Cuando los Juegos Olímpicos de Río están a la vuelta de la esquina, el deporte de la Ciudad de México no acaba de ponerse de acuerdo ni siquiera para formar las ligas de cada disciplina, como lo ordena la Ley General de Cultura Física y Deporte. El proceso avanza a trompicones debido a las luchas de poder internas y a los intereses de organismos internacionales. Su mayor problema es que se le quitan capacidad de acción y afiliados a las federaciones, responsables de organizar el deporte. ¿La parte buena? Los atletas estarán menos expuestos a los caprichos de la Conade.
A ntes de transformarse en “demarcaciones territoriales” de la flamante Ciudad de México, las 16 delegaciones políticas decidieron constituir sus propias ligas deportivas en varias disciplinas. Pero estas decisiones –que pretenden organizar el deporte capitalino– debilitarán a las federaciones, porque los atletas inscritos no estarán obligados a pertenecer a dichas agrupaciones.
En adelante, los deportistas deberán tramitar su inscripción ante el Registro Nacional de Cultura Física y Deporte (Renade), algo que antes hacían las federaciones y seguirán haciendo en los estados.
Con lo anterior se intenta combatir “la piratería” de los atletas entre una y otra delegación –e incluso entre las entidades–, ya que únicamente podrán representar a la demarcación política en la que fueron inscritos. De esa manera, los recursos de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) irán directamente a estas instancias y no a las federaciones o asociaciones deportivas.
Los referidos cambios los incluye la Ley General de Cultura Física y Deporte (LGD), vigente desde junio de 2013, y también buscan mantener a las ligas deportivas al margen de los conflictos que protagoniza el titular de la Conade, Alfredo Castillo, con las federaciones.
En este reacomodo, el Instituto del Deporte del Distrito Federal (Indeporte) será enlace de las ligas ante la Conade, por medio de la Coordinación Deportiva de cada demarcación. De hecho, la Conade cubre los honorarios de los notarios públicos para efecto de la protocolización de las actas constitutivas de cada liga deportiva delegacional.
Como sea, la creación de ligas incluye disciplinas que no son practicadas en algunas zonas. Tal es el caso del tiro con arco y remo, pues la delegación Iztacalco no dispone de una pista para la práctica de este último, y aun así formó la liga.
El coordinador del Deporte de Iztacalco, Roberto Victoria, explica que la actual política, emanada de la LGD, ordena que los recursos pasen directamente a las entidades del país, que a su vez los distribuirán a los municipios, delegaciones o, en su caso, a la Ciudad de México:
“Ésa es la mecánica… la anterior política deportiva dio como resultado el triste estado del deporte mexicano. En esta nueva política que impulsa el gobierno federal se ordena a todas las entidades de la República Mexicana organizar las ligas. No es que por mera ocurrencia hayamos querido constituirlas, sino que es una obligación de ley.”
Luego de dos años de haber comenzado la constitución de las ligas, Iztacalco ya formalizó las de atletismo, ajedrez, basquetbol, natación, hockey, tiro con arco y remo, de un total de 30 disciplinas. “Ha sido un proceso complicado por los distintos intereses creados entre las personas que pretenden encabezar el grupo”, reconoce Victoria.
El caso del box
Hasta el momento se han efectuado dos reuniones de trabajo encaminadas a la formación de la Liga de Boxeo. En realidad han sido cuatro las convocatorias que la Coordinación de Deporte de Iztacalco lanzó al público en general interesado. A la primera cita, hace año y medio, nadie asistió.
La junta de trabajo más reciente tuvo lugar el martes 8. Asistieron una decena de personas. Después de tres horas de discusiones, las partes no llegaron a ningún arreglo. Entre los presentes acudió, por segunda vez consecutiva, el titular de la Asociación de Boxeo Amateur del Distrito Federal, Fernando Romero, severamente cuestionado por el manager de boxeo Carlos Rosales, quien lo acusa de representar los intereses de la Asociación Internacional de Boxeo Aficionado (AIBA).
El manager señala que el directivo asistió a la primera reunión formal de boxeo con la idea de firmar contratos con los boxeadores a cambio de una ayuda económica mensual. “Fue en calidad de promotor y no como directivo. Es decir, asistió como promotor disfrazado de oveja”.
En particular, Rosales desaprueba la propuesta de la AIBA, que impulsa la participación de peleadores profesionales en los Juegos Olímpicos. Así combatan contra adversarios aficionados. Asevera que la iniciativa, además de ser riesgosa, terminará con el boxeo. “La AIBA avalará peleas semiprofesionales. Por lo tanto, todo aquel peleador joven y con aspiraciones de trascender tendrá que contender contra grandes exponentes y no tendrá la menor oportunidad ante los profesionales.
“El boxeo amateur es totalmente diferente al profesional. El primero es de rapidez y de toque, y el profesional es devastador; se practica para hacerle el mayor daño posible al rival”, advierte.
De acuerdo con Rosales, la pugna principal es que se sospecha que la AIBA planea apoderarse de los peleadores.
Y advierte: “No nos hagamos tontos: el boxeo de los Juegos Olímpicos es profesional. Los cubanos lo son porque se les paga por entrenar, y lo mismo pasa con los de Rusia. En el caso de Cuba, sus boxeadores empiezan desde chicos, los van seleccionando y, cuando están totalmente maduros, llegan a sumar hasta mil peleas. Luego enfrentan a un muchacho que viene de un país como México, con 80 o 100 peleas, si bien les va. Para no ir más lejos: hay cubanos que van a participar en los Juegos Olímpicos con mayor edad y más peleas que Saúl Canelo Álvarez. Igual ocurre con los chinos”.
