El panorama de la imaginería fílmica nacional goza de buena salud. Así lo mostraron las películas del 31 Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG) de cineastas mexicanos como Roberto Sneider, José Luis Gutiérrez Arias y otros, entrevistados por Proceso. En charla aparte, la directora del 13 Festival de Cine Todos Santos-La Paz, Sylvia Perel, habla de los pormenores de este evento que arranca el martes 15, y de sus invitados especiales: el actor Diego Luna (director de Mr. Pig) y Raúl Padilla, presidente del Patronato del FICG, con quien la Escuela de Cine que ella fundó en la península sudcaliforniana realiza intercambios educativos.
GUADALAJARA, JAL.- Temas sociales, políticos e históricos fueron los más frecuentes en los largometrajes mexicanos de ficción que compitieron en la 31 edición del Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG), con el regreso de directores ya reconocidos como Roberto Sneider, José Luis Gutiérrez Arias y Alan Johnson Gavica, además de óperas primas por nuevos cineastas.
La película La 4ª compañía, de 105 minutos, ganó el Premio Especial del Jurado en la sección de Largometraje Iberoamericano de Ficción, con un impactante tópico carcelario. También logró la presea a Mejor Actor y el Guerrero de la Prensa, y será recomendada para su elección en los Golden Globe Awards (GGA) 2017. Basada en sucesos reales durante el sexenio presidencial de José López Portillo, cuando Arturo Durazo era el jefe de la policía de la Ciudad de México, la historia se rodó en el reclusorio de Santa Martha Acatitla.
El argumento gira en torno a presos que juegan futbol americano en el penal. A su equipo, llamado Los Perros, se les permite algunas horas en libertad para robar autos y asaltar bancos.
Los realizadores del filme Mitzi Vanessa Arreola y Amir Galván Cervera mencionan, en entrevista, que el suyo es una relato “de la delincuencia organizada por el Estado y eso está muy presente en la realidad actual”. Agregan que en la película también converge la llamada guerra sucia y los desaparecidos en el país. Mitzi remata:
“En la sociedad ciertos sucesos y situaciones se repiten, hay ciertas estructuras que nunca cambian… Esto nos pone a todos a mirar nuestro propio rostro en la película y algunos nos preguntamos hasta cuándo estaremos así.”
Actúan: Andoni Gracia, Adrián Ladrón, Hernán Mendoza, Manuel Ojeda, Darío T. Pie y Gabino Rodríguez, entre otros.
En la onda de José Agustín
En el festejo tapatío fueron alabadas tanto la dirección de Roberto Sneider y la actuación de Gael García Bernal (quien en enero pasado ganó el Globo de Oro por su actuación en la serie Mozart In The Jungle) en Me estás matando, Susana, cinta inspirada en la novela Ciudades desiertas, de José Agustín.
Con humor, la película, la cual también será recomendada a los GGA, cuenta el trayecto por recorrer de Eligio para reconquistar a su esposa. Sneider relata a Proceso cuántas ganas tenía de crear un largometraje “un poco más suelto” que los anteriores por él filmados (Dos crímenes y Arráncame la vida, el primero sobre novela homónima de Jorge Ibargüengoitia, y en la de Ángeles Mastretta el segundo):
“Yo sentía que había una narrativa muy controlada, muy específica en mis otras historias, que iba bien con ese tipo de relatos; pero después de Arráncame la vida, una película de época con un presupuesto limitado por lo cual requería que todo fuera planeado con mucha precisión, tenía ganas de improvisar con los actores, aplicar un estilo de visión distinto y por fortuna todo eso lo pudimos efectuar.”
Videocine distribuirá Me estás matando… en México, el próximo 5 de mayo, con alrededor de 500 copias.
–Sus tres filmes son adaptaciones, ¿fue difícil este nuevo proyecto?
–Sí, muy difícil. José Agustín es un narrador increíble y ofrece aspectos muy divertidos; pero no había manera de meterlos todos en una historia en cine, entonces. Nos quedamos con el personaje, muchos diálogos y la anécdota.
Aunque hubo que inventar una estructura narrativa distinta a la de la novela, afirma, misma que desde que el lector se sienta a leer, lo atrapa, “se lee muy rápido, de repente no tiene puntos ni comas” y la cámara refleja ese nerviosismo narrativo, además de advertir “eso de que te voy a contar más, así que no te me vayas!”.
El tameme de Johnson
La carga, de Alan Johnson Gavica, entró en la sección Premio Mezcal.
Largometraje de época que gustó por su fotografía y calidad técnica, está ubicado en el siglo XVI y relata la historia verídica de Francisco Tenamaztle, indígena que se levantó en armas para defender a su raza en pos de justicia.
“Es sólo un fragmento de su vida, pero me sirvió como hilo conductor para una ficción emocionante que tocara fibras y dejara algo personal en el público”, platica su creador quien manifiesta que rodó La carga “por su interés en la conquista y la Colonia de México”, detalla Johnson Gavica.
