En vísperas del tercer informe de gobierno, los comuneros indígenas de Tuxpan de Bolaños expresan su enojo a Aristóteles Sandoval: “Iyari Pekananaimaka!” –basta de pisotear nuestra dignidad, en huichol–. Su reclamo, dicen, es porque no les ha construido el hospital comunitario que anunció desde el 2 de marzo de 2013 durante su primera gira de trabajo por la región norte de Jalisco. Les duele, agregan, que los pisoteen y les nieguen el derecho a la salud.
Felipe Serio Chino está decepcionado de su gobernador. Le duele que no cumpla con su promesa hecha hace tres años, cuando habló de la construcción de un hospital comunitario especializado para atender a 14 mil habitantes de las localidades más depauperadas de la zona norte de Jalisco y estados vecinos.
Y lanza su invectiva contra el mandatario, en su lengua nativa, el huichol: “¡Aristóteles Sandoval ‘Iyari Pekananaimaka!”, que en español significa: “Basta de pisotear nuestra dignidad”.
Serio Chino es dirigente de la comunidad wikárika de Tuxpan de Bolaños, donde Sandoval Díaz estuvo el 2 de marzo de 2013, al día siguiente de su llegada a Casa Jalisco. En aquella ocasión el mandatario viajó en helicóptero de Guadalajara a esa localidad indígena, donde el índice de muertes infantiles y de mujeres es elevada debido a la falta de servicios de salud. Llegó en 45 minutos.
De haberlo hecho por tierra el viaje se hubiera prolongado ocho horas. Al filo del mediodía el recién estrenado mandatario tocó tierra. Luego participó en una cabalgata y saludó a sus anfitriones. Vestía su camisa blanca cuya manga derecha tenía estampado su nombre. Y pronunció su discurso en el que anunció la construcción del nosocomio especializado en gineco-obstetricia y pediatría.
“Apostaré por la zona norte”, dijo Sandoval. Los lugareños le aplaudieron. Y él continuó. Les recordó que durante su campaña se había comprometido a estar en Tuxpan de Bolaños al día siguiente de su toma de protesta como gobernador para apoyar a su gente.
Frente a los funcionarios federales que lo acompañaron, Sandoval firmó un convenio de colaboración, según el cual se destinarán 180 millones de pesos en los rubros de salud, agua potable, alcantarillado y en la ampliación de los caminos de la región, una de las más aisladas del país.
Viejas promesas
Aristóteles Sandoval habló de la construcción de un hospital comunitario especializado para atender a la población de Tuxpan de Bolaños y la de los municipios aledaños de Jalisco, Nayarit, Zacatecas y Durango. Ellos serán los beneficiarios. Ahí, dijo, podrán ser hospitalizados los pacientes provenientes de las comunidades de wixárikas, tepehuanes y mexicaneros.
El nosocomio también dará atención a distancia, anunció Sandoval, pues contará con el soporte de la Red Digital de Jalisco con acceso a internet de banda ancha. Pero no ha cumplido. Y eso es lo que indigna a Serio Chino. Por eso se queja: “¡Aristóteles Sandoval ‘Iyari Pekananaimaka!”.
Durante su campaña electoral de 2012, Sandoval Díaz pronunció discursos esperanzadores para persuadir a los electorales de que él y no Enrique Alfaro Ramírez, el candidato de Movimiento Ciudadano, era la opción. Y ganó la contienda del 1 de julio de ese año.
Sin titubeos, el entonces candidato de la coalición PRI-PVEM habló de “subsanar rezagos”, “brindar acceso al programa Oportunidades” –rebautizado como Prospera– y de “revertir la brecha de la desigualdad”.
Ya cumplió sus primeros tres años y en Tuxpan de Bolaños los lugareños observan la primera piedra que Sandoval colocó como símbolo de su primera promesa como gobernador. Está intacta. Por eso, dicen los comuneros, en 2014 comenzaron a reclamar al Ejecutivo por lo que consideran un engaño.
Ante el silencio oficial, Pavitemay, un wikárika de 25 años que estudia derecho, solicitó información sobre el proceso de construcción del hospital comunitario vía Transparencia a la Secretaría General de Gobierno, así como a la de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP), y la de Salud (SSJ).
La SIOP elaboró un expediente (el número 974/2014), en el cual asienta que no tiene contemplado ningún proyecto de ese tipo. La SSJ respondió que hay presupuesto, pero se utilizará sólo para la ampliación del Centro de Salud de la Región Sanitaria I.
En Tuxpan de Bolaños, las autoridades comunitarias han realizado innumerables asambleas para discutir sobre ese asunto, toda vez que los problemas de salud se agudizan.
“Si la piedra se puso como un acto protocolario, esa misma piedra debe ser removida por el señor gobernador. No somos tontos y sabemos que la construcción de ese hospital no es una realidad, porque no le genera ningún beneficio político.
“Lo que nos molesta es que siendo ellos la autoridad, son ellos mismos quienes están violentando nuestro derecho a la salud, ya no se diga siquiera a la educación. Están violentando a nuestra comunidad y no nos vamos a callar”, declaró el estudiante Pavitemay.
