconformes temen que el accidente puede ser producto de sus manifestaciones y subrayan que la empresa y autoridades “quieren acabar con el movimiento”.

Esperanza Islas, opositora al proyecto Ceboruco, apunta que a pesar de ese acontecimiento seguirán luchando por su derecho a mantener su salud, un ambiente y agua sin contaminantes. Y plantea:

“Nos chantajean con que tenemos refrigerador en la casa, usamos luz y prendemos la tele. Quieren que se sienta uno culpable por ocupar la energía, pero no la regalan, la cobran. Además, tenemos tres presas en Nayarit y no han traído ningún beneficio, al contrario, hay destrucción del medio ambiente, que es lo que estamos protegiendo ahora.” l