Y explica la situación en Iztacalco: “Me mandaron llamar de la delegación, lo que nunca habían hecho, pero no dan pie con bola. No tienen la menor idea de lo que está pasando, simplemente obedecen indicaciones. La gran confusión estriba en si la liga será de boxeo amateur, semiprofesional o el profesional que está imponiendo la AIBA ante el mundo.
“La liga de boxeo me suena a engaño, porque ahí está metido el presidente de la Asociación de Box del Distrito Federal. Percibo que esas ligas no vienen a darle un beneficio a los peleadores”, alerta Rosales, para quien también urge que la Comisión de Box del Distrito Federal se constituya legalmente, y con ello darle certeza jurídica a ese deporte.
La situación actual del boxeo aficionado, abunda, es verdaderamente penosa: hace 16 años que México no consigue una medalla olímpica en esta disciplina, desde que Christian Bejarano se colgara el bronce en Sydney 2000. Y refiere que los medallistas han sido producto del esfuerzo propio: “Juan Fabila ganó la medalla de bronce en 1964 y era peleador de Pancho Rosales, y Alfonso Zamora obtuvo la plata en Múnich 1972 y era de Arturo Cuyo Hernández. ¿Por qué no han surgido nuevos medallistas olímpicos en el boxeo? ¡Porque si envías a un peleador al Comité Olímpico Mexicano sale con nuevo manager! Nada más por eso”.
Julián Kikuta nació en Japón. Su padre es japonés y su madre, mexicana. Desde los cuatro años vive en México, donde decidió incursionar en el pugilismo. El joven tiene la doble nacionalidad y su sueño es competir en unos Juegos Olímpicos, pero se dice desilusionado y confundido por los continuos pleitos entre el director de la Conade y el responsable de la Federación Mexicana de Boxeo Amateur, Ricardo Contreras.
“Veo la situación del deporte en México y las pugnas entre el director de la Conade con el presidente de la federación de boxeo, y todo es un desorden. A ello súmale el episodio en que los boxeadores de la selección salieron a botear para obtener recursos. Fue una vergüenza total, es como decir: ‘Págate tu propia carrera olímpica’. Tampoco hay un apoyo concreto del gobierno o de alguna asociación. Lamentablemente no irán los mejores a competir, sino aquéllos que puedan pagar sus boletos.”
Después de tres años en el boxeo, Kikuta asegura convencido: “No me inspira nada entrenar en el COM. Me desilusiona muchísimo, porque el boxeo lo aprendí en México y mi manager es mexicano (Carlos Rosales). Esto ya es personal: si voy a unos Juegos Olímpicos representaría a Japón por la política deportiva que se vive aquí.
“Lo importante no es ser un destacado boxeador, sino las palancas que tengamos. Por eso no dan resultados a la hora de la competencia. De igual manera designan a entrenadores que resultan ser cuates, afines, a quienes dirigen el COM”, ataja Rosales.
Roberto Victoria expone que en las 16 delegaciones ya hay 14 ligas de boxeo formalmente protocolizadas. Sólo dos de ellas están pendientes, entre ellas la de Iztacalco. “En las disciplinas donde hay menos conflictos se puede constituir rápidamente la liga. Por ejemplo, atletismo no generó tantos conflictos”.
Y el taekwondo…
Victoria asevera: “El taekwondo está peor: por un lado está Jorge León, quien preside la asociación capitalina de taekwondo, y del otro lado vino Reinaldo Salazar (padre de los medallistas olímpicos Iridia y Óscar). Ellos querían tener la representación de este deporte. Vinieron, se dijeron sus cosas, reclamaron y al final no se pudo formar la liga; sigue pendiente, como lo está la liga de luchas asociadas, que también es otra bronca”.
El coordinador deportivo aclara que no hay un plazo ni número de reuniones determinadas para integrar la liga. Mientras tanto, dice, seguirán convocando a asambleas hasta tomar la mejor decisión. “Es un proceso complicado. Ya lo vieron en el boxeo”.
Victoria promete que nadie se enriquecerá de esto, al recordar que en la reunión del martes 8 algunos preguntaron por los apoyos de la delegación, cuando los cargos son honoríficos. Es una liga que se constituye como una asociación civil y su objetivo es promover el deporte en todos sus niveles, desde el básico hasta el altamente competitivo. Nada está excluido. De lo que se trata es de convocar a la ciudadanía a que haga deporte y que esto impacte en otros ámbitos de la vida, detalla el coordinador deportivo.
Las ligas tampoco generarán una gran cantidad de recursos, indica Victoria, quien admite que mucha gente se acercó a las reuniones de trabajo movida por algún interés particular: “Es válido. Hay gente que vive del boxeo, en algunos encuentros se generan muchos recursos, pero tal vez no sea el caso en Iztacalco, porque aquí tampoco hay grandes plazas para esta disciplina ni hay una cifra estimada de boxeadores en la delegación”.
Sin embargo, el funcionario se ufana de que en su demarcación se han abierto espacios para la práctica del deporte. “Hemos dado apertura para que ligas que no se podían registrar en otras delegaciones lo hagan aquí, de tal forma que ahora tenemos más chicos registrados en el Renade. De hecho, constituimos la Liga de Remo sin tener un lugar donde practicar este deporte”.
–¿Cómo pretenden evitar que otra delegación termine por llevarse a sus ligas a los jóvenes prospectos?
–Es triste lo que pasa en el deporte en la Ciudad de México, porque a diferencia de otras entidades, aquí está dividido: la UNAM registra por un lado y el IPN por otro. Con todo respeto a la UNAM y al Poli, desde ahí merma un poco la representación de atletas. Por otra parte, el deportista está en todo su derecho de tomar la mejor decisión. Si en una delegación le ofrecen una beca mayor, le dan apoyos o le designan un buen entrenador, podrá registrarse con el que mejor le parezca. l








