El Comité Paralímpico, entre irregularidades

La ley es letra muerta en lo que respecta al deporte paralímpico mexicano. La principal instancia para organizarlo –creada hace apenas tres años– no opera correctamente por falta de dinero y porque no se respetan las normas sobre reelección. Eso pone en riesgo el desempeño de la delegación mexicana en Río 2016, y de hecho, la salud toda de la modalidad deportiva que más glorias le ha dado al país.

A casi tres años de que la Ley General de Cultura Física y Deporte ordenara la creación del Comité Paralímpico Mexicano (Copame), éste es un organismo prácticamente muerto: no tiene recursos para operar, tampoco estatutos vigentes y su último presidente, Pablo Lárraga, dejó el cargo a finales de 2014 sin convocar a elecciones.

Desde entonces, en el papel, el Copame está acéfalo y los integrantes del Consejo Directivo ya no pueden seguir ostentándose como tales. Sin embargo, en los hechos, incluso ante el Comité Paralímpico Internacional (IPC), Lárraga sigue fungiendo como el titular y el resto de los integrantes también.

La explicación que esgrimen Pablo Lárraga Anell, también presidente de la Federación Mexicana de Deportes Sobre Silla de Ruedas (Femedessir), y el secretario general y de Comunicaciones, Sergio Durand Alcántara, es que la carga de trabajo les ha impedido lanzar la convocatoria.

“Es por el trabajo tan tremendo que hemos tenido. Por falta de tiempo”, arguye Durand. “No convoqué porque en ese momento estaba arreglando una documentación ante Hacienda y teníamos que modificar los estatutos, porque están tan mal, que nunca pude ni abrir una cuenta en el banco”, alega Lárraga.

Durand reconoce que no se le ha avisado al IPC que Lárraga ya concluyó su periodo, pero, ataja, no es importante.

“Sí (sigue fungiendo como presidente), entre comillas, por decirlo de una forma, ante las distintas instancias a escala internacional, porque no se ha informado que él terminó su periodo. Yo estoy al frente de la comunicación con el IPC y en su momento se aclarará.

“Lo que al IPC le interesa es que nuestro país sea registrado en todas las competencias de la forma adecuada”, explica.

Si bien es cierto que los resultados en competencias internacionales han sido buenos para los atletas mexicanos, la operación administrativa del Copame no tiene orden. Lárraga dice que no conoce a nadie que sea capaz de presidir una federación deportiva y, al mismo tiempo, el otro organismo. “Me saqué la rifa del tigre”, zanja.

Irregularidad a la vista

Durante estos cuatro años, Pablo Lárraga ha sido el presidente del Copame, de facto. Su nombre aparece en papelería oficial de la Conade y de la Secretaría de Educación Pública con el cargo que ya no le pertenece. Por ejemplo, en la convocatoria para la entrega del Premio Nacional de Deportes 2015, está como integrante del Consejo de Premiación.

En la ceremonia de entrega, realizada el 26 de enero pasado en la residencia oficial de Los Pinos, Lárraga fue presentado como presidente del Comité Paralímpico Mexicano.

También firma documentos oficiales del Copame como presidente, enfrenta procesos ante la Comisión de Apelación y Arbitraje del Deporte (CAAD) y hasta se le convoca para participar en las sesiones del Sistema Nacional de Cultura Física y Deporte.

Lárraga asevera que así ha operado para que los atletas mexicanos estén inscritos ante el IPC, tengan registros y puedan competir en los certámenes internacionales. Se queja de que, a pesar de que está en la ley, el Copame no haya recibido presupuesto.

“Curiosamente nunca hemos recibido nada de presupuesto. Yo tengo más de dos años pagando el teléfono del Copame para tener un comprobante que me pedía el banco para abrir una cuenta. La protocolización del Copame ante un notario yo la hice. Tuve que ir al archivo de notarios para regularizarme y luego ir a Hacienda, con la que se tenían adeudos. Necesito recursos para regularizar al Copame. Internacionalmente sí estamos reconocidos, tan es así que en noviembre de 2015 organizamos en México la Asamblea General del IPC.

–¿Por qué no informó al IPC que ya acabó su periodo y que no hay condiciones para operar? –se le pregunta.

–No puedo hacer eso porque si renuncio o acabo mi periodo, ¿quién va a convocar para la modificación de los estatutos? Ya estamos adelantados y en cuanto estén listos convoco a asamblea y que quede quien sea. Yo no tengo intenciones de seguir en el Copame.

