Hace cuatro meses, habitantes del poblado de Ahuisculco, municipio de Tala, iniciaron un plantón permanente en espera de que el ayuntamiento cancele definitivamente la construcción de cinco macrotanques para almacenar melaza, una sustancia que, dicen, contaminará los mantos freáticos de la zona, considerada un paraíso por la pureza del agua de sus manantiales y su variada flora y fauna. Y mientras su movimiento crece incluso en Estados Unidos, el alcalde Aarón Buenrostro toma las cosas con calma.
TALA.– Los pobladores de Ahuisculco se muestran preocupados por la construcción de cinco tanques para el almacenamiento de más de 50 mil litros de melaza, un alimento para ganado “altamente contaminante”, en una zona, conocida como El Escalón.
Ante el temor de que también sean afectados los mantos freáticos y los principales yacimientos de la zona considerada como un pequeño paraíso por la pureza de sus aguas, los integrantes del Comité de Defensa de Ahuisculco decidieron realizar un plantón permanente para denunciar a la empresa Pisa, que a finales de agosto pasado intentó comenzar la obra.
Los vecinos de Ahuisculco, población asentada a siete kilómetros de la cabecera municipal de este municipio, se muestran molestos contra su alcalde, Aarón Buenrostro Contreras, quien llegó al cargo apoyado por el PRI y el PVEM, porque no atiende sus reclamos, pese al peligro que representa la construcción de esos macrotanques.
El lugar que escogió la empresa Pisa se encuentra en las faldas del Cerro del Barrigón, en un lugar conocido como El Escalón, a menos de 500 metros aguas arriba de la mancha urbana de Ahuisculco, donde habitan animales silvestres que serán afectados con esa construcción, sostienen los vecinos inconformes representados por Gloria Elena Delgado Orozco.
“En Valles ya se conocen de fuertes contaminaciones en los cuerpos de agua de la región por el derrame de melaza. Eso afecta y mata la fauna y la flora en ríos y lagunas de Tala. Existe el riesgo de que eso suceda también en Ahuisculco”, apunta Delgado Orozco.
Destaca que aun cuando en principio la construcción abarcará sólo dos de las 22 hectáreas, es probable que los promotores del proyecto se extiendan, pues poseen 14 hectáreas, lo que provocará un daño irreversible al entorno y a la población en general.
Consultado por el reportero, el alcalde Buenrostro Contreras se defiende. Los trabajos están suspendidos; incluso ya multó a la empresa Pisa con 120 mil pesos por irregularidades en su obra, dice. Y comenta que las autoridades estatales y sus colaboradores realizan estudios para saber si la población está en riesgo o la flora y fauna de la zona resultará afectada.
Se queja, sin embargo porque, dice, activistas ligados al partido Movimiento Ciudadano, como Ignacio Partida, excandidato a regidor, politizó la manifestación de los habitantes de Ahuisculco.
Eso es falso, responde Delgado Orozco. “Se trata de una movilización pacífica y está encabezada por cientos de ciudadanos mayores, mujeres, jóvenes y niños. Ellos se manifiestan respetando el orden y la ley, sin llamar a la violencia”.
Están conscientes, sostiene, de la necesidad de difundir la lucha que llevan a cabo por la defensa de nuestros recursos naturales y la sobrevivencia del pueblo.
Aunque admite que su organización recibe apoyo de la agrupación Selva Negra, que a su vez es respaldada por integrantes del grupo de rock Maná, que incluso ha ofrecido talleres abiertos a la población a favor del medio ambiente.
Con respecto a la maquinaria de Pisa, la representante vecinal niega que la hayan decomisado. “Los propietarios pueden entrar en el momento que quieran al predio. De hecho ya lo hicieron, pues sacaron varias máquinas y no ha habido ningún problema. Nuestra lucha es pacífica y así se lo hicimos saber a las autoridades del municipio”, subraya.
Apoyo internacional
Lino Hernández Guillén, integrante del Comité de Defensa de Ahuisculco, asegura que en la zona se refugian más de 50 especies de aves. Algunas son nativas de la región; otras sólo llegan al lugar durante el invierno.
“Hay canarios, calandrias, cenzontles, pericos, güilotas, zanates (amarillos y negros) y otras especies. La zona es conocida como santuario de aves silvestres, a pesar de que las autoridades municipales no le reconozcan esa importancia”, comenta Hernández Guillén.
El activista ecológico Luis Delgado Arroyo sostiene que hay un registro de al menos 200 especies animales en el lugar.
Durante generaciones, El Escalón, aledaño al bosque de La Primavera, ha sido zona de paso de animales silvestres, como pumas y zorros hacia la parte alta. Según los habitantes de Ahuisculco, quien recorra la carretera que une a Tala con San Isidro Mazatepec por la madrugada podrán ver también jabalíes, ardillas, jaguares, venados, víboras de cascabel y panteras negras.
Martha Fonseca, dueña del balneario Agua Caliente, ubicado a menos de 300 metros de la zona de excavación, es una de las principales afectadas por el proyecto de la empresa Pisa.
Ella expone: “Mi padre heredó estas tierras desde que tenía nueve años y la familia lo ha conservado desde entonces. Nosotros tenemos aquí toda la vida. Lo más importante de toda esta propiedad de dos hectáreas es el agua. Mi padre nos pidió siempre que la cuidáramos, pues era del pueblo. Creo que así lo hemos hecho.