En agosto pasado, Miguel Vázquez Torres, presidente de Bienes Comunales de San Sebastián de Teponahuastlán, en el municipio de Mezquitic, y Tuxpan de Bolaños, aprovechó la visita del titular de la SSJ, Jaime Agustín González, para reclamarle por la promesa incumplida. El funcionario le explicó que los fondos estatales son insuficientes para justificar un proyecto tan grande.
El director general de Regiones Sanitarias y Hospitales de la SSJ, Eduardo Covarrubias Íñiguez, y el director de la Región Sanitaria I Norte, con sede en el municipio de Colotlán, José de Jesús González Curiel, comentaron que no había un recurso estatal etiquetado. Según ellos, la demanda no era tan alta ni los problemas de salud en la zona norte son tan graves.
Serio Chino cuenta: “Ya nos reunimos con el senador Arturo Zamora, quien nos dijo que si les alcanzaba el dinero, nos mandaban ayuda. Pero aún no llega. La salud es un derecho que no puede esperar…”.
Violación a un derecho constitucional
Samuel Salvador Ortiz, el abogado de los comuneros wixaritari (huicholes), comentó en diciembre pasado que él y sus representados han sido la burla de las autoridades desde hace 20 años, justo cuando llegó al gobierno estatal el panista Alberto Cárdenas Jiménez.
“A los indígenas siempre nos ven como ‘una utilidad política’. Pero lo que el señor gobernador (Aristóteles Sandoval) no entiende es que la salud es un derecho constitucional que él está violentando”, dijo el litigante huichol, quien brinda asesoría jurídica a sus coterráneos de manera gratuita desde hace años.
Hoy, el nosocomio más cercano es el de Colotlán, a cuatro horas de Tuxpan de Bolaños, de ahí la necesidad de impulsar el hospital que prometió el gobernador hace tres años en esta comunidad. Eso no es un capricho, expuso en esa ocasión, sino una necesidad humana, pues niños y mujeres mueren día a día por enfermedades que pueden ser prevenidas.
Los vecinos de la localidad San Andrés Cohamiata, perteneciente al municipio de Mezquitic, tienen que desplazarse al hospital de Huejuquilla el Alto, que está a tres horas y media; y cuando requieren alguna intervención quirúrgica tienen que ir hasta Guadalajara, lo que amerita un viaje de más de nueve horas.
Si bien el hospital más cercano para ambas comunidades se encuentra en Nayarit, los wixaritari jaliscienses no pueden beneficiarse de los servicios de salud, pues el Seguro Popular y sus documentos sólo son válidos en el estado donde residen.
“Si en los centros de salud que están en las cabeceras municipales, como Colotlán y Tuxpan hay sólo un médico titular que está sólo de 9:00 a 15:00 horas y donde no hay ni siquiera medicamentos para la tos, ¡imagínate que pasará con las casas de salud que están dentro de las comunidades, en donde encontrar vendas! Eso es imposible.
“Son nuestros niños y adultos mayores los que mueren al no ser atendidos por una neumonía; y son nuestras mujeres embarazadas quienes mueren antes de llegar al hospital de primer contacto que queda a más de siete horas de camino”, comenta Ortiz a la reportera.
La enfermera Constancia Díaz Carrillo, del Centro de Salud de Popotita, municipio de Mezquitic, refiere que en la zona norte no se cuenta con el personal médico suficiente pese a que desde octubre pasado solicitaron a la SSJ más personal y abastecer el lote de medicinas.
“Hoy –dice–, la gente nos reclama: ¿para qué están aquí si no nos pueden atender? Pero la realidad es que los médicos mestizos sólo vienen por su base (contrato) cuando realmente los que nos vamos a quedar en la sierra somos los enfermeros y médicos wixaritari.”
Es lamentable la desatención de los derechos fundamentales de la población wixárika de Jalisco, que vive excluida. También habla del fallido proyecto del Hospital Multicultural Comunitario en Huejuquilla el Alto, que nadie sabe cuándo será entregado.
De acuerdo con la información oficial, el gobierno estatal destinaría 77 millones de pesos para impulsar esa obra que se inició en 2011 y, según dijo el gobernador Sandoval en su gira del 2 de marzo de 2013, estaría terminado en siete meses. El gobernador tampoco cumplió.
El objetivo de la obra, expuso el mandatario en aquella su primera gira de trabajo, es eficientar y mejorar la atención médica para comunidades indígenas de la zona norte, a través de un modelo que integre la medicina tradicional indígena con la medicina alópata, basado en el respeto y reconocimiento de la identidad wixárica.
Será un Hospital de segundo nivel
–explicó–, con atención médica a distancia que incorpora alta tecnología. En el país sólo existen instituciones similares en el Estado de México; Nayarit, donde se ubica el Hospital Regional Mixto de Jesús María, y en Chiapas, con su Hospital de las Culturas de San Cristóbal de las Casas.
Ante las promesas incumplidas del gobernador, el líder wixárika Felipe Serio Chino reitera: “Aristóteles Sandoval, ‘Iyari Pekananaimaka, ‘Iyari Pekananaimaka!”. l








