LA HABANA.- La comunicación ha pasado a ocupar un lugar central en las sociedades ahora que la red de redes es tan indispensable como extensa. Los operadores de medios audiovisuales, de internet, de prensa, han cobrado un poder que –en ciertas naciones– sobrepasa a los propios Estados o bien los convierte en sus guardianes.
Nuevos agentes, tecnologías de punta, han dado lugar a fenómenos ocultos bajo la apariencia de mayor eficacia comunicativa. Entre éstos se encuentra el daño al medio ambiente por los residuos, la basura no reciclable, el gasto de energía. Afectaciones a la vida privada. Creación de bancos de datos gigantescos (Big Data) formados a partir de cada una de las marcas dejadas por los usuarios en su navegación por internet, uso mercantil o político de dichos datos sin la anuencia de los ciudadanos, quienes no están en conocimiento de la vigilancia extrema a la cual se someten al conectarse a redes sociales, buscadores, páginas que ofrecen localizar servicios o bienes.
Las industrias culturales se alimentan cada vez más de labores digitales de los usuarios en un proceso de expoliación del trabajo intelectual, de la creatividad y de los recursos de la base social más amplia que nunca antes. La batalla por los derechos de autor se está perdiendo a favor de los derechos patrimoniales y el copyright.
Nadie escapa a esta madeja, nadie puede vivir al margen, por lo cual se hace necesario desarrollar campañas para alertar a las personas sobre los riesgos de navegar. Debemos ir en busca de soluciones y obligar a los gobiernos a construir un marco normativo que asegure la seguridad y el manejo democrático de repositorios y redes.
Durante cinco días, las cuestiones anteriores fueron debatidas en Cuba. El congreso, organizado bajo el auspicio de la Universidad de La Habana, el ICON (Investigadores y Estudiosos de la Información y la Comunicación) y ULEPICC (Unión Latina de Economía Política de la Información, la Comunicación y la Cultura) citó a 600 participantes de 20 países.
En ese marco la Universidad de La Habana le otorgó el doctrado Honoris Causa al profesor Armand Mattelart, por sus contribuciones al estudio de la comunicación, defensa de las causas justas, compromiso político y apoyo a la revolución cubana.
Mientras tanto la realidad seguía su curso.
En América Latina los reveses electorales de la izquierda en Venezuela y Argentina resaltan la importancia de los medios. Las primeras declaraciones de los vencedores de ambos países giró en torno a la necesidad de deshacer lo que se había construido al respecto. Dos ejemplos: Para proteger a la radio-televisión de la Asamblea Nacional de la República Bolivariana, ésta se entregó a los trabajadores para su administración. La ley que redistribuyó el espectro, quedando dos terceras partes para uso social en Argentina, está bajo la mira del nuevo gobierno. En México es claro cómo los concesionarios privados obtienen del gobierno prerrogativas económicas, de contenidos y legales.