“Esto es lo más bello que tenemos aquí en Ahuisculco, todos estos nacimientos de agua caliente. Aquí vivimos en un pequeño paraíso. Si lo destruyen, ¿qué vamos a hacer con el agua contaminada o con el medio ambiente destruido?”
Y advierte: “Aquí puede pasar lo mismo que en la presa de Valencia, donde un derrame de melaza destruyó la vida y mató a cientos de miles de peces y afectó flora y fauna”.
El plantón iniciado hace casi cuatro meses se ha convertido en un movimiento social. En la localidad y en el municipio de Tala los inconformes se organizan y preparan la defensa jurídica para impedir la destrucción de sus yacimientos de agua, según revelan a Proceso Jalisco.
En diferentes ciudades de Estados Unidos incluso ya se conoce la lucha de los habitantes de Ahuisculco. Sus integrantes adelantan que este 2016 se manifestarán frente al consulado de México en la ciudad de Los Ángeles.
El Comité de Migrantes Tecos de Ahuisculco, presidido por Óscar Delgado Aranda y que tiene representantes en varias ciudades estadunidenses, lleva semanas apoyando a sus paisanos. Les ha enviado apoyo económico y ha realizado varias movilizaciones para difundir su causa en el extranjero.
“Cuando supimos del problema entramos todos en comunicación ante el temor de que todo el pueblo resulte afectado. La construcción (de los macrotanques) está a menos de 500 metros del núcleo de población y se encuentra río arriba. Eso significa que en unos cuantos minutos cualquier derrame de melaza llegaría a la zona habitada”, comenta Delgado Aranda.
Y expone: “Ya nos estamos preparando para realizar una protesta en el consulado de México en la ciudad de Los Ángeles. Vamos a presionar por todos lados al gobierno de aquí y buscaremos el apoyo de todos los hijos ausentes. Sabemos que será una larga lucha”.
A la lucha por la defensa de Ahuisculco se sumaron jaliscienses radicados en Indiana, Chicago, Minnesota, Long Beach, Portland y otras ciudades estadunidenses. El movimiento se ha fortalecido gracias a las redes sociales, donde los afectados intercambian información. Según el activista.
La lucha será larga
Según el ecologista Luis Delgado Arroyo, “la construcción se está haciendo al ingreso del pueblo sobre la calle de Morelos. Cuando empezó la excavación, lo primero que descubrieron los de la empresa Pisa fue la existencia de otro ojo de agua que les impidió continuar con la obra”. Además, dice, la firma dejó de construir porque carece de autorización municipal.
“Nosotros nos enteramos de que no tienen permisos, ni licencias del ayuntamiento; tampoco cuentan con los dictámenes sobre uso de suelo e impacto ambiental. De hecho, los representantes de Pisa andan en el ayuntamiento queriendo sacar las licencias y tratando de pagar las multas que les impusieron”, refiere.
María de Jesús Rivas, una de las afectadas, señala que los trabajos iniciaron a finales de agosto. Y relata:
“Nosotros formamos una directiva para confrontar esa situación y el ayuntamiento lo único que hizo fue convocarnos a un encuentro en el ayuntamiento y decirnos: ‘Señores, estos son los empresarios; y estos son los inconformes. Aquí están y ustedes platiquen’.
“Le exigimos al ayuntamiento de Tala que nos informara, que nos diera copia de los permisos y los estudios sobre lo que estaban construyendo; queríamos saber en qué nos íbamos a beneficiar. Pero la administración de Aarón Buenrostro, quien inició sus trabajos en octubre pasado, nunca quiso darnos la cara”, acusa Rivas.
Los inconformes aseguran que cuando vieron las primeras movilizaciones del pueblo, dejaron de trabajar. Algunos les dijeron que regresarán cuando se arregle el asunto.
Rivas aclara: “Nosotros no somos gente violenta. Aunque hay quienes nos dicen que debemos meternos y parar la obra –que de hecho está suspendida–, les respondemos que esa no es la forma de arreglar las cosas. El nuestro es un movimiento pacífico”.
La Iglesia católica también apoya el movimiento. En el lugar donde los inconformes realizan su plantón se montó una capilla con una imagen de la virgen de la Asunción, La Chaparrita, que les prestó la parroquia de Ahuisculco.
Enrique Alejandro Alvarado Aranda, uno de los responsables del mantenimiento y resguardo de la red de agua potable, hace precisiones técnicas: “300 metros aguas abajo del río están los yacimientos que abastecen (a la población): uno da alrededor de 2 mil 500 litros por minuto, el otro 3 mil 500”.
–De realizarse el proyecto de Pisa, ¿qué pasaría? –pregunta el reportero.
–Si eso pasa, causaría una contingencia y la población sería la primera afectada. Sabemos que el agua contiene oxígeno y si se le añade la melaza, lo pierde; deja de ser digerible y daña la salud humana y afecta la vida silvestre y acuática.
Alvarado Aranda comenta que el agua de Ahuisculco tiene “un grado de 99.9% de pureza”, según los estudios que hace cada año una firma privada.
–¿Se utilizan químicos para su potabilización?
–No, sólo se le ponen unas pastillas de cloro dos veces por semana para mantenerla pura. Todos los días se revisan los depósitos para evitar que alguna bacteria o animal muerto la descomponga. El agua de Ahuisculco es de las más puras: incolora, inodora e insípida.








