Rayados: fiebre violenta

Aficionados del club Monterrey han hecho de la violencia un modo recurrente de actuar. Desde hace dos años han multiplicado las agresiones contra rivales, cuerpos de seguridad e inmuebles. Tanto las autoridades como la directiva han ensayado diversas fórmulas de contención, sin resultado. La paciencia se colmó el domingo 17, cuando un incendio provocado en el estadio de Puebla motivó que se prohibiera la entrada a todos los estadios del país a los integrantes de una porra de los Rayados.

MONTERREY, NL.- Un grupo de aficionados del club Monterrey
–presuntos integrantes de la porra La Adicción– arrancaron centenares de butacas del estadio Cuauhtémoc, en Puebla, arrojaron algunas al campo, y en la tribuna encendieron una fogata que debió ser sofocada por los bomberos.

El incidente ocurrió el domingo 17 durante un partido correspondiente a la jornada 2 del torneo Clausura 2016. Rayados de Monterrey se impuso a Puebla 3-1, pero la nota fue el ataque y la decena de aficionados detenidos.

La respuesta de la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut) fue rápida y severa. Determinó que, en lo que resta de la temporada –en todos los estadios del país, de primera división y en el circuito de ascenso– se negará la venta de boletos a los grupos de animación del equipo regiomontano. La directiva del conjunto neoleonés se sumó al veto contra los rijosos.

La dureza de la decisión se debe a que las “barras” ya habían provocado incendios y destrozado butacas antes, particularmente en el hoy desocupado estadio Tecnológico. También protagonizaron una invasión a la cancha y una reyerta con policías de Nuevo León. Además, se comportaron de manera agresiva al finalizar un clásico norteño, contra Tigres.

Los aficionados se dicen molestos porque el equipo no ha repuntado pese a la llegada de Antonio Mohamed al timón.

En el pasado torneo, cuando se inauguró el nuevo estadio del club (EM), Rayados ni siquiera avanzó a la liguilla. En cambio, su rival, Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León, resultó campeón.

Antecedentes violentos

Para Rayados y sus seguidores, 2014 fue un mal año. En ese tiempo aún jugaban en el estadio Tecnológico.

En agosto de 2013 había sido cesado Víctor Manuel Vucetich, que le dio dos campeonatos de liga al club pero que en ese momento llevaba una racha perdedora. Lo relevó José Guadalupe Cruz Núñez El Profe.

Pese al cambio, el equipo siguió cosechando malos resultados. Terminó el torneo Apertura de ese año y Rayados se quedó fuera de la fiesta grande.

El 4 de enero se inició el Clausura 2014. Rayados jugó contra Cruz Azul en el estadio Tecnológico, puesto que aún no se había concluido el EM, erigido en terrenos del parque La Pastora, en el municipio conurbado de Guadalupe.

Esa mañana, frente al inmueble que se yergue en las faldas del Cerro de la Silla, aparecieron mensajes que aludían al mal paso de la escuadra: “No somos pagados, somos tu conciencia”, “Estadio de millones. Directivos de pesos. Técnico de centavos”. La queja aludía al Profe Cruz.

Por la tarde, en el partido, la pasión se desbordó. El encuentro terminó empatado a cero, pero cinco asistentes encendieron bengalas y dañaron butacas del estadio Tecnológico. Los guardias del estadio detuvieron a los vándalos y los entregaron a la policía regiomontana. Los detenidos salieron luego de pagar una multa por alterar el orden público.

Días después, el 10 de enero, el abogado del equipo, Antonio Gutiérrez, acudió al Centro de Orientación y Denuncia de la Procuraduría de Justicia de Nuevo León para demandar a los responsables.

El representante legal explicó: “Hay imágenes de los hechos y se está evaluando la cuantía de los daños. Lo que queremos es que se proceda conforme a derecho, no se trata de perseguir a nadie. Todo mundo queremos evitar que esto deje de ser un espectáculo familiar”.

Pero la violencia regresó al mismo inmueble el 1 de febrero. En esa ocasión se jugó el “clásico del norte”. El cotejo terminó en igualada sin goles, pero en el exterior del Tec un joven seguidor de La Pandilla, identificado como Ricardo Calderas Guevara, de 19 años, agredió a Cruz Alvizu Domínguez, de 24, que portaba la playera de Tigres. Cruz resultó con fractura de mandíbula y fue internado, en estado delicado, en un hospital, donde le practicaron una cirugía reconstructiva.

Calderas, quien se dijo integrante de la barra La Adicción, publicó, en su cuenta de Facebook, fotografías de su víctima ensangrentada, en el piso.

La Procuraduría estatal intervino y buscó al agresor en toda el área metropolitana.

Pese a esto, la violencia se profundizó. En el siguiente juego como local, el 15 de febrero, Monterrey cayó 2-0 ante León. A mitad del partido, cuando los locales ya sufrían una derrota parcial, un grupo de fanáticos ingresó a la cancha. Elementos de Fuerza Civil (la policía del estado) intervinieron. La gresca se generalizó y no sólo en el terreno de juego se intercambiaban golpes, sino también en las gradas.

Un policía resultó herido en la cabeza por un botellazo, pero fue reportado fuera de peligro. Y hubo nueve detenidos, entre ellos dos menores de edad.

La gresca fue nota nacional, y la directiva de Rayados reaccionó. El 17 de febrero se reunió con el entonces secretario de Seguridad Pública estatal, el general Alfredo Flores, con quien acordaron medidas para proteger a los asistentes.