La trama se centra en un tameme (correo indígena) y una española de la nobleza que en busca de justicia huyen pero son perseguidos.
“Para mí, los tamemes son la representación del verdadero mexicano de aquella época, pues estuvieron ligados a nuestra historia. Era muy importante para mí dignificarlos, explorar ese lado casi heroico que tenían.”
Los define como “unos soldados de plomo con corazones de oro, gran fortaleza física y mental que ahora en estos tiempos, donde todo está a la mano, es imposible imaginar lo que para ellos era habitual y un estilo de vida, recorrían grandes distancias y cargaban pesadas mercancías en medio de una intriga político-religiosa, con venganza y justicia”.
Interpretan los actores mexicanos Horacio García Rojas, Tenoch Huerta, Harold Torres y Gerardo Taracena y la española María Valverde.
Del Paso, Sepúlveda y Gutiérrez
En la cinta Maquinaria Panamericana, de Joaquín del Paso, la cual ganó el Premio Mezcal a la Mejor Película Mexicana con 90 minutos de duración, actúan Cecilia García, Delfino López, Edmundo Mosqueira, Ramiro Orozco, Irene Ramírez y Javier Zaragoza, y otros. Dice Del Paso:
“La película surge en el momento cuando regreso de vivir siete años en Polonia donde estudié cine, y me encuentro con esta locación que se asemeja a lo que fue la real Maquinaria Panamericana S.A., compañía familiar donde trabajaron mi abuelo y mi padre durante mi infancia, y que desapareció después de la crisis de 1995.”
Aquellos espacios, bodegas, máquinas, oficinas y gente que ahí laboraba, los guardó en su memoria toda la vida.
“Ese espacio en el que filmamos la película ya no existe. Fue destruido para construir un centro comercial y una agencia automotriz y la compañía que había estado ahí por muchísimos años, se mudó a una nueva zona industrial. Este hecho fue el núcleo de la historia: la gente, que había invertido tanto tiempo de su vida en este espacio iba a tener que cambiar la manera en la que vivían todos los días.”
Su objetivo era realizar una película colectiva:
“Donde no exista un solo personaje sino un grupo de personajes, y a través de lo que les sucede hacer un análisis del pánico colectivo que se puede generar en una sociedad al vivir en un clima de total inestabilidad, también el hecho de que los trabajadores correspondan a grupos sociales tan variados, nos permite hacer un análisis de la manera en la que nos comportamos los unos a los otros en un momento de crisis.”
Otro largometraje que compitió en el Premio Mezcal es La balada de Oppenheimer Park, de Juan Manuel Sepúlveda, una propuesta experimental del cineasta, quien narra su génesis:
“Realizando estudios de maestría en la ciudad de Vancouver, Canadá, comencé a visitar un parque en el centro de la ciudad, en donde se solían juntar los exiliados centroamericanos que habían huido de las guerras. Poco a poco me fui integrando con los residentes que ocupan el parque, la mayoría indígenas canadienses con quienes desarrollé una estrecha relación en mi condición de extranjero de un país con una gran población indígena.
“Más temprano que tarde, les propuse una cinta y la única condición que establecieron fue no hacer un documental. Es decir, un filme que no se detuviera en señalar su condición de víctimas sino que, por el contrario, les hiciera pasar un buen rato durante el tiempo en el que la hacíamos.”
Decidieron jugar a rodar un western y nació la película:
“Si bien el resultado no es un western clásico, la estructura y los elementos del mismo fueron introducidos para crear una historia que finalmente habla de la resistencia contra la ley y el orden impuestos por los colonos europeos, pero en la actualidad.”
A su vez, el cineasta José Luis Gutiérrez Arias, con una trayectoria en el género policial presentó De las muertas, también para el Premio Mezcal. Es su sexto largometraje, de los cuales ha estrenado tres comercialmente.
En De las muertas se ve a un profesor detenido y acusado de asesinar a 22 mujeres. Todos los cuerpos de las víctimas han aparecido, exceptuando uno. Relata Gutiérrez:
“Es un filme muy significativo y delicado. Yo esperaba de todo corazón que ya no existiera este problema de los feminicidios en México, pero por desgracia es al revés… Y lamentablemente la impartición de justicia es tan mediocre, que los asesinos andan sueltos por ahí: seriales, no seriales, accidentales… Y las más vulnerables del país son las chicas jóvenes.
“Además, quisimos hacer una historia donde no todo el tiempo hubiera una denuncia porque ya hay grandes trabajos al respecto y documentales que aportan estrictamente una investigación.”
Distancias cortas, de Alejandro Guzmán, y Enamor(d)ados, de Gabriel Retes complementaron el Premio Mezcal de la fiesta cinematográfica tapatía. l