–Pero si terminó a finales de 2014, ¿más de un año le ha tomado hacer esas modificaciones?

–Lo que pasa es que tampoco hemos coincidido todos los presidentes de las federaciones paralímpicas. El año pasado hubo un acercamiento con el presidente de la Federación de Deportes Especiales (Miguel Ángel García) y me decía que él quiere ser presidente, pero que nos contrataría a Durand y a mí. Le dije: “¿Cómo vas a pagar si no hay dinero?” A principios de este año nos juntamos todos los presidentes para modificar los estatutos que como están ahorita no sirven.

¿Y el dinero?

En la Ley General de Cultura Física y Deporte, y también de acuerdo con el Manual del IPC, el Copame es el líder del movimiento paralímpico en México. Es un organismo que se ha recargado en las cinco federaciones que lo integran (Deportes Sobre Silla de Ruedas, Ciegos y Débiles Visuales, Parálisis Cerebral, Deportistas Especiales y Sordomudos) para operar el deporte paralímpico.

Los recursos que la Conade otorga a las selecciones nacionales llegan a los atletas a través de dichas federaciones, principalmente la Femedessir y la de Parálisis Cerebral.

Con recursos públicos se mantienen las instalaciones del Centro Paralímpico Mexicano (Cepamex), en Río Chuburusco y Añil, Iztacalco. Pero Lárraga dice que ya también es insuficiente, pues también se da albergue y alimentación a unos 200 deportistas de todo el país.

“Tan sólo en la Femedessir tengo 4 mil 500 afiliados, ¿dónde los meto? ¿O de qué sirve que desarrollen más atletas estos deportes si no tengo cómo atenderlos?”

El Copame es un organismo autónomo, responsable de la representación de México en los Juegos Paralímpicos y en todas aquellas competencias (como Mundiales, Centropanamericanos y Parapanamericanos, entre otras) y actividades avaladas por el IPC.

En teoría, al igual que el Comité Olímpico Mexicano (COM), puede recibir donativos de organismos deportivos nacionales e internacionales y obtener recursos vía patrocinadores. Lárraga insiste en que como sigue sin poder abrir una cuenta bancaria no tendría dónde depositar esa ayuda en caso de obtenerla.

“La Conade tiene que empezar a apoyar para darle vida. El Copame está muerto. Al hacerlo podemos trabajar para tener recursos del IPC y de empresas que quieren apoyar el movimiento paralímpico. Hay muchas cosas que deben estar a cargo del Copame. No me parece correcto que sólo seamos reconocidos de membrete o cuando hay reuniones para votar algo.”

Lárraga cuenta que después de la ceremonia del Premio Nacional de Deportes 2015 entregó una carta al presidente Enrique Peña Nieto, a quien planteó la urgencia de regularizar al Copame, y le recordó que para ello se necesita dinero. La respuesta que la Presidencia le dio al federativo fue que ya había turnado su caso a la Conade. El subdirector de Calidad para el Deporte, Valentín Yanes, lo contactó.

“Me sugirió que arregle el Copame. Pues ya sé que lo tengo que arreglar, pero llega un momento en que ya no puedo soportar esta situación porque es de dinero. Les dije en ese documento que Brasil, por ejemplo, se ha desarrollado porque recibe un porcentaje de la Lotería Nacional, que en Argentina inyectan 2% de la telefonía celular, y así están Colombia, Venezuela y países que están avanzando.

Los planes

Sergio Durand estima que a más tardar a mediados de abril, para entonces con unos 16 meses de retraso, se llevarían a cabo las elecciones para nombrar al nuevo presidente y Consejo Directivo del Copame. El cambio, si es que se da, ocurrirá a cinco meses de los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro.

Pero cuando se les pregunta a ambos cuáles son esas modificaciones que han demorado el cambio de Consejo Directivo, Durand se limita a responder que son “una serie de cuestiones que hay que dejar puntualizadas porque ya son muy viejas”, y Lárraga refiere que se permitirá al nuevo presidente ocupar el cargo dos periodos de cuatro años, en lugar de sólo uno, y darle “todas las facultades” para abrir una cuenta bancaria.

Pablo Lárraga revela que otra de las razones por las cuales mantiene el cargo fue porque “algunos directores” de la Conade le sugirieron nombres de amigos para que los impulsara a la presidencia de dicho organismo. En la entrevista se le insistió para que dijera quiénes pretendieron imponer a amigos en ese cargo, pero se rehusó.

