El sábado 5 y el domingo 6 se llevó a cabo el Fin de Semana de las Artes de Rolex en el Centro Cultural del Bo-que (CCB), que generó ciertas dudas entre la comunidad cultural por el uso de un espacio público –en especial el Teatro de la Danza y Julio Castillo–, a expensas de un evento privado. El INBA dijo a Proceso que sí se cobró una tarifa autorizada por Hacienda, y recalcó que no afectó la programación del centro cultural.
Conocido en inglés como Rolex Arts Weekend a nivel mundial, el proyecto es auspiciado por la empresa de relojes suiza Rolex, y se desarrolla cada dos años desde el 2002 bajo el siguiente panorama: un mentor (una figura reconocida a nivel mundial) de teatro, danza, música, arquitectura, literatura y artes visuales elige a un joven discípulo con la finalidad de asesorar, convivir y pasar el legado a una nueva generación durante un año de mentoría.
En 2015 el binomio mentor-discípulo fue: el ganador del Premio Pritzker de arquitectura Peter Zumthor (Suiza) y Gloria Cabral (Paraguay); el coreógrafo Alexei Ratmansky (Rusia) y Myles Thatcher (Estados Unidos); el cineasta mexicano ganador del Oscar Alejandro González Iñárritu y Tom Shoval (Israel); el escritor Michael Ondaatje (Sri-Lanka) y Miroslav Penkov (Bulgaria); la compositora Kaija Saariaho (Finlandia) y Vasco Mendonça (España), la reconocida diseñadora de iluminación Jennifer Tipton (Estados Unidos) y Sebastián Solórzano Rodríguez (México); y el artista visual Olafur Eliasson (Dinamarca) y Sammy Baloji (República de Congo).
Fue así como el fin de semana pasado cada alumno presentó una muestra final de su evolución a lo largo del año compartido con el mentor, tanto en el Teatro de la Danza como en el Julio Castillo; en este último el domingo por la noche se realizó la ceremonia de clausura amenizada por el grupo Tambuco, un “acto gratuito” –con costo de 63 pesos en total vía Ticketmaster– con la presencia de mentores y discípulos de este año, quienes dieron un discurso breve que leyeron por teleprompter y se traducía en pantallas, así como un video donde discípulo y mentor compartieron momentos.
En la ceremonia, los aplausos del público desde gayola se escucharon sobre todo cuando salió Zumthor, Eliasson y González Iñárritu, representantes de la categoría de cine, que dejaron hasta el final.
Ahí, en inglés y español, Iñárritu explicó que cuando Rolex lo invitó a ser mentor su primera reacción fue decir no, pues nunca se ha dedicado a la enseñanza, “una cosa es enseñar tu trabajo y otra enseñarle a alguien”, dijo, explicando que esperaba que la iniciativa de la marca fuera un ejemplo a nivel nacional e internacional “en estos tiempos oscuros en el mundo”.
El director mexicano, ganador de cuatro Oscar por Birdman, pasó su experiencia al israelí Tom Shoval invitándolo al set de grabación de The Revenant, la cinta que recientemente fue nominada a Mejor Película Dramática, Mejor Director, Mejor Actor y Mejor Banda Sonora Original para los Golden Globe 2016, antesala de los Oscar.
A decir (vía telefónica) de Roberto Perea, director de Difusión y Relaciones Públicas del Instituto Nacional de Bellas Artes, el Centro Cultural del Bosque (CCB) se programó con seis meses de anticipación para no afectar la cartelera de sus recintos, y quedaran disponibles para el Fin de Semana de las Artes de Rolex. Negó en todo momento que se afectaran, ya sea ensayos o temporada de alguna obra en esas fechas.
Mediante un breve escrito explicó:
“El uso y aprovechamiento de las instalaciones del CCB por parte de Rolex se realiza conforme a las normatividad que el INBA aplica a cualquier productor privado y con autorización de la Secretaría de Hacienda.”
Detalló que hubo una tarifa –una renta– aprobada por ésta, y que lo obtenido pasó directamente a la Tesorería de la Federación bajo un rubro llamado “ingresos autogenerados”, aunque no reveló la cantidad.
Según se informa en Agendarte del INBA de diciembre (la revista de bolsillo mensual que da a conocer las actividades culturales del instituto), las obras La mujer justa (Sala Xavier Villaurrutia) e Iluminación (Teatro el Granero) aparecieron como “suspende” los días 3,4,5,6, y 9 de diciembre.
Y a decir de Enrique Singer, director de La mujer justa, que tiene funciones hasta este domingo 13, desde que se acordó la programación de la puesta se les informó que esos días no tendrían funciones pues estaría ocupado el recinto.
Un artista de la luz
Acorde a la experiencia del diseñador de iluminación Sebastián Solórzano Rodríguez (Distrito Federal, 1986), contactado por este semanario, explicó que su año de trabajo se extendió a casi año y medio de experiencia compartida con Jennifer Tipton, pionera en la materia, de quien dijo no conocía su labor cuando supo de la iniciativa Rolex a la que llegó por una nominación vía correo electrónico, y con la cual se quedó después de pasar tres etapas.
Como cada mentor tiene plena libertad para enseñar a su alumno, según explicó Solórzano, la de Tipton fue llevarlo a ver su trabajo, la acompañó a diversas ciudades en China, España, Estados Unidos, Francia e Inglaterra para ver su labor, y donde se dio cuenta de que los técnicos mexicanos están a la altura de muchos de los que trabajan en teatros reconocidos del mundo.
Explicó:
“Fue un proceso de relaciones interpersonal, los aprendizajes fueron más intuitivos, a veces había mucho silencio entre los dos, necesario porque en el teatro no se puede interrumpir seguido, pero conforme avanzó el tiempo me di cuenta de que no era necesario hablar, no había preguntas como tal, fue crear una complicidad y compañía, con la cual estuvimos a gusto los dos.”
Durante la mentoría, Solórzano recibió algunos consejos de su proyecto Las pepenadoras, presentado en agosto de 2014.
“Por raro que suene, los diseñadores de iluminación siempre estamos a la sombra de los directores, los actores, los bailarines, el dramaturgo, pero es normal, porque ellos son los que dan la cara, sin dramaturgo no hay texto que iluminar y sin actores nada en escena. Sin embargo la iluminación es importante porque si no hay luz no ves nada, así de simple. Es un poder tremendo y subliminal, a veces hay que hacerla notar y otras veces hacer que el espectador ni siquiera se dé cuenta de que ahí está, dicen que el mejor iluminador es aquel que hace que ni siquiera notes la luz.”
De la artista de iluminación aprendió, explicó, a crearse una metodología de trabajo, tener siempre diversas soluciones o “un as bajo la manga”, y lo más importante, “nunca quitar los ojos del escenario”, según le dijo su mentora.
Su experiencia, expresó tímidamente, le dejó también 25 mil francos suizos. l








