Jesús Flores Gómez, de 55 años y habitante de la colonia López Cotilla de San Pedro Tlaquepaque, dice que desde junio pasado se quedó sin empleo, al cerrarse el programa Mano a Mano.
Ese proyecto, que impulsaban autoridades estatales y federales para ofrecer trabajo a cientos de personas barriendo calles o arreglando jardines, tuvo su apogeo poco antes de las elecciones del 7 de junio y concluyó tras la derrota del PRI.
A Flores Gómez le pagaban 100 pesos al día, es decir 3 mil pesos mensuales, con lo que apenas se mantenía y pagaba la renta. No le importa si el programa era electorero:
“Me alcanzaba para cubrir mis gastos. Soy padre soltero y vivo con dos de mis hijas. Hoy lo único que deseo es que se abra una propuesta similar, no importa si se trata de barrer calles o arreglar jardines, lo que quiero es trabajo.”
–¿Cómo va a pasar las fiestas decembrinas?
–Ya quisiéramos pasarla, como sea. En promedio gasto como 150 pesos diarios, muy apretado, pero siempre había una ocupación extra y completábamos.
Sin embargo, tiene pocas esperanzas de que vuelva ese programa o arranque uno similar, pues los políticos no entienden las necesidades de los trabajadores: “Como ellos son los que manejan el presupuesto, se despachan con la cuchara grande. Piensan que su trabajo vale eso y más”, comenta.
Agrega que “los políticos ven la vida diferente a un ciudadano común. Ellos viven en un estado de opulencia ficticio, en un estado ajeno a lo que vivimos nosotros”.
Está consciente de que la falta de empleo conlleva graves riesgos:
“Lo único que le deseo a otros como yo es que la pasen bien en fin de año, que no en la Navidad o el Año Nuevo, sino en toda su vida la pasen con dignidad, sin delinquir, sin recurrir al robo, a la violencia o al homicidio para sacar adelante a su familia.
“La necesidad corrompe a la gente y es fácil llegar a la desesperación cuando uno no tiene empleo, pero hay que mantener la dignidad en todo momento aunque uno no la pase como quisiera.”
Al respecto, el investigador universitario Antonio Sánchez Sierra comenta: “3 mil pesos, con todo respeto, no son ingresos dignos ni decorosos, ni mucho menos cubren la canasta básica que requiere un obrero o un padre de familia. Por eso es que muchas personas deciden migrar al comercio informal, ponerse a vender fritangas o piratería”.
Sobre el proyecto Mano a Mano, dice: “Efectivamente, los veíamos antes de las elecciones en la campaña para alcalde del exsecretario de Finanzas de Aristóteles Sandoval, el priista Ricardo Villanueva. Parecían ejércitos de gente que tenían ganas de barrer y cortar el pasto. Era una aspirinita para esas personas de escasos recursos, sin mucha formación técnica para acceder a una mejor fuente de empleo o de trabajo, era su salida”.
Después de las elecciones, la realidad volvió. “Hoy que ya se acabó, ¿qué pasa con esas personas? ¿Tienen trabajo? Para mí, no lo tienen”, concluye el académico.