“No me gustaría que la Conade dijera: ‘Éste va a ser el presidente del Copame’ ni que nadie tuviera injerencia. Es algo en lo que no estoy de acuerdo, y tan no estoy de acuerdo que dije ‘pues aquí me aguanto (aunque haya concluido su cargo)’. Hay que obligar a los presidentes de estas federaciones a que tengan una participación directa, no los podemos estar buscando y que nunca podamos coincidir.

“Y hay que traer a otras personas a que formen parte del Consejo Directivo. En el nuevo que se forme se permitirá que haya cuatro atletas que representen a cada federación, además del secretario, vocal, tesorero y comisario, para que gente que nunca ha formado parte del Copame aporte sus capacidades.”

–Dice que no convocó porque los presidentes de las federaciones nunca coincidían, ¿por qué no emitió la convocatoria para dejar constancia y no incurrir en esta falta? –se le inquiere.

–Es que tuve otro problema con el notario 34 al protocolizar el acta constitutiva.

–¿Por qué no al menos fungió como presidente interino o alguna otra figura para no ostentar un cargo que ya no le pertenece?

–Pues de todas maneras yo siempre estoy en las reuniones. Tengo que firmar porque yo soy el presidente. Las demandas en la CAAD yo tengo que atenderlas e ir. Pero te juro que yo no voy a contender en las elecciones. Quiero salir de la ratonera, pero quiero dejar el Copame arreglado.

–¿Qué hará si la Conade se niega a entregar recursos?

–Los tiene que dar por ley, ¿no?

–La ley no obliga a la Conade a darle dinero al COM, al Copame ni a las federaciones deportivas.

–Híjole, pues entonces no sé qué tendríamos que hacer. Hasta donde yo sé la Conade sí debe darle recursos al COM y al Copame.

–¿Cuándo va a informar al IPC que usted ya no es presidente?

–Ayer (miércoles 9) recibí el proyecto de la modificación de los estatutos. Yo creo que ya que se nombren las comisiones, a los directores técnicos, a quien lleve los asuntos legales, hay que buscar promotores que trabajen con la iniciativa privada, hay que tener un organigrama, atender los temas de comunicación social. Son como seis cosas que hacen falta.

La inconformidad

Entre parte de la comunidad de atletas paralímpicos mexicanos existe inconformidad por el desempeño de Lárraga y Durand, porque consideran que han estado mucho tiempo como dirigentes sin que se noten beneficios.

Apenas el fin de semana pasado tuvo lugar el Abierto Mexicano de Paranatación 2016, selectivo rumbo a los Juegos Paralímpicos de Río. Algunos de los nadadores se quejaron de que la temperatura del agua era muy elevada y que así no podían competir.

Durand explica que lo habitual es competir en albercas donde el agua está entre 26 y 29.5 grados y que la de la Unidad Deportiva Kukulcán tenía 30 grados. Según él, esa diferencia no afectó a los nadadores de velocidad y sólo un poco a los de fondo.

“Estuvo presente el delegado técnico del IPC (Michael Berenbaum), quien dijo que es nuestra prerrogativa decidir que se nadara así. Juntamos a todos los presidentes de asociaciones, delegados y a los entrenadores para encontrar una solución. Concluimos que se nadara y buscáramos la forma de enfriar la alberca para la tercera sesión de competencias. Se contrataron dos camiones de hielo, se bajó la temperatura a 28 grados y se efectuó la competencia. Que no se malinterprete, pues hubo gente que dijo que se tenía que cancelar la competencia y eso no lo dice el reglamento”, dice Durand.

Asimismo, en las redes sociales algunos atletas, entre ellos la lanzadora de bala Ángeles Ortiz, se inconformaron ante la decisión de la Femedessir de que si los institutos estatales del deporte no cubren el pago de las licencias que exige el IPC, los atletas tendrían que correr con ese gasto.

Las licencias permiten a los atletas competir y que sus marcas queden debidamente registradas ante el IPC. El costo oscila entre 10 y 18 euros, pero a veces hacer el pago provoca que los bancos cobren comisiones de hasta 40 dólares.

Pablo Lárraga se defiende y señala que la Femedessir aún no ha recibido presupuesto de Conade para operar en 2016 por lo que se pide a los institutos que cubran este pago para sus deportistas. “Hemos estado pagando muchas licencias y la federación las puede cubrir siempre y cuando se comprometan a reem­bolsar ese dinero”. l