Famosa desde hace 43 años por sus desarrollos urbanos de lujo en Jalisco y otras entidades, la constructora Lodela está llena de mañas, comenta a Proceso Jalisco un inquilino del fraccionamiento Real del Carmen, ubicado en Zapopan. Le molesta, dice, haber adquirido una casa defectuosa, pero sobre todo la creación de dos asociaciones vecinales dudosas, una de las cuales cobra 850 pesos al mes por mantenimiento a cada uno de los 300 propietarios. Y como ninguna autoridad a la que ha acudido para presentar su denuncia le resuelve su problema, optó por vender su vivienda.
El 30 de noviembre de 2012 la constructora Lodela festejó a todo lujo sus 40 años con la inauguración de su nuevo fraccionamiento Real del Carmen, ubicado en la llamada zona real del municipio de Zapopan.
En ese entorno, donde también se encuentran los desarrollos habitacionales más lujosos de todo Jalisco, como Puerta de Hierro y Valle Real –ambos urbanizados por el magnate Raymundo Gómez Flores, de filiación priista–, acudieron al cóctel de etiqueta su personal, clientes e invitados especiales.
Alberto Marroquín, un empresario del ramo ferretero que por esas fechas compró una de las aproximadamente 300 viviendas de la zona, se queja porque, dice, la suya resultó defectuosa.
Sin embargo, lo que más le irrita es que la constructora lo inscribió, sin darle aviso, en una asociación civil a través de la cual comenzaron a exigir a los propietarios cuotas de 850 pesos cada mes para el mantenimiento de un jardín que, para colmo, pertenece al ayuntamiento zapopano.
Y quienes se niegan a pagar o se retrasan son exhibidos en un pizarrón que se encuentra al ingreso del fraccionamiento, donde aparecen sus nombres, domicilios y la cantidad que adeudan. Según Marroquín, la constructora se está llevando alrededor de 300 mil pesos al mes por ese concepto.
Tras descubrir los vicios ocultos en la construcción de su vivienda, Marroquín demandó a la empresa ante la Procuraduría Federal del Consumidor. Logró el reembolso de 150 mil pesos por daños en pisos, humedad, fugas de agua y pintura.
Pese a ello, el empresario no ha podido quitarse de encima a la asociación civil, que lo fastidia cada mes con el cobro de mantenimiento. De nada ha servido su argumento de que esa tarifa es ilegal porque él no vive en un coto privado, sino en un fraccionamiento con vialidades públicas y áreas verdes que el desarrollador deberá entregar en cesión al ayuntamiento zapopano.
Su inconformidad lo llevó a investigar el origen de la llamada asociación Real del Carmen 1 que, según descubrió, fue creada por la misma constructora. Lo insólito del asunto es que al frente de la mesa directiva están los dueños de la inmobiliaria, según el acta constitutiva número 19 mil 302, tramitada ante el notario público 18 del municipio de Tlaquepaque, Rafael González Navarro, el 26 de julio de 2013.
Según el documento consultado por el reportero, el presidente de la asociación civil es Jorge López de Lara de Obeso; su hermano Diego funge como secretario, mientras que Jorge López de Lara Guevara, otro familiar, es el tesorero.
Una de sus cláusulas transitorias le concede a Jorge López de Lara “poder general judicial para pleitos y cobranzas, poder general para administrar relaciones laborales, poder general para actos de administración, poder general de suscripción de títulos y operaciones de crédito, y facultades para otorgar, sustituir y revocar poderes”.
Marroquín comenta a Proceso Jalisco que una vez registrada la asociación civil, su presidente contrató un servicio de seguridad privada para controlar los accesos al fraccionamiento e instaló casetas sobre vialidades públicas.
El 9 de mayo de 2014 la constructora Lodela registró la Asociación de Colonos del Fraccionamiento Real del Carmen, constituida mediante escritura pública 45 mil 736 en la Notaría Pública 29 del municipio de Guadalajara, a cargo del licenciado Javier Herrera Anaya.
Y al igual que en la primera asociación, Jorge y su hermano Diego quedaron como presidente y secretario general de la mesa directiva, respectivamente, mientras que el tesorero es Óscar Guevara Preciado.
Marroquín dice que aún desconoce la razón de ser de la nueva asociación. Sospecha que los constructores intentarán utilizarla para solicitar al municipio áreas de donación.
Las falacias
Cuando la constructora constituyó la Asociación de Colonos del Fraccionamiento Real del Carmen para el cobro de cuotas de mantenimiento y designó a los integrantes de la mesa directiva no informó a los propietarios de las viviendas, comenta Alberto Marroquín.
De acuerdo con el documento de protocolización del acta de la asamblea de la Asociación de Colonos del Fraccionamiento Real del Carmen, asistió Jorge López de Lara de Obeso en su calidad de presidente, así como los escrutadores Víctor Manuel Díaz Cortés y Griselda Muñoz González, quienes presuntamente contabilizaron los votos de los residentes.
El documento corrobora los señalamientos de Marroquín, pues no establece quiénes asistieron ni el número de sufragios emitidos en esa asamblea. Se limita a señalar que se cubrió el quórum requerido y que a las 20:33 horas del 30 de mayo de 2014 quedó formalmente instalada la asamblea general ordinaria de asociados.
Menciona que Jorge López de Lara preguntó a los asistentes si había planillas interesadas en participar dentro de dicho órgano. Como nadie levantó la mano, se procedió a ratificarlo como presidente de la mesa directiva.
Cansado de que lo exhibieran como inquilino moroso, Marroquín envió un correo electrónico el 17 de agosto pasado a López de Lara. “Dejen de estar anunciando adeudos inexistentes. No tengo ninguna obligación, ni moral, ni legal de estar cooperando para el mantenimiento de lo que aún a Lodela le pertenece”, escribió.
Ocho días después el constructor le envió una carta a Marroquín en la que desmiente ser el presidente de la Asociación de Colonos del Fraccionamiento Real del Carmen.
Y aunque su nombre consta en la escritura pública 45 mil 736 de la Notaría Pública, Jorge López de Lara afirma que Tulio Héctor Moreno Calderón es quien preside la mesa directiva, mientras que Elías Leaños Hernández funge como secretario y Pablo Enrique Barba Carstens es el tesorero.
También especifica que los nombramientos quedaron registrados en el acta de asamblea del 21 de enero de 2015. Sin embargo, Marroquín asevera que, aun cuando eso sea cierto, debieron convocar a los residentes para que formaran planillas y escogieran a los representantes de la mesa directiva.
Además, dice, la asociación fue reconocida por el ayuntamiento de Zapopan hasta el 24 de marzo siguiente, cuando los regidores aprobaron en sesión ordinaria su ingreso al Registro de Asociaciones Vecinales, Uniones y Federaciones de Asociaciones Vecinales Reconocidas, por lo que todo acto que haya hecho anterior a este acuerdo carece de validez.
El empresario ferretero aclara que si bien la Asociación de Colonos del Fraccionamiento Real del Carmen es la única que tiene el reconocimiento oficial del municipio, es Real del Carmen 1 la que cobra por el mantenimiento.
La denuncia
Alberto Marroquín comenta a Proceso Jalisco que cuando exigió a la constructora Lodela copia de los ingresos recabados por concepto de mantenimiento, así como de los comprobantes fiscales de gastos realizados por la asociación, la lista de los costos actuales del mantenimiento, los nombres de las personas que asistieron a la primera asamblea, el número de la vivienda en la que votaron para elegir a la mesa directiva y los nombres de las personas que han estado a cargo de la administración.
Marroquín sólo recibió la copia de una solicitud de la Asociación de Colonos del Fraccionamiento Real del Carmen al ayuntamiento de Zapopan para obtener el reconocimiento con fecha del 10 de junio de 2014. Sin embargo, los nombres de los integrantes de la mesa directiva aparecen tachados.
El 22 de mayo de 2015 el administrador del fraccionamiento, Carlos Díaz de Sandi, le envió un oficio en el que expone que la documentación relacionada con el manejo de recursos “no obra en poder de la asociación”. Y le recuerda que su presunto adeudo asciende a 12 mil 650 pesos.
Ante las arbitrariedades de la constructora y la presunta complicidad del ayuntamiento de Zapopan, Marroquín optó por vender su vivienda que adquirió en poco más de 1 millón 800 mil pesos.
“Se me hace muy injusto que la gente que compró la casa a pagar en 15 o 20 años va a seguir pagando cuotas indebidas; hay quienes creen que el parque les pertenece, pero no. Es del ayuntamiento”, sostiene el entrevistado.
Real del Carmen es el quinto desarrollo habitacional construido por Lodela en Zapopan, después de Rinconada de los Fresnos, Puertas, Federalta y Rinconadas; aunque tiene otros en Guadalajara, Tlaquepaque, Puerto Vallarta, Ciudad Guzmán, así como en Aguascalientes y en la ciudad de León, en el estado de Guanajuato.
Marroquín refiere que es muy probable que otros fraccionamientos construidos por la constructora Lodela tengan problemas similares. Asegura que en Rinconadas los residentes lograron organizarse y sacaron al administrador, que también hacía cobros de mantenimiento indebidos.