Los dirigentes de Rayados amagaron con limitar la venta de cervezas. “De alguna manera tendríamos que racionalizar la venta de bebidas alcohólicas y buscar mayor nivel de seguridad dentro del estadio”, explicaron.

En el plano deportivo, los ejecutivos tomaron una decisión radical y le dieron a la afición lo que pedía: la cabeza del entrenador. Designaron como interinos a Carlos Barra y a José Treviño.

A la jornada siguiente, la 8, Rayados derrotó al Atlas en el estadio Jalisco. Y allá también hubo disturbios. Los medios reportaron pleitos en el exterior del inmueble entre los afiliados a La Adicción y la porra rojinegra Barra 51. Se confirmó que hubo lesionados, ninguno de gravedad.

Finalmente, el 26 de febrero fue capturado Ricardo Calderas, el seguidor de Rayados que lesionó al de Tigres. Junto a él cayeron, en calidad de cómplices, Juan Carlos Pérez Morales, Cirilo, de 23 años, y Miguel Ángel Garza Prieto, Alone, de 27.

En contra de Calderas, un juez había girado orden de aprehensión por lesiones, robo con violencia y violencia en un centro de espectáculos. Se supo luego que otro joven, Manuel Avilés Alonso, había sido afectado en los mismos hechos.

El caso tuvo un final conciliado. El procurador, Adrián de la Garza Santos, sentó en una mesa a agresores y víctimas. En ese acto público, los afectados dieron el perdón a los rayados. El juez ordenó que los victimarios acudieran a 15 sesiones sicológicas, que se alejaran de los espectáculos deportivos y que, durante la rehabilitación, se abstuvieran de consumir drogas y alcohol.

Luego de que los involucrados intercambiaran abrazos, De la Garza Santos dijo que ese acto era una señal de entendimiento para aquellos a quienes les gusta el futbol.

“El mensaje que mandan los muchachos es que los afectados les están dando una oportunidad. Hay un mensaje de paz y reconciliación para sanar heridas. En estos momentos en que la violencia se ha desatado en otros estadios, queremos decir que no cabe la violencia aquí”, soltó.

Después del juego ante Atlas, el equipo albiazul regresó a casa, y tuvo una recaída deportiva al sucumbir ante el América.

No hubo incidentes pese a la derrota, porque Fuerza Civil desplegó un gran operativo de vigilancia en el estadio. Los policías catearon a todas las personas e impidieron que introdujeran encendedores, cinturones y objetos contundentes o punzantes.

Piromanía en Puebla

Parece inexplicable el comportamiento de La Adicción en Puebla, el pasado domingo 17. El equipo dio un buen partido. Remontó y alcanzó una victoria categórica, la segunda al hilo en el inicio de este campeonato.

El equipo dirigido ahora por Antonio Mohamed da muestras de recuperación.

Pero imágenes difundidas por televisión y en redes sociales mostraron a seguidores de Rayados cantando en torno a una fogata encendida en la tribuna del Cuauhtémoc. Los bomberos acudieron a sofocar el incendio. En una toma se observa cómo un hombre vestido con camisa de rayas quiere arrebatar el extinguidor a un apagafuegos. En total, hubo unas 395 butacas dañadas y los costos de reparación ascienden a 215 mil pesos. Hubo varios detenidos.

En un comunicado difundido al día siguiente del partido, el club se mostró de acuerdo en que los detenidos por esos hechos fueran juzgados. Anunció que, si poseen abono, el carnet les será cancelado por un año: “Manifestamos nuestra reprobación a la conducta mostrada por un grupo de individuos que causaron daños en el mencionado estadio”.

“Y se enorgullece de quienes lo hacen con apego a las leyes y normas que nos rigen a todos. Los casos particulares de las personas anteriormente citadas de ninguna manera representan al común del aficionado rayado, ni al aficionado al futbol”, señaló el boletín posteado en la página oficial.

Rayados indicó que ya expresó su solidaridad a la directiva del club Puebla, e invitó a vivir el futbol con intensidad, pero con respeto.

“Estamos convencidos de que nuestra verdadera afición sabe observar un comportamiento que exige y alienta a su equipo constantemente y sabe hacerlo en un marco seguro”, concluyó.

La Comisión Disciplinaria de la Femexfut aplicó su propia sanción. Ese mismo lunes informó que luego de haber investigado los hechos en Puebla, determinó que fuera prohibida la venta de boletos a grupos de animación o simpatizantes de Rayados en todos los partidos como visitante durante el resto del torneo Clausura 2016.

La disposición aplicará en los juegos con equipos de primera división Liga MX y Ascenso MX. También ordenó al club norteño pagar el costo total de las reparaciones en el coloso poblano, propiedad del gobierno del estado de Puebla.

Rayados respondió con otro comunicado. Anunció que quienes no fueron capturados por la policía tras el ataque serán identificados cuando ingresen al EM y se les aplicará el mismo castigo que a sus compañeros.

“Reiteramos que las personas que hayan sido consignadas a las autoridades y que cuenten con un abono para ingresar a nuestro estadio, el acceso y su derecho a renovación serán inhabilitados (sic). Asimismo, iniciaremos la identificación de aquellos que, aunque no hayan sido detenidos por autoridades, también participaron en los incidentes, para hacer extensiva la sanción”, explicó la directiva.

El pronunciamiento motivó una nota aclaratoria de la Femexfut. El 19 de enero especificó que el veto sólo aplicaba a los grupos de animación.