Un apunte para Rosario Ferré

Mi primer encuentro con la obra de Rosario Ferré fue en una clase de literatura latinoamericana enfocada a las mujeres. Este encuentro con su obra amplía mi definición de lo político, incorporando lo personal y lo sexual. Rosario Ferré declara: “ Escribir es un acto político y punto”. Este enfoque ha tenido una influencia innegable en mí, como guionista y como pintora.

Ya Rosario Ferré no está más con nosotros: falleció el 18 de febrero pasado, a los 77 años. Afortunadamente, nos deja como legado su obra. Elena Poniatowska escribió:

“Julieta Campos y yo la considerábamos la mejor escritora latinoamericana. Todavía hoy, su libro Papeles de Pandora, publicado en México por Joaquín Mortiz, lo demuestra como lo demuestran sus ensayos sobre Lillian Hellman o Lezama Lima, George Sand, Anaïs Nin, Cortázar, Borges, Felisberto Hernández, sobre quien preparó su tesis de doctorado.”

Nacida en 1938 en la ciudad de Ponce, en el seno de una de las familias más ricas del país, fue hija de Luis A. Ferré, quien pasaría a ser el tercer gobernador electo de Puerto Rico, y Lorenzana Ramírez de Arellano. En 1951 va a estudiar al Dana Hall School en Wellesley, Massachusetts. Su primera publicación es a los 14 años, en el periódico de su familia, El Nuevo Día. Después de terminar la escuela superior, estudió el bachillerato en Manhattanville College, de donde se graduará en inglés y francés.

Al terminar, regresa a Puerto Rico; se casa con Benigno Trigo, con quien tiene tres hijos y de quien eventualmente se divorcia. En 1968, su padre había sido electo gobernador, representando al partido estadista que fundó. Su madre muere en el 1970, mientras él todavía es gobernador. Rosario pasa a ocupar el rol de primera dama.

Apenas dos años después comienza su maestría en la Universidad de Puerto Rico, donde en 1972 –con su prima Olga Nolla– funda la revista  Zona de carga y descarga. En ella “defendió la autonomía del escritor ante una izquierda calcificada y las élites académicas, y amplió la definición misma de lo político, asumiendo temas fundamentales del discurso público, no sólo la lucha de clases sino además el racismo, la subordinación de género y el deseo homosexual”, según Francés Negrón Muntaner.

Además, se declara a favor de la independencia para Puerto Rico, postura política contraria la de su padre.

Es en la Universidad de Puerto Rico donde conoce a Jorge Aguilar Mora, maestro, escritor e historiador mexicano, con quien contrae matrimonio. Vive por un tiempo en México, donde se inserta en la vida cultural. Ferré, de acuerdo a Poniatowska, “escribió para la revista Textos, que dirigía José Joaquín Blanco, en la que Rosario publicó un ensayo sobre Virginia Woolf y el último libro de Manuel Puig, El beso de la mujer araña”. El matrimonio con Aguilar Mora termina en divorcio. No obstante, ella continuará visitando México y compartiendo con su editor y amigo, Joaquín Diez-Canedo, y Elena Poniatowska, participando en el que hacer cultural de México.

En la Universidad de Maryland hace un doctorado en Literatura Latinoamericana. Una vez terminados sus estudios regresa a Puerto Rico.

Papeles de Pandora, cuentos (1976), Sitios a Eros, ensayos (1977), Fábulas de la garza desangrada (1982), y otro de ficción de ese año, Maldito amor, son algunos de sus primeros libros (de unos 25 que escribió, incluido el género poético) que consolidan a Ferré “como una escritora formalmente innovadora, interesada en retar los fundamentos clasistas, racistas y sexistas del relato de la ‘gran familia puertorriqueña’”, argumenta Negrón Muntaner.

Quien agrega:

“Hasta el final, Ferré es una escritora y una intelectual pública que nunca dejó de luchar con lo que la crítica literaria Gema Soledad Castillo García llamó ‘estar entre dos aguas’. Es (o ha sido) una mujer blanca y burguesa criada por empleados domésticos negros en un país pobre; una feminista de pensamiento liberal en el seno de una familia conservadora; una intelectual bilingüe escindida entre su amor por la nación y su fe en la modernidad.”

Ese “estar entre dos aguas” se ve reflejado en su identidad como mujer bilingüe y bicultural. Es una posición que asume y hace pública en un artículo que publica en el New York Times, donde se declara a favor de la estadidad para Puerto Rico. Ella misma traducía tradicionalmente al inglés, pero con The house on the Lagoon decide dar otro giro: la escribe en inglés y luego la traduce al español, y hace los mismo en sus subsiguientes novelas, Eccentric neighborhoods y Flight of swan.

Esto le valió la crítica de varios intelectuales puertorriqueños. Según Fabiola Santiago, algunos en el mundo de la literatura pensaron que al escribir sus novelas en inglés, había abandonado sus raíces y cultura. Rosario le dice:

“No soy menos puertorriqueña por que pueda escribir en inglés. ¿Por qué limitarme a un idioma cuando puedo escribir en ambos? Es una cuestión de visión. La mía es universal.”

A Rosario que le tocó vivir una época de transición en Puerto Rico. Negrón Muntaner asegura que “Ferré era producto de la élite vieja y la nueva, símbolo de un país en transición que se mudaba de lo que ella misma llamó una ‘sociedad agraria de inmovilidad feudal’ a ‘un orden industrial vinculado a (…) la transformación constante’”.

El vivir “entre dos aguas” a la vez le da la habilidad de ver las cosas de otra perspectiva.

“La verdad fundamental de mi vida, el principio que rige, es que nadie tiene el monopolio de la verdad.”

Ahí se declaraba anarquista y señalaba como su película favorita a Rashomon, de Akira Kurosawa.

Ferré situó así su objetivo principal al escribir:

“El hecho es que he tenido muchas opiniones en mi vida. Porque he vivido muchas vidas. En última instancia, puedo decir que en todas mis vidas yo he tratado de hacer una cosa fundamental: devolverle al puertorriqueño su respeto a sí mismo.”

Dijo también:

“Escribo porque tengo más miedo al silencio que a la palabra.”   l

_____________________________

* En su natal Puerto Rico, la autora concluye su Opera prima sobre la historia de una joven puertorriqueña que lucha por ser fiel a su vocación y a sí misma. El filme, Angélica, está en etapa de posproducción.