Riguroso al extremo con la verdad histórica, Joaquín García Icazbalceta cometió el error de incluir en su documentada Bibliografía Mexicana del Siglo XVI los datos de la Breve y más compendiosa doctrina Cristina en lengua mexicana y castellana, supuestamente realizada por el arzobispo de la Nueva España fray Juan de Zumárraga.
El historiador Rodrigo Martínez Baracs, estudioso como su padre el también historiador José Luis Martínez, de la vida y obra del editor e investigador del siglo XIX, cuenta que luego de comenzar a adquirir libros del siglo XVI y tener acceso a otros que poseía su gran amigo José Fernando Ramírez, García Icazbalceta comenzó a hacer su Bibliografía, a la cual dedicó años de labor:
“Es un libro imponente, grande, la gran obra de toda su vida, incluye no solamente datos muy precisos sobre cada uno de los libros, con toda la técnica bibliográfica, sino una serie de agregados: la vida del autor, capítulos de las obras, las portadas, un ensayo sobre el tema.
“Por ejemplo, hay libros de medicina y hace todo un ensayo sobre los médicos mexicanos durante el periodo colonial, en fin, es un libro de libros, que no solamente habla de los del siglo XVI, sino que incluye una gran cantidad de artículos, de pequeños libros incrustados en ese libro, ése es de los libros más importantes.”
Reimpresa en los años 1954 y 1981, la Bibliografía enfrentó problemas. Martínez Baracs indica que no lograba terminar esta obra porque “sus colegas españoles le habían mandado datos del primer libro impreso en México y otro libro también muy importante, pero nunca le dieron bien la información. A mí se me hace que lo engañaron, que no existe ese primer libro que él incluyó en el primer lugar de su bibliografía con gran coraje.
“Su dogma era solamente incluir libros que él realmente hubiera visto o que gente muy confiable para él hubiera visto, y le pusieron la trampa, le dijeron: ‘Aquí está este libro, la Breve y más compendiosa doctrina Cristina en lengua mexicana y castellana –mexicana quiere decir náhuatl– de 1539’, y les estuvo rogando durante años: ‘Por favor digan en qué biblioteca está, mándenme datos, transcríbanme alguna parte, manden fotolitografías –que era la gran técnica de la época– de la portada o de algunas partes’. Nunca le mandaron nada.”
Añade el especialista de la Dirección de Estudios Históricos del INAH y desde el pasado 2 de febrero miembro de número de la Academia Mexicana de la Historia, que el editor pospuso la publicación de su libro y aun el de la biografía de Zumárraga. El problema era que al tratarse del primer libro publicado debía ir en primer lugar:
“Él ya llevaba mucho avanzado porque se imprimía por pliegos, entonces pudo imprimir lo que siguió, pero esta parte la tenía detenida.”
En diversos sitios en internet, entre ellos Wikipedia y el de México Desconocido, se da por hecho que se publicó el “Compendio de Zumárraga”. Se menciona a Juan Pablos como el editor, en su etapa denominada la casa de los Cromberger.
Para Martínez Baracs fue una trampa a García Icazbalceta, “para quien era muy importante poner la verdad por encima de todo”, pero confío al incluir el volumen atribuido al obispo:
“Hacia el final de su vida, en los años ochenta (del siglo XIX), quedó muy desilusionado, por un lado por los ataques tan fuertes que sufrió por su posición respecto a la cuestión guadalupana, no haber incluido el capítulo en el libro de Zumárraga, haber escrito la carta al obispo y después todas las desazones con la Bibliografía Mexicana del siglo XVI, libro realmente importante.
“Tuvo que incluir algunos libros de los cuales no estaba seguro, pero tampoco quería no incluirlos, entonces esta falta de apoyo de sus colegas españoles también le dolió muchísimo, estaba muy desanimado.”
Dice que siguió editando libros del siglo XVI y la colección de documentos para la historia de México:
“También hizo otro trabajo muy importante que no existía en la época: un Vocabulario de mexicanismos, donde incluyó palabras que pueden ser de origen indígena, náhuatl o de otras lenguas, pero específicas de México, que sólo se usan aquí o sólo se usan aquí con determinado significado. Comenzó y llegó hasta la letra ‘g’. Fue otro de los intereses de García Icazbalceta, la historia del español de México y en general la historiografía de la lengua, él promovió estos estudios en la Academia Mexicana de la Lengua, de la cual fue fundador en 1875.” l